Las pestañas son pelos y, como todo el vello corporal, se renuevan de forma cíclica. En determinadas épocas pueden caerse con mayor frecuencia por ese recambio; esto es normal. Si notas que la caída es superior a lo habitual, conviene prestar atención y actuar.
Hoy en día, muchos hombres usan máscara de pestañas. Una de las causas por las que pueden caerse más es el propio rímel, la forma de aplicación y el desmaquillado. Si usas rizador para arquearlas, fíjate bien en su uso: unas pestañas débiles pueden romperse con una presión excesiva o con calor.
Otra de las principales causas, al igual que con el resto del cabello, es el estrés. Antes de iniciar un tratamiento para la caída, identifica qué te estresa y consulta con un dermatólogo para elegir el mejor abordaje.
Si estás a dieta o tu alimentación es deficitaria, podrías carecer de vitaminas o minerales y por eso se te cae el cabello o, en este caso, las pestañas. Revisar la dieta es clave.
Un consejo clásico para reforzarlas: aplica aceite de ricino por la noche tras la limpieza facial durante varias semanas; muchas personas notan pestañas más fuertes y con menos caída.
¿Cuántas pestañas es normal perder y cuál es su función?
Perder entre 1 y 5 pestañas al día entra dentro de la normalidad. El pelo de la línea ciliar sigue un ciclo de crecimiento, reposo y caída que suele renovarse entre 4 y 10 semanas. Además de su papel estético, protegen el ojo de polvo, sudor y partículas, y ayudan a que la superficie ocular no se seque en exceso.

Causas frecuentes de la caída de pestañas en hombres
Irritación por cosméticos y hábitos: dejar la máscara demasiadas horas, extensiones y su pegamento, rizadores (con o sin calor) o desmaquillar frotando aceleran la caída. También hay alergias a la máscara o al adhesivo de extensiones.
Blefaritis: inflamación del borde del párpado por glándulas sebáceas obstruidas. Suele dar picor, ardor, enrojecimiento e hinchazón, y puede provocar madarosis (pérdida de pestañas). Orzuelos y chalaziones recurrentes, rosácea ocular, ácaros (Demodex) e infecciones bacterianas o fúngicas también favorecen la caída.
Tricotilomanía: impulsos de arrancarse las pestañas que alivian tensión pero generan calvas, riesgo de infecciones y crecimiento más lento o inexistente si se daña el folículo. Requiere abordaje psicológico.
Estrés crónico y déficits nutricionales: el efluvio telógeno puede aumentar la caída; bajas ingestas de proteínas, hierro o micronutrientes la agravan.
Lesiones y tumores palpebrales (poco frecuentes): la caída localizada puede ser signo de cáncer de piel en el párpado.

Cuando también se caen cejas o cabello
Alopecia areata: enfermedad autoinmune que ataca folículos y puede causar pérdida en cuero cabelludo, cejas y pestañas, de forma total, parcial o en brotes.
Trastornos tiroideos (hipo o hipertiroidismo): alteran el ciclo del pelo; pueden acompañarse de cambios de peso, ritmo cardiaco y presión arterial.
Enfermedades inflamatorias crónicas: psoriasis, artritis reumatoidea, lupus o esclerodermia pueden asociarse a caída generalizada.
Hormonas, fármacos y tratamientos oncológicos: cambios hormonales, quimioterapia y radioterapia y numerosos medicamentos pueden incluir pérdida de pestañas como efecto secundario.
Otras alteraciones que se confunden o agravan la caída
Triquiasis: pestañas que crecen hacia el globo ocular y rozan la córnea; puede requerir depilación, láser o cirugía.
Distiquiasis: hileras accesorias de pestañas que nacen en lugares inadecuados; manejo similar a la triquiasis.
Ptosis de pestañas: desviadas hacia abajo por laxitud del párpado; a veces precisa cirugía.
Tricomegalia y poliosis: crecimiento excesivo o blanqueamiento localizado del pelo; pueden asociarse a fármacos o enfermedades.
Señales de alerta: cuándo acudir al médico
- Pérdida en ambos párpados.
- Caída simultánea en cejas o cuero cabelludo.
- Cambios cutáneos: picor, enrojecimiento o descamación.
- Presión periocular o molestias persistentes.
- Cualquier alteración de la visión.
Prevención y tratamientos seguros
Higiene diaria suave: lava párpados y pestañas con agua y limpiador suave; las glándulas palpebrales las lubrican de forma natural, no hacen falta acondicionadores salvo sequedad marcada.
Maquillaje responsable: usa productos hipoalergénicos, retira la máscara antes de dormir y evita frotar; limita rizadores y extensiones y respeta descansos.
Sueros y potenciadores: los ‘crece-pestañas’ con biotina, pantenol, vitamina E, ácido hialurónico y aceites (jojoba, ricino) pueden mejorar grosor y resistencia. El bimatoprost de prescripción ha demostrado estimular el crecimiento, pero puede causar irritación, pigmentación de piel/iris y atrofia de la grasa periocular; úsalo solo bajo control médico.
Nutrición y estilo de vida: prioriza proteínas, frutas, verduras e hierro suficiente; valora déficits y suplementación si procede. Gestiona el estrés con ejercicio, meditación o terapia; en tricotilomanía suele ser necesaria intervención psicológica.

Cuidar bien las pestañas marca la diferencia: hábitos cosméticos seguros, higiene adecuada, dieta completa y control del estrés ayudan a mantenerlas fuertes. Si la caída es llamativa, un diagnóstico profesional permite descartar causas oculares y sistémicas y elegir el tratamiento más eficaz y seguro.
