
Tanto las notebooks, las netbooks, las laptops o los super teléfonos como los PDA o los iPhone nos dan algo que otros dispositivos no nos dan: portabilidad.
Tener la posibilidad de llevarnos el trabajo, las cosas del estudio o la simple diversión a donde queremos es algo que muchos queremos.
Pero a la hora de comprar uno de estos dispositivos… ¿cuáles son las cosas que debemos tener en cuenta para no equivocarnos? Esta es una simple, pero gran pregunta. Todos los días, la tecnología se va renovando, por eso, a continuación te daremos las diversas cualidades teniendo en cuenta tus necesidades y las ventajas de cada equipo, integrando además otros factores clave como el procesador, la RAM, la tarjeta gráfica, el almacenamiento, la pantalla, la batería y la conectividad.
Hay quienes dicen que no existe gran diferencia entre una laptop y una notebook, pero la gran diferencia está en el tamaño. Las laptops son un poco más grandes que las notebooks. Luego, con el avance de la tecnología, vinieron las netbooks, que son las computadoras más pequeñas del mercado.
Tipos de portátiles: laptops, notebooks y netbooks

Antes de mirar componentes técnicos conviene entender bien las categorías de portátiles, porque de su tamaño y concepto dependen el peso, la autonomía y la comodidad de uso. Aun cuando el mercado ha ido cambiando nombres (ultrabooks, convertibles, 2 en 1, gaming, etc.), estas grandes familias siguen ayudando a orientarse.
- Laptops: son las más poderosas, las más grandes, más cómodas para trabajos que requieren una gran pantalla, pero también son las más pesadas. Hay de 17 pulgadas o más. Tienen mucha capacidad de disco y de memoria. Son lo más cercano a las computadoras de escritorio en términos de comodidad de uso, velocidad y rendimiento. Tienen tanta capacidad que un fanático de los juegos puede utilizarlas sin problema.
- Notebooks: no hay tanta diferencia con las anteriores en términos criteriosos, pero son más pequeñas para transportar. Sus pantallas andan por las 13 o 15 pulgadas. También poseen alto rendimiento, pero también tenemos las más económicas cuyo rendimiento y velocidad son menores. De todas formas estas portátiles son ideales para quienes tienen que estar en movimiento y necesitan trabajar con programas más pesados, ver películas, etc.
- Netbook: acá nos encontramos con lo máximo en portabilidad. Súper livianas y pequeñas. Rescatan el espíritu perdido de la famosa “Libretto” (por pequeño libro) de Toshiba, cuando las notebook pretendían ser lo más pequeñas, pero hoy la definición de pantalla y potencia son mucho mejores. Aún así, estas pequeñitas tienen un principal destino… vivir de las aplicaciones de Internet. Por eso todas vienen listas para usar Wi-Fi. Esto es chequear tu cuenta de correo, chatear y utilizar algún procesador de texto o planilla de cálculo sin esperar gran comodidad porque sus pequeñas pantallas de 8 a 10 pulgadas. Tienen como contra que su teclado es más chico y cuanto más pequeñas, chicos más discos. Incluso algunas utilizan un disco rígido no convencional (memoria en estado sólido) que no es un disco tradicional sino como la que tiene un pendrive por así decirlo.
Sobre estos formatos clásicos, hoy también aparecen categorías comerciales como los portátiles gaming (centrados en potencia gráfica), los ultrabooks o portátiles ultraligeros (enfocados en peso mínimo y diseño), y los 2 en 1 o convertibles con pantalla táctil abatible. Sin embargo, todos ellos siguen las mismas reglas básicas: cuanto más grande y potente es un equipo, más peso y consumo tendrá; cuanto más ligero, más comprometida suele estar la potencia bruta y la refrigeración.
¿En qué fijarse según tu necesidad real?

