
No hay nada mas lindo que vestir un Esmoquin. Es un traje de etiqueta masculina que se luce principalmente en fiestas nocturnas como entrega de medallas y/o premios, cócteles y diversos actos sociales de cierta relevancia, pero no tan importante como lo es una boda, una recepción oficial o una cena de gala, para esos casos otros trajes de etiqueta ocuparan su lugar.
Si en una invitación formal se nos indica el uso de corbata negra (Black Tie) entonces se nos esta pidiendo que vistamos de smoking o tuxedo, denominaciones internacionales para el mismo conjunto de media etiqueta de noche. Gracias al cine, las series y las grandes galas, el esmoquin se ha consolidado como símbolo de elegancia atemporal y hoy es tan habitual verlo en bodas como en premiaciones.
¿Qué es el esmoquin y en qué se diferencia de otros trajes?

El esmoquin es un traje de noche que nace como versión más cómoda y menos rígida del frac y la levita. Se sitúa un escalón por debajo del frac dentro de la etiqueta, pero muy por encima de un traje clásico. En el ámbito americano se conoce como tuxedo, en el británico como dinner jacket o black tie, y en muchos países europeos simplemente como smoking.
A diferencia del traje de diario, el esmoquin se reconoce por elementos muy concretos: solapas en seda, galón lateral en el pantalón, pajarita en lugar de corbata y ausencia de cinturón visible. Todo está pensado para crear una imagen pulida y homogénea bajo la luz artificial de la noche. Hoy también se ve el azul medianoche como alternativa muy elegante al negro.
Partes del esmoquin: guía pieza por pieza

El Esmoquin propiamente dicho costa de las siguientes partes:
- Chaqueta: Comúnmente negra, pero para días de calor se pueden aceptar los colores crema y hasta el blanco. No tiene cola como el frac o el chaqué y cierra al frente con uno o dos botones. Las solapas se confeccionan en satén siendo tradicionalmente en pico, aunque las solapas redondeadas son comunes y aceptables. Hoy también se ve el azul medianoche como alternativa muy elegante al negro.
- Camisa: Generalmente es blanca y lleva pechera trabajada con tablas o alforzas. Su cuello esta preparado para llevar corbata pajarita negra. También se puede llevar con una corbata de lazo de seda negra. Lo más correcto es que tenga puño doble para gemelos y, si se desea mayor formalidad, botones joya o de nácar en lugar de botones de plástico.
- Faja: Puede ser tableada o lisa, siempre del mismo color que la corbata y si se utiliza faja no debería llevarse chaleco. Su función es cubrir la cintura del pantalón y estilizar la figura; se utiliza sobre todo con chaqueta de una sola fila en climas templados o cálidos.
- Chaleco: Puede ser de seda, satén o brocato con escote redondeado. El chaleco como la faja son dos opciones muy buenas, pero nunca se llevan juntos. El chaleco aporta un punto más formal y estructurado, ideal para bodas o eventos de etiqueta elevada.
- Pantalón Negro: Debe ser del mismo genero que el saco y lleva un galón en la parte exterior de la pierna (bandas de raso que discurren a lo largo de la pierna del pantalón en toda su extensión). No lleva vueltas en el bajo y, en los modelos más clásicos, tampoco trabillas para cinturón, ya que se sujeta mediante tirantes internos o ajustes laterales.
- Accesorios: Complementos a elección, siempre dentro del marco de la sobriedad y la elegancia.
- Medias de hilo o seda, color negro liso, suficientemente altas para que nunca se vea piel al sentarse.
- Zapatos negros, en lo posible de charol y con cordones. También son aceptables los Oxford lisos muy bien lustrados o las clásicas opera pumps para los más puristas.
- Guantes blancos o de color gris, reservados para actos de etiqueta muy formal y exteriores fríos.
- Abrigo de color negro o azul muy oscuro, de línea sencilla y longitud 3/4 o larga.
- Bufanda de color blanca en lana fina, cachemira o seda, que aporta un toque de distinción clásica en exterior.
Protocolo Indumentario
Origen e historia del esmoquin

Mucho se ha hablado del esmoquin, su origen y diversas cuestiones del mismo. Es conocido también como smoking jacket, en el ámbito americano es más conocido como tuxedo y en el británico como dinner jacket o black tie, debido a la corbata de lazo negra o incluso más aún por pajarita negra, que debe de ser de seda.
El origen de este espectacular traje, elegante donde los haya, se remonta a la corte británica, cuando se buscó una alternativa sin cola al frac para cenas menos formales y para fumar tras la cena. Durante esta época, hombres y mujeres alternaban en habitaciones separadas con el objetivo de que los caballeros pudieran fumar sin molestar a sus acompañantes femeninas.
De esta manera, como muestra de respeto, solían ponerse unas chaquetas conocidas como “chaquetas para fumar” o “smoking jacket”, de las que se desprendían posteriormente para evitar molestar a su entorno con el olor del tabaco. Aquella prenda cómoda y corta fue evolucionando hasta el esmoquin actual, aceptado hoy en todo el mundo como estándar del código black tie.
Cuándo se usa un esmoquin y para qué tipo de eventos

