El mes de septiembre siempre ha sido el mes de las pasarelas, y una de las citas que más se disfrutan es la París Fashion Week, donde conocemos de cerca las propuestas que traen las firmas y diseñadores para la próxima temporada primavera-verano.
París siempre ha sido considerada una de las cunas de la moda, el diseño, la elegancia y el estilo, conceptos que se ven sobre la pasarela y también a pie de calle durante los días de su Semana de la Moda. La interpretación de la moda parisina se distingue por una comodidad sofisticada, con prendas que se adaptan al cuerpo como una segunda piel sin renunciar a la sastrería ni al carácter urbano.
Hemos hecho una selección de las colecciones que más nos han gustado o impactado para que también podáis disfrutarlas, y añadimos un repaso a tendencias clave, accesorios y guiños de otras casas presentes en el calendario parisino para tener una visión lo más completa posible.
Tendencias clave que dominaron la pasarela masculina
Paletas y texturas. Junto al eterno binomio blanco y negro, París amplía la paleta con magenta en acentos, gris en total looks o en bloques bicolor, y tonos luminosos como naranja, rojo, café y blanco puro. Se mezclan tejidos nobles con otros técnicos y ligeros para atuendos versátiles que funcionan lo mismo para un viaje en yate, un paseo en bicicleta o una salida nocturna.
Sastrería relajada. La consigna es comodidad sofisticada: americanas de doble botonadura que se desestructuran ligeramente, pantalones clásicos que ganan movimiento sin perder el tiro correcto, y cierres «click» o a presión en abrigos y cazadoras que aportan funcionalidad contemporánea.
Detalles y volúmenes. Se imponen las mangas combinadas en contraste, las rayas con diferentes escalas, los cuellos cisne como capa fina para transición de temporada y las mochilas como accesorio estrella, reivindicadas por casas de lujo para un uso diario smart.
Streetwear elevado. La calle dialoga con la pasarela: zapatillas y sandalias de factura premium se integran en looks de sastrería, y hay espacio para capas y superposiciones pensadas para la ciudad. El front row subraya este pulso urbano con una mezcla de referentes preppy y sport.
Dior Homme
La colección primavera-verano de Dior Homme nos traslada a la noche y a la ciudad a través de sus colores. El azul noche intenso es el color que más predomina en esta propuesta. Transmite firmeza, elegancia y serenidad, un conjunto de características que a la vez se proyectan en el hombre contemporáneo.
Sobre la pasarela se vieron conjuntos monocromáticos, que únicamente se rompían por los cordones de los zapatos. Un pequeño detalle que consigue resaltar del resto y que no pasa desapercibido. La sastrería dialoga con una silueta limpia y precisa, dejando que el color lidere el impacto visual.