¿Qué es lo que tenemos que tener en cuenta según nuestra necesidad? Volvemos a las cuestiones importantes. Muchos usuarios se pierden entre siglas y números y olvidan la pregunta clave: ¿para qué vas a usar el portátil la mayor parte del tiempo? No es lo mismo elegir un equipo para ofimática y navegación que para gaming, edición de vídeo o diseño 3D. De esa respuesta depende cuánto debes invertir en procesador, RAM, gráfica o pantalla.
Podemos dividir las prioridades en tres grandes usos:
- Uso básico y estudio: navegar, ofimática, correo, videollamadas y consumo de contenidos. Aquí la prioridad es la autonomía, un peso cómodo y una configuración equilibrada sin necesidad de hardware de gama alta.
- Trabajo profesional general: tareas de oficina avanzadas, muchas pestañas abiertas, CRM, gestión de proyectos, algo de edición ligera de imágenes o vídeo. En este caso conviene dar más importancia a la RAM, a un buen procesador de gama media y a un SSD rápido para que el equipo se mantenga fluido durante años.
- Creatividad y gaming: edición de vídeo, diseño gráfico, modelado 3D, música, programación pesada o videojuegos exigentes. Aquí manda la tarjeta gráfica (GPU), la CPU de gama alta, mayor cantidad de RAM, pantallas de mejor calidad (color y frecuencia de refresco) y sistemas de refrigeración más robustos.
Una vez tengas claro el uso principal, llega el momento de revisar uno por uno los factores que más influyen en el rendimiento, la comodidad y la vida útil de tu portátil.
1. Nuestro bolsillo
Acá las notebook y las netbook pelean el puesto, pero también sacrifican potencia a precio más bajo. Si bien las netbook son las más baratas en comparación, pensemos que no poseen lectoras de CD o DVD y suelen venir con almacenamiento y RAM más limitados. En gamas bajas y medias, es habitual que la reducción de precio se haga a costa de una CPU más modesta, menos memoria y pantallas más sencillas.
En la práctica, el presupuesto también condiciona la longevidad del equipo: un portátil algo más caro con mejor procesador, más RAM y un SSD de mayor capacidad puede durarte muchos más años sin quedarse corto. Por eso conviene pensar no solo en el precio de compra, sino en el coste por año de uso.
2. Performance, velocidad y procesador
Si queremos trabajar con programas de diseño o que requieran todos los recursos de nuestra portátil como así también una pantalla grande, las laptop serán las elegidas. Memoria y procesador son cuestiones críticas que mueven mucho el precio de una portátil.
Hoy en día tenemos que pensar que 1GB de RAM ya está quedando poco, especialmente para las nuevas versiones de sistemas operativos como Windows o macOS (que de fábrica suelen venir con cantidades mayores). Los procesadores Atom, Celeron de Intel y los Sempron de AMD son de versiones más económicos pero también de velocidad y rendimiento más bajo. El resto de los procesadores aumentan velocidad y rendimiento, pero si necesitamos velocidad, tendremos que invertir un poco más de nuestro bolsillo en esto.
Al elegir CPU, es útil tener en mente tres gamas de rendimiento:
- Gama básica: modelos tipo Intel Core i3 o AMD Ryzen 3, suficientes para ofimática y navegación, recomendables solo si el presupuesto es muy ajustado y el uso será ligero.
- Gama media: procesadores como Intel Core i5 o AMD Ryzen 5 ofrecen el mejor equilibrio entre potencia y precio, ideales para la mayoría de usuarios, incluyendo profesionales que trabajan con varias aplicaciones al mismo tiempo.
- Gama alta: Intel Core i7/i9 o AMD Ryzen 7/9 están pensados para gaming, edición de vídeo avanzada, modelado 3D y tareas intensivas que exigen mucha potencia de cálculo de forma continuada.
Además de la gama, es relevante fijarse en si el procesador prioriza rendimiento bruto (suelen tener un consumo mayor y se ven en equipos gaming y estaciones de trabajo) o bajo consumo (pensados para portátiles ligeros con más autonomía). Muchos modelos de CPU incluyen letras en su nombre que indican este enfoque.