Suele vestirse en fiestas nocturnas, actos sociales, cócteles… pero sin lugar a duda destaca en las famosas entregas de premios, en galas benéficas, inauguraciones de ópera y en muchas bodas de tarde-noche donde el dress code indica corbata negra.
Su uso está siempre vinculado al final de la tarde o la noche. Si la invitación marca Black Tie, Corbata Negra o Etiqueta de noche, la opción correcta es el esmoquin. En códigos algo más relajados (cóctel o semi-formal) se puede recurrir a un traje oscuro, pero el esmoquin proyecta un nivel de formalidad y presencia muy superior.
Este atuendo civil, se corresponde con la etiqueta militar de gala (no con la gran etiqueta), la cual tiene más o menos diferencia dependiendo del ejército al cual nos refiramos, manteniendo siempre el mismo espíritu de sobriedad nocturna.
Tipos de chaqueta de esmoquin y colores aceptados

Existen dos vertientes distintas de un esmoquin según sea su chaqueta de una fila o cruzada, pero éstas serán siempre sin aberturas. Cualquiera de ellas se puede utilizar en sus distintos colores, el principal y mayormente conocido es el negro, seguido del azul oscuro o azul noche, y el blanco.
El esmoquin de una fila admite faja o chaleco, se puede abrir al sentarse y resulta algo más versátil. El cruzado se lleva siempre cerrado, por lo que no requiere cubrir la cintura con faja ni chaleco y proyecta una imagen muy arquitectónica. En ambos casos, las solapas en seda pueden ser de pico (más formal) o de cuello chal (más fluido y clásico para cenas).
El color blanco o marfil para la chaqueta solo se debe usar de día o al atardecer y en espacios abiertos, típicamente en climas cálidos o ceremonias al aire libre. También se puede utilizar la media etiqueta, que sería chaqueta blanca y pantalón negro, cumpliendo la misma norma que el blanco. En cambio el negro o el azul medianoche son los recomendados para los actos que se lleven a cabo a última hora de la tarde o por la noche en interiores.
Ejemplo real: un esmoquin clásico a medida

El que mostramos para este artículo es el esmoquin negro de una fila, que hicimos hace unas semanas en la Sastrería Serna. Deberá ir acompañado de un fajín de seda negro o en su lugar, un chaleco fantasía sin espalda y del mismo género que el resto de esmoquin.
Un detalle que cabe destacar es que, en el caso de que la chaqueta fuese cruzada, tanto el chaleco como el fajín quedarían descartados automáticamente, ya que la propia chaqueta cubre la cintura y rompe visualmente la línea delantera.
Como se puede ver en la imagen superior, tan solo tiene un botón, o mejor dicho, un ojal, ya que yo prefiero poner siempre un botón gemelo, para que de esta forma, a la hora de abotonarse la chaqueta esta pueda ser abotonada de las dos formas posibles, un delantero sobre el otro, o como en este caso, como si fuese el puño de una camisa.
Para esta ocasión, hemos confiado en una alpaca, o mohair, especial para esmoquin, de la casa Scabal. Se trata de un tejido de dos cabos, ligeramente satinado, cuya textura y caída le da a la prenda un toque especial. Las vistas (solapas), por supuesto son de seda 100%. Existen de mezcla, pero lo ideal en una prenda así es aprovechar la máxima calidad posible.
Las solapas, aunque son de pico, deben estar matadas o redondeadas y un detalle de este elemento es que, a diferencia del resto de prendas, jamás lleva un picado en el canto. Tan solo lleva un ojal y a la vuelta de la solapa una presilla para poder llevar, si se desea, una flor, costumbre que cada vez está más en desuso pero que mantiene el encanto de la etiqueta clásica.
La camisa correcta para esmoquin

Lo correcto con esta prenda pasa por llevar una camisa blanca con pechera de piqué, puño doble, botones de nácar o incluso una botonadura especial hecha para la ocasión, con la que contamos con un inmenso abanico de colores para elegir. La pechera puede ser lisa de piqué, con pliegues (plisada) o con finas texturas (dobby, jacquard) que aportan profundidad sin restar sobriedad.
En esta ocasión, podemos ver dos variedades, una en color granate y la otra en un color negro, cualquiera de las dos serían muy acertadas si se combinan con discreción. En cuanto al cuello puede ser cualquiera de los dos que os presentamos en las imágenes: cuello de ala, el más formal y propio de etiqueta, o cuello extendido, algo más contemporáneo y que admite también el uso de corbata en eventos menos estrictos.
Forros, detalles interiores y pantalón de esmoquin

