Si hablamos de abrigos clásicos, atemporales y que nunca pasan de moda, el mítico chesterfield es, sin lugar a dudas, el favorito de nuestro ranking. Los primeros abrigos «chester» se empezaron a popularizar a principios del siglo XIX y, desde entonces, han sobrevivido al paso del tiempo con muy pocas modificaciones, manteniendo su esencia de elegancia británica y adaptándose tanto al armario masculino como al femenino.
El diseño clásico se caracteriza por su confección en lana, por una única solapa que lleva los botones ocultos y, además, por los cuellos cortos recubiertos de terciopelo. Aunque, en la actualidad, los podemos encontrar en diferentes variaciones, tanto de largo como con doble solapa cruzada, mezclas de lana y cachemira o tejidos combinados con fibras sintéticas que mejoran la durabilidad y facilitan el mantenimiento diario.
Hoy, en nuestro especial abrigos para la temporada de frío, os presentamos tres opciones de lujo firmadas por tres casas de prestigio internacional y, además, profundizamos en cómo elegir, combinar y cuidar un abrigo Chesterfield para sacarle el máximo partido año tras año.
Burberry Prorsum

La firma inglesa Burberry Prorsum propone una de las opciones más atrevidas cromáticamente, decantándose por esta pieza confeccionada en mezcla de lana virgen y cachemira en intenso azul cobalto. El tejido combina la calidez natural de la lana con la suavidad premium de la cachemira, lo que le otorga un aislamiento térmico sobresaliente sin añadir peso innecesario.
De corte muy ajustado, con solapas de botones vistos y puños abotonados, se orienta a un hombre que valora un patrón entallado y una silueta limpia. Este tipo de Chesterfield funciona especialmente bien sobre traje de oficina o con looks business-casual, porque respeta las líneas del cuerpo y evita el efecto voluminoso.
Para quien busque un abrigo más profesional, una versión similar en lana y cachemira de tonos neutros (gris marengo, negro o azul marino) ofrece el equilibrio perfecto entre imagen ejecutiva y protección frente a bajas temperaturas, ideal para desplazamientos diarios, viajes y reuniones al aire libre.
Givenchy

La maison francesa Givenchy apuesta por el chester clásico de solapa con botones ocultos aunque, eso sí, lo actualiza al punto de las tendencias del momento apostando por detalles a modo de patchwork, técnica de confección que periódicamente vuelve con fuerza. En camel, con cuello forrado en terciopelo en rojo y apliques en negro, se convierte en una pieza llamativa que actualiza el vestuario sin perder el ADN clásico del Chesterfield.
Este tipo de diseño es perfecto para quienes buscan un abrigo de invierno funcional pero con un punto de vanguardismo. El cuerpo principal, confeccionado en lana y mezclas, ofrece aislamiento y resistencia al desgaste, mientras que los contrastes de color en solapas y detalles añaden un aire gráfico muy contemporáneo.
En el armario femenino, un Chesterfield de este estilo, con corte recto y detalles de color, se combina a la perfección con jeans ajustados, vestidos de punto o botas de cuero, permitiendo looks elegantes para la ciudad con una sola prenda protagonista.
Crombie

