Correr en ayunas

Algo que se lleva tiempo poniendo de moda es correr en ayunas. Perder grasa y comenzar la operación bikini es algo que se hace en estos tiempos. Una de las técnicas que se está practicando cada vez más es la de correr sin haber comido nada y recién levantado. De esta forma podemos quemar más grasa, puesto que el organismo tiene los niveles de glucógeno muy bajos.

Existen numerosos mitos sobre si es bueno o no correr en ayunas. ¿Quieres descubrir la verdad sobre esta práctica? En este post desmentimos los mitos, sigue leyendo y descúbrelo 🙂

Equilibrio entre ejercicio y dieta

Cuando una práctica deportiva se pone en marcha, surgen varias posturas sobre el tema. Primero, se encuentran los que defienden al 100% la práctica del ejercicio en cuestión y enumeran todas las ventajas. Por otro lado, los detractores que niegan las ventajas y destacan los inconvenientes o posibles peligros que presenta para la salud. Por último, aquellas personas que la llevan a cabo o no sin pensarlo mucho, defenderlo o criticarlo.

Aquí vamos a crear una nueva postura que intenta tener una armonía no solo por las opiniones de los deportistas, sino con nuestro propio cuerpo. Como ya sabemos, cualquier ejercicios lleva combinado un esfuerzo, un gasto de energía y un tiempo que le dedicamos. La energía la obtenemos de los alimentos y sólo de ello depende que podamos realizar determinados ejercicios o  no.

Correr en ayunas es prácticamente correr tras permanecer 8 horas como mínimo sin ingerir ningún alimento. Lo que viene siendo, levantarse, vestirse e ir a correr. Muchas personas comienzan su actividad laboral sin haber desayunado. Esto se debe a la falta de tiempo o de hambre recién levantado. Lo más común es levantarse, prepararse e ir al trabajo, y ya una hora después desayunar.

En el momento en el que nos levantamos tras tantas horas sin comida, nuestras reservas de hidratos de carbono están muy bajas. Esto hace que con el mínimo esfuerzo consigamos recurrir a las grasas como fuente de energía y las quememos cuanto antes. Mientras que los hidratos de carbono en el cuerpo tan sólo duran entre dos y tres horas en el cuerpo, las grasas son ilimitadas.

Hidratos de carbono vs grasas

La energía que contienen los hidratos de carbono no son comparables a las de las grasas. Una persona de 70 kilos podría correr cuarenta veces más distancia con la energía aportada por las grasas que por los hidratos de carbono. No por ello, quiere decir que tenemos energía infinita por tener grasa acumulada. La grasa necesita de carbohidratos para actuar. Cuando nos ponemos a correr en ayunas, aparte de grasas, también estamos quemando azúcares. Por ello, como los niveles de glucosa en sangre son muy bajos en la mañana, podemos tener serios problemas para liberar el azúcar de las grasas.

No podemos olvidarnos de que nuestro cerebro se alimenta únicamente de glucosa. Esto hace que correr por las mañanas pueda suponer un riesgo de mareo o náuseas. A la actividad de correr en ayunas, hay que sumarle alguno factores como la intensidad y la duración del ejercicio, las características de cada persona y las condiciones atmosféricas (los días de mayor viento el esfuerzo dedicado a correr es mayor).

Cuando comenzamos a correr en ayunas, nuestro cuerpo quema la poca glucosa en sangre que nos queda y los carbohidratos. Cuando esta energía se agota, comenzamos a tirar de las grasas. Hay que conocer bien a la persona que quiere hacer este tipo de ejercicio y su resistencia. Si la capacidad para correr es nula o baja, será más propenso a no utilizar bien las reservas energéticas y marearse.

Combustible de nuestro cuerpo

Nuestro cuerpo utiliza distintos combustibles en función del ejercicio que estamos realizando. Cuando la distancia que recorremos es corta y la intensidad es más alta, el cuerpo utiliza hidratos de carbono como fuente de energía. Esta glucosa y glucógeno hepático y muscular que tenemos en sangre es utilizado para aportarnos esa energía. Por otro lado, si realizamos ejercicios de mayor duración y distancias más largas, emplearemos las grasas como fuente de energía.

Esto nos lleva a un camino sin salida. En ayunas no podremos correr durante mucho tiempo por nuestras bajas reservas de glucosa y posibilidad de mareo. Si tenemos un dieta alta de hidratos de carbono, aunque realicemos este ejercicio corto e intenso, no quemaremos grasa. Este motivo hace más fundamental aún el equilibrio de esta actividad con una dieta baja en hidratos de carbono. Por el contrario, si realizamos un recorrido más largo y poco intenso, conseguiremos beneficios.

Pautas y consejos para correr en ayunas correctamente

Para los deportistas primerizos que no han realizado nunca esta práctica, es conveniente entrenarse de manera progresiva y lenta. Conforme pase el tiempo, ir aumentando las distancias y el tiempo que se le dedica. Cuando el deportista ya está entrenado, su quema de grasa será más efectiva y también será capaz de almacenar glucógeno. Este glucógeno es vital para los cambios en el entreno. Por ejemplo, cambios en la pendiente, modificación del ritmo de carrera o realización de sprints.

Los mejores consejos que se pueden dar para realizar esta práctica correctamente son:

  • Comienza realizando carreras en ayunas de tan sólo 4 horas tras la última comida.
  • Hidratarse bien es algo obligatorio siempre.
  • Tu velocidad debe ser menor que cuando corres con el estómago lleno.
  • Lleva algo de comida por si te sientes mareado o débil. Tu salud es lo primero, si te ves agotado o el ejercicio es demasiado para ti, descansa y mejora poco a poco.

Cuando termines de correr en ayunas, durante la siguiente hora tras el entreno, deberás realizar una comida basada en la combinación de hidratos de carbono y proteínas. Esto te ayudará en la recuperación muscular.

Correr en ayunas es una práctica que conlleva algunos riesgos. Antes de salir a correr de esta forma, asegúrate de tener una buena forma física y no te obsesiones. Querer buenos resultados en poco tiempo es la razón por la que fracasan muchas personas. Y tú, ¿has probado a correr en ayunas alguna vez?


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Graduado en Ciencias Ambientales y Máster en Educación Ambiental por Universidad de Málaga. Mi objetivo es dar a conocer toda la información de medioambiente a los lectores de manera sencilla, clara y entretenida para que se aprendan los valores de la naturaleza y la necesidad de preservarla.

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