La adicción a la pornografía y sus consecuencias

Actriz de películas eróticas

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la adicción es una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Para poder diagnosticar una adicción, se tienen que dar varios signos y síntomas de forma conjunta que involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales. La adicción se caracteriza por episodios continuos de descontrol, negaciones ante la enfermedad y distorsiones del pensamiento.

Las principales adicciones siempre se han relacionado con el consumo de drogas y alcohol, pero de un tiempo a esta parte, el sexo ha pasado a tener un papel a tener en cuenta dentro de las adicciones, sobre todo a raíz de ingreso en una clínica de rehabilitación del actor Michael Douglas, por según sus propias declaraciones, ser adicto al sexo.

Para intentar arrojar luz sobre este asunto, la Universidad de Cambridge realizó varios escáneres cerebrales a un grupo de hombres mientras consumían contenido pornográfico. Durante el estudio se comprobó que durante el consumo de pornografía, se activaba la misma parte del cerebro que se activa a los consumidores de drogas cuando están en posesión de la sustancia que consumen.

Posteriormente se realizaron resonancias magnéticas entre personas sanas y adictas al sexo. Las personas adictas al sexo, mostraron una mayor actividad cerebral en tres partes del cerebro: la amígdala, el córtex del cíngulo anterior y el estrato ventral. Estas son las mismas áreas que registran un mayor índice de actividad en aquellas personas adictas a las drogas cuando visualizan la que más consumen.

¿Qué es la adicción al sexo?

Hombre adicto a la pornografía

Podemos considerar que una persona es adicta al sexo, cuando la búsqueda de satisfacción sexual del individuo ocupa una gran parte del día y el deseo de mantener relaciones sexuales es demasiado frecuente. Por regla general, la mayoría de adictos al sexo buscan satisfacer sus necesidades a través de otras personas nunca con la pareja, por lo que con el tiempo se va construyendo a su alrededor un mundo de mentiras que tarde o temprano se cae teniendo consecuencias devastadoras para la estructura familiar.

Estas ganas irrefrenables de mantener relaciones sexuales para satisfacer el fuerte deseo sexual, puede en ocasiones obligar a los adictos a llegar a satisfacer sus deseos con personas del mismo sexo, en cualquier lugar y con cualquier persona con la que no tenga ningún tipo de relación. Estas relaciones esporádicas, sino se tienen un mínimo de protección, puede provocar la transmisión de enfermedades sexuales que finalmente puede llegar a transmitir a la pareja con la que se está viviendo.

¿Cómo diagnosticar la adicción al sexo?

Pareja adicta a las relaciones

Mucha gente utiliza el sexo para tratar de reducir el estrés, para no tener que mantener una relación estable con todo lo que ello implica o simplemente para disfrutar del momento, pero no por ello pueden considerare adictos al sexo. La adicción, como bien indica el nombre crea una dependencia hacia el sexo, sin el no podríamos vivir. Cuando los deseos sexuales pasan a controlar todos los aspectos de la vida de una persona, es cuando debemos empezar a preocuparnos seriamente ya que el sexo en el motivo principal de su existencia. Un equipo de psicólogos y psiquiatras de la Universidad de California ha realizado diferentes pruebas entre un grupo de individuos para poder diagnostica el llamado desorden hipersexual como un tipo más trastorno de salud mental.

Los investigadores corroboran los criterios utilizados a la hora de diagnosticar la adicción sexual a través de un estudio con más de 200 personas con diferentes problemas de salud mental, consiguiendo diagnosticar correctamente el 88 % de los pacientes. De este 88 % de pacientes, la mayoría sufría las consecuencias de esta adicción como la pérdida de empleo en alguna ocasión (17 %), finalización de relación sentimental (39 %) y el 28 % había contraído alguna enfermedad de transmisión sexual.