Hablando de abrigos chester no podemos dejar de mencionar a la tradicional firma inglesa Crombie, conocida mundialmente por la confección de prendas de abrigo y trajes. La casa de sastrería es una de las más famosas en la producción de este tipo de abrigos, de hecho, muchos conocen los abrigos chester como «Crombies» debido a su enorme popularidad.
Nosotros hemos seleccionado uno de formato clásico en lana grid con trama de cuadros Príncipe de Gales, que combina sobriedad británica y un toque retro muy reconocible. La estructura del tejido, con cuadro discreto y fondo neutro, hace que el abrigo sea extremadamente fácil de coordinar con trajes formales, pantalones de lana o incluso denim oscuro, convirtiéndolo en una inversión versátil para muchas temporadas de frío.
Historia y características del abrigo Chesterfield
El Chesterfield es uno de los abrigos más tradicionales y clásicos. Es, sin lugar a dudas, uno de los modelos más conocidos y el más común cuando se habla de sastrería clásica. En esta entrega vamos a descubrir sus características y su historia con mayor detalle.
El Chesterfield es un tipo de abrigo que toma carta de naturaleza alrededor de la década de 1840 en el Reino Unido. Su nombre se debe a George Stanhope, sexto conde de Chesterfield, que por aquel entonces estaba considerado como el máximo exponente de la elegancia británica y un auténtico referente de estilo entre los caballeros de su época.
El Chesterfield surgió como una prenda transgresora, y supuso la creación del abrigo actual por excelencia, en definitiva del abrigo tal y como lo conocemos hoy. Debemos tener en cuenta que hasta entonces los caballeros únicamente usaban como prenda de abrigo las levitas. Estas se caracterizaban por ajustarse mucho al cuerpo y ceñirse a la cintura. Estaban diseñadas para usarse tanto en el exterior como en espacios interiores, de tal forma que ningún caballero se despojaba de su levita en público.
Por su parte, el abrigo Chesterfield tiene como características esenciales que carece de costuras horizontales, y su ajuste se realiza a través de costuras laterales y de pinzas, y no se ciñe a la cintura. Es un abrigo que en su origen fue de color oscuro y siempre de carácter formal. Destaca como característica esencial el cuello de terciopelo que se convierte en un elemento identificador de la prenda.
Su longitud llega hasta la rodilla y posee ese cuello de terciopelo que realza la zona del rostro y el nudo de la corbata. El abrigo Chesterfield se impuso en la moda británica hasta el punto que reemplazó gradualmente a la levita durante la segunda mitad del siglo XIX. Su uso diario provocó que se convirtiera en el compañero inseparable del traje formal en todo tipo de ocasiones.
El Chesterfield puede ser de botonadura simple o cruzada, y se ha llegado a confeccionar con una gran variedad de telas: desde lana merino ligera y suave hasta mezclas de lana y cachemira o combinaciones con fibras sintéticas que mejoran la resistencia al uso intensivo. Estas variaciones lo han convertido en una prenda extremadamente versátil, por lo que se puede usar con un traje o incluso con un atuendo menos formal como jeans, chinos o prendas de punto.
Siempre ha sido un elemento básico de los armarios de los caballeros bien vestidos desde la década de 1920 y hoy es un clásico esencial tanto para hombres como para mujeres que buscan un abrigo estructurado, elegante y funcional para otoño e invierno.
A lo largo de los últimos 150 años, los detalles del Chesterfield han cambiado. Los bolsillos evolucionaron, al igual que los revestimientos de seda y las costuras laterales. La longitud del Chesterfield a veces era más corta y luego más larga, adaptándose a las tendencias. Sin embargo, las características básicas del abrigo Chesterfield han perdurado hasta hoy: corte recto, ausencia de corte en la cintura, solapas marcadas y cuello diferenciado, a menudo en terciopelo.
En la actualidad, muchos modelos incorporan mezcla de lana y otras fibras para mejorar la durabilidad, facilitar el lavado e incrementar la resistencia al frío y a la humedad. Otros, en gamas más altas, optan por una mezcla de lana virgen y cachemira pensada para un público ejecutivo que necesita un abrigo que soporte viajes frecuentes y largas jornadas al aire libre sin perder presencia ni estructura.
La sastrería clásica con calidez natural sigue siendo la esencia del Chesterfield. Muchos modelos modernos están confeccionados con mezcla de lana merino, que le aporta una textura suave, ligereza y calidez natural. El diseño Chesterfield mantiene su corte recto con acabado entallado, un largo clásico fácil de combinar sobre conjuntos diarios y una construcción pensada para que el abrigo se convierta en una pieza clave del fondo de armario durante muchos inviernos.
Esta combinación de tradición, funcionalidad, calidad de tejido y capacidad de adaptación a estilismos formales o casuales explica por qué el abrigo Chesterfield sigue siendo una elección segura cuando se busca un abrigo de otoño-invierno que una estilo atemporal, comodidad y durabilidad.
Lucio Rivas.