Las combinaciones bicolores en gris y negro son el otro punto fuerte de esta colección. Trajes de chaqueta, conjuntos formados a base de chalecos clásicos o incluso chaquetas sin mangas que refrescan el código formal. La propuesta reafirma la idea parisina de sastrería funcional, con piezas que viajan bien entre oficina y ocio.
Las chaquetas y prendas para los días de lluvia también se incluyen entre las propuestas, pensando en los primeros meses inestables de la temporada. Como complementos destacan los maxi bolsos de mano, perfectos tanto para un viaje como para una jornada de trabajo y gym. La mezcla de líneas puras y materiales técnicos consolida ese aire urbano y nocturno.
Givenchy
Una de las colecciones más rebeldes e impactantes llegó de la mano de Givenchy. En líneas generales, la propuesta respira un aire juvenil, moderno y urbano con mucha personalidad.
Los motivos religiosos son el tema central, plasmados en la mayoría de las salidas. Imágenes de santos y vírgenes se mezclan con tejidos de alta calidad, transparencias y estampados estratégicos, componiendo un relato gráfico contundente.
Aunque aparecen pequeños matices de color en algunas prendas, el binomio blanco y negro concentra las miradas. Looks monocromáticos o combinados, superposiciones de faldas sobre pantalones y camisas asimétricas elevaron el riesgo sobre la pasarela, confirmando el peso del streetwear elevado en el armario masculino.
Kenzo
Kenzo propone para la temporada primavera-verano una línea más aventurera y sport, sin dejar de lado su costado urbano. La idea es vestir con actitud exploradora: capas ligeras, bolsillería práctica y cortes que dan libertad de movimiento.
Aunque algunas propuestas mantienen su parte más clásica, los trajes de chaqueta se acortan para los meses más calurosos, logrando un look informal preparado para cualquier aventura. El híbrido blazer-cazadora encuentra aquí un terreno fértil.
Para Kenzo, el estilo militar no es una tendencia pasajera; sigue apostando por ella e incluye el estampado de camuflaje en diferentes versiones. Combinaciones de tejidos, verde militar y tonos tierra protagonizan una colección con vocación todoterreno.
Maison Martin Margiela
Maison Martin Margiela apuesta por el blanco. Una colección que transmite pureza, elegancia y tranquilidad gracias a una paleta serena y a líneas depuradas. El efecto se consigue con cortes precisos, materiales limpios y una sastrería minimalista.
Para evitar looks tan monocromáticos, se introducen tonalidades pastel que aportan un contraste relajado, muy acorde con el resto del estilismo. Pequeños gestos de color bastan para transformar siluetas aparentemente simples.
Las tonalidades grises se combinan con el blanco, logrando en ocasiones un aire futurista. Los estampados se abren hueco en una propuesta tan pura, pero aparecen con fuerza en salidas puntuales, haciendo que todas las miradas se centren en esa prenda concreta.
John Galliano
Los colores, los estampados y la excentricidad llegan a París de la mano de John Galliano. Una colección variada y versátil con propuestas que van desde lo sencillo a lo más extravagante, siempre con una vocación escapista.
Galliano ensancha los pantalones, logrando mayor movimiento mediante piernas de campana y amplitud desde la cintura. En el otro extremo, conviven propuestas más estrechas y rectas, ideales para trajes de chaqueta clásicos.
Estampados impactantes nos trasladan a las nubes, y aparecen complementos playeros con guiños irónicos. Del cuadro clásico —en todos sus tamaños— a los motivos marinos con caracolas como protagonistas, el espectro gráfico se expande.
Lanvin
Lanvin acerca las propuestas más cañeras y los looks más rebeldes. Las corbatas estrechas sustituyen a las tradicionales, logrando un efecto visual que estiliza y divide con intención gráfica el panel de la camisa.
Una vez más, la combinación del blanco y negro brilla en looks perfectos para los meses primaverales. Lanvin apuesta poco por los estampados, pero cuando aparecen no dejan indiferente a nadie: son la pieza que aporta notas de color en medio de la sobriedad.
París frente a Milán: dos miradas, un mismo objetivo
Tras las lecciones de la Semana de la Moda en Milán, donde la elegancia se reinventa con colores brillantes y metalizados y con sandalias y zapatillas como propuestas casuales, París entra en escena con su plataforma masculina apostando por una comodidad refinada. Si Milán marca el ritmo con exuberancia cromática, París responde con texturas ricas, paletas calibradas y siluetas que fluyen entre lo formal y lo sport.
Otras casas destacadas, accesorios y el pulso del front row
La pasarela masculina de París también reserva focos para firmas como Louis Vuitton, Hermès, Viktor & Rolf, Pierre Cardin y Valentino. Entre todas, sobresale la normalización de la mochila premium como aliado de la sastrería —un guiño práctico con acabados de lujo—, el regreso con fuerza de la doble botonadura en blazers y gabardinas, y el cuello cisne ultrafino como capa base que aporta limpieza visual.
En el terreno de los detalles funcionales, se dejan ver los cierres «click» o a presión en exteriores urbanos, que facilitan el uso sin renunciar a la estética. Asimismo, las rayas —verticales y horizontales— se consolidan como recurso de alargamiento o ensanche óptico, mientras que las mangas combinadas introducen juego bicolor y de texturas en sudaderas, parkas y camisetas.
El streetwear del Fashion Week confirma lo que ocurre en pasarela: ropa cómoda que se adapta de forma natural y que no sacrifica elegancia. En el front row, estilismos preppy conviven con piezas técnicas, y la mochila se alterna con maletines estructurados, remarcando esa dualidad entre trabajo y escapada.
La espectacularidad de París también se aprecia en escenografías e instalaciones conceptuales de alto impacto —como las apuestas más teatrales que en otras jornadas han aportado diseñadores con visión de show total—, un recordatorio de la energía creativa que define a la capital francesa. La combinación de ingeniería y poesía visual refuerza el magnetismo de sus desfiles, sin restar protagonismo a la ropa.

París ofrece una gama amplia de tonos, con el blanco, el rojo, el naranja y los cafés como acentos calculados, sin perder de vista la sobriedad efectiva del gris. Cuando los estampados hacen acto de presencia —desde geométricos a gráficos figurativos— lo hacen con intención de liderar el look, evitando el ruido gratuito.
La fuerza de esta Semana de la Moda reside en presentar un armario que pasa del viaje a la oficina y de ahí a la noche con pocas alteraciones: americanas bien construidas, pantalones con caída, camisas de buen patrón y accesorios que resisten el ritmo urbano. Todo bajo ese filtro parisino que entiende la elegancia como equilibrio entre forma y función.
¿Cuáles han sido vuestros favoritos durante la París Fashion Week? Si te atrae la sastrería nítida y el magnetismo del azul noche, Dior Homme te conquistará. Si prefieres el contraste gráfico y las lecturas iconográficas, Givenchy es tu apuesta. Quienes buscan aventura con vocación urbana conectarán con Kenzo, mientras que los puristas del blanco y el gris hallarán en Margiela su refugio. Para energía y excentricidad, el universo de Galliano, y si te gusta el espíritu rebelde con guiños clásicos, Lanvin tiene la última palabra.

Este recorrido confirma que la moda masculina en París se escribe con contrastes inteligentes, practicidad elegante y una mirada que observa la calle para devolverla transformada en lujo realista: piezas que visten, acompañan y resisten, sin dejar de emocionar.
