Pero estas pruebas también revelaron que el 54 % de los adictos al sexo, se dieron cuenta de su conducta antes de los 18 años. Un 30 % de ellos experimento esta adicción al sexo únicamente en su etapa universitaria, entre los 18 y 25 años. Las conductas más  habituales para reconocer este tipo de enfermedad era el consumo excesivo de pornografía y sobre todo la masturbación en ocasiones compulsiva, además de acostarse cada vez con personas diferentes a los que no les une ningún tipo de relación, pudiéndose acostar con 15 personas diferentes a  lo largo de 12 meses, lo que hoy en día consideraríamos un follaamigo, un conocido con el que únicamente se reúnen ciertas personas para satisfacer sus deseos sexuales.

¿Qué causa la adicción al sexo?

Chica en postura sugerente

La adicción sexual, también conocida por hipersexualidad en general, ninfomanía en mujeres y satiriasis en los hombres nace de la necesidad anormalmente intensa que sufren las personas de satisfacer sus pensamientos, lo que en el día a día afecta en las relaciones del trabajo y en el entorno de la pareja y amigos. Esta necesidad viene precedida de la masturbación compulsiva, múltiples relaciones sexuales con diferentes parejas en una misma noche o de forma conjunta, prostitución, visionado de pornografía en todas sus formas e incluso en algunos casos provoca actitudes exhibicionistas por parte de los afectados.

Muchos son los expertos que han tratado de profundizar en la adicción al sexo, como hemos comentado más arriba en el estudio que realizó la Universidad de Cambridge en la que se investigó el funcionamiento del cerebro ante la exposición a pornografía por individuos adictos y personas normales.

Algunos expertos afirman que el motivo por el que estas personas son adictas al sexo es por una anormalidad bioquímica o ciertos cambios químicos en el cerebro que recompensan al cerebro ante el consumo de sexo, drogas, alcohol o cualquier otro tipo de adicción.
Otros estudios afirman que la adicción podría deberse a lesiones en la corteza prefrontal medial del cerebro dando lugar a un comportamiento sexual compulsivo, de ahí que las personas con problemas de abusos en la infancia o problemas familiares son más proclives a parecer este trastorno.

Pero no siempre el problema de la adicción al sexo está originada en el cerebro o problemas de abusos en el pasado, sino que también encontramos grupos de personas que les gusta la búsqueda de sensaciones nuevas, que puede derivar en el desarrollo de adicciones si las personas en cuestión no gestionan bien el uso de estas sensaciones.

¿Eres adicto/a al sexo?

Amarna Miller

Las personas adictas al sexo, suele por lo general presentar las siguientes características muchas de las cuales son comunes al resto de adicciones como puede ser la droga, donde el engaño al entorno y sobre todo la negación del problema con las características más perjudiciales para los que la sufren:

  • Falta de concentración durante todo el día, lo que en ocasiones les lleva a perder el trabajo.
  • Se masturba constantemente a pesar de haber mantenido relaciones sexuales satisfactorias con la pareja
  • A pesar de saber que lo está haciendo mal, persiste a pesar de las consecuencias negativas.
  • Se pasa la mayor parte del día teniendo pensamientos sexuales de forma casi continuada.
  • Es incapaz de controlar su impulso sexual.
  • Las personas adictas al sexo siempre están buscando a alguien que también le guste el sexo, de forma que puede pasar gran parte del tiempo tratando de coquetear con las personas que le rodean.
  • Oculta sus problemas sexuales mediante engaños y mentiras.
  • Emplea demasiado tiempo buscando sexo.
  • Baja autoestima.
  • Presenta síndrome de abstinencia muy similar al que muestran las personas adictas a las drogas.

Ninfomanía y Satiriasis

Chica ninfómana

La adicción sexual no es un problema exclusivo de los hombres, aunque sea el más habitual. En las mujeres la adicción sexual o hipersexualidad se denomina ninfomanía mientras que en los hombres recibe el nombre de satiriasis. Ambos términos no están contemplados como enfermedades dentro de los trastornos mentales pero si se hace mención a ellos en la Clasificación Internacional de Enfermedades. Se estima que el 6 % de la población mundial padece de esta enfermedad, del que tan solo el 2 % de las personas afectadas son mujeres.