Por darle un toque especial a la prenda le pusimos un forro distinto a lo habitual, con un dibujo de cachemira en un tono azul. El contraste que resulta de la combinación entre el negro y el azul, me resulta realmente acertado por parte del cliente. Este tipo de licencias se disfruta especialmente en prendas a medida, ya que no son visibles en la mayoría de situaciones formales, pero añaden personalidad.
El pantalón será con pliegues y llevará una cinta de seda conocida como cinta de esmoquin que está cosida a mano en ambos laterales para ocultar la costura del pantalón. Este galón, del mismo tejido que las solapas, es uno de los rasgos que más distinguen al esmoquin de un traje normal.
Como en todo en la vida, los detalles en ocasiones pueden enaltecer el resultado, o por el contrario, estropearlo todo por un descuido. Es por eso, por lo que no podemos olvidarnos de los calcetines. Estos tienen que ser de color negro, por supuesto, y de hilo o seda, finos y lisos, evitando dibujos estridentes o colores llamativos que rompan la armonía del conjunto.
Calzado, cinturón, tirantes y pañuelo de bolsillo

El calzado es un elemento crucial en cualquier conjunto formal… y el esmoquin no es la excepción. Por ello, una de las reglas inquebrantables que se deben de seguir al usar este atuendo es optar por zapatos de charol o cuero lustroso en tonos oscuros, como negro o burdeos. Eso sí, asegúrate de que estén bien pulidos para añadir un toque de brillo y refinamiento a tu look.
Cinturón o tirantes, detalles que importan. Aunque los tirantes son la elección más tradicional para acompañar un esmoquin, un cinturón de cuero delgado en el mismo tono que tus zapatos también es aceptable en conjuntos menos estrictos. Lo ideal es prescindir del cinturón y sujetar el pantalón con tirantes interiores, pero si decides optar por cinturón, asegúrate de que sea discreto y de buena calidad.
Pañuelo de bolsillo, toque de distinción. Un sencillo pañuelo blanco de lino o algodón plegado en rectángulo aporta una nota luminosa al pecho y encuadra la pajarita. Para los más atrevidos, un toque de color muy sutil puede coordinarse con la flor del ojal o con algún detalle mínimo del chaleco, sin eclipsar nunca el conjunto.
El zapato que deberá acompañarlos tendría que ser liso de cordones, aunque, últimamente, el protocolo está empezando a aceptar también el zapato de hebilla. Si me permitís el consejo, para esta prenda no arriesguéis nunca y apostad por lo seguro: el esmoquin clásico e intemporal y un calzado discreto, bien encerado y proporcionado al resto del atuendo.
Errores frecuentes y consejos de estilo

Eso sí, desafortunadamente, en la mayorías de las ocasiones suelen llevarse sin mucho atino ya que hay que echarle mucha imaginación para descubrir que alguno de los atuendos elegidos es un esmoquin, ya sea bien por el diseño del mismo o por la forma en la que lo luce el caballero que lo porta.
Uno de los fallos más comunes es sustituir la pajarita por una corbata negra normal o incluso de colores, algo impropio del código Black Tie clásico. También es habitual ver chaquetas con solapas en tejido normal sin seda, pantalones sin galón o zapatos demasiado casuales. Estos detalles hacen que el conjunto pierda su carácter ceremonial.
Si me permitís el consejo, para esta prenda no arriesguéis nunca y apostar por lo seguro: el esmoquin clásico e intemporal. Las modas pasan y esta es una prenda que, si se da el caso y la necesidad de hacerla, serán pocas veces en la vida y no tiene ningún sentido que os confeccionéis el último modelo que ha sacado una firma afamada si después de poco tiempo será un smoking totalmente desfasado.
Me gustaría aclarar que esta es una prenda con la que solo se puede ser elegante si está bien hecha y bien ajustada, de tal modo que es una inversión, y la sastrería artesanal es una experta en este tipo de joyas. No hay nada más distinguido que un tuxedo acoplado al cuerpo, que le acompaña en sus movimientos, que si se mueve el brazo la camisa no se separa de la manga; en definitiva, que está hecho para la persona que lo porta.
Dominar el uso del esmoquin, conocer sus partes, saber cuándo utilizarlo y cómo combinar cada uno de sus elementos te permite disfrutar de una de las pocas prendas masculinas que siguen transmitiendo clase, seguridad y estilo década tras década. Bien elegido y bien cuidado, tu esmoquin será siempre un aliado perfecto para brillar en cualquier noche especial.