3. Memoria RAM: clave para la multitarea
La RAM es la memoria a corto plazo del ordenador y determina cuántas aplicaciones y pestañas puedes tener abiertas sin notar que el sistema se vuelve lento. Para un uso actual razonable, 4 GB se queda muy corto.
Como referencia general:
- 4 GB de RAM: mínimo absoluto para tareas muy básicas. Es fácil notar lentitud con varias pestañas o programas abiertos.
- 8 GB de RAM: el estándar recomendado para un uso diario fluido, ofimática, navegación y algo de multitarea.
- 16 GB de RAM o más: recomendable para gaming, edición de vídeo, diseño, máquinas virtuales y quienes buscan un rendimiento más futuro‑prueba.
También conviene comprobar si la RAM es ampliable o va soldered a placa, algo muy frecuente en portátiles ultraligeros. Si piensas usar el equipo muchos años, disponer de al menos una ranura de ampliación puede ser una ventaja importante.
4. Capacidad y tipo de almacenamiento
Los discos de notebook son mucho más baratos hoy en día y la capacidad alcanza los 320GB (o 500GB en los últimos modelos más avanzados pero así también consumen la batería en un segundo). Las Netbook pierden en esta categoría y ganan las otras.
Sin embargo, no solo importa la cantidad de gigabytes, sino el tipo de unidad:
- SSD (Solid State Drive): mucho más rápidos que los discos duros tradicionales. Hacen que el sistema operativo y los programas se inicien en segundos y mejoran notablemente la sensación general de velocidad. Hoy se consideran casi imprescindibles.
- HDD (Hard Disk Drive): ofrecen más capacidad por menos dinero, pero son más lentos. Tienen sentido como discos secundarios para almacenar archivos muy pesados (películas, copias de seguridad) si el equipo lo permite.
En cuanto a capacidad, 256 GB puede ser un punto de partida aceptable si utilizas mucho la nube, pero 512 GB o 1 TB dan mucha más tranquilidad a largo plazo, sobre todo si trabajas con fotos, vídeos o juegos.
5. Peso y tamaño
Si estamos necesitando llevar la compu a todas partes, tenemos que considerar cuánto pesa, no solo pensemos en la portátil sola, sino con los adaptadores de corriente, bolso y demás. Los sitios se preocupan en bajar el peso de sus máquinas pero estas cosas siguen sumando sus kilos extras y solo muy pocas marcas ofrecen estas cosas livianas. Obviamente, acá ganan por lejos las netbook y las laptop de 17 pulgadas ¡sólo las tenemos en cuenta si vienen en bolso con ruedas!
El tamaño de la pantalla influye de manera directa en la portabilidad:
- 13-14 pulgadas: pensadas para máxima movilidad. Son ligeras, fáciles de transportar y recomendables si vas a llevar el portátil a diario.
- 15-16 pulgadas: el formato más versátil, combinan buena superficie de trabajo con un peso asumible para moverse ocasionalmente.
- 17 pulgadas o más: ideales como reemplazo de sobremesa, para jugar o trabajar siempre en el mismo lugar. Pesan y ocupan más, y no son la mejor opción si viajas mucho.
6. Pantalla y calidad de imagen
Pasarás muchas horas mirando la pantalla, así que su calidad es muy importante. Una buena pantalla reduce la fatiga visual y mejora tanto el trabajo como el ocio. Actualmente, las pantallas LED son una opción muy equilibrada en portátiles.
Debes fijarte especialmente en tres aspectos:
- Tamaño: influye en la comodidad de lectura, la productividad y la portabilidad, como hemos visto.
- Resolución: la resolución Full HD (1920×1080 píxeles) es el mínimo recomendado para una buena nitidez. Resoluciones superiores como 2K o 4K solo tienen sentido en usos profesionales concretos o si valoras especialmente la calidad visual, sabiendo que pueden afectar a la autonomía y al rendimiento.
- Tecnología del panel: los paneles IPS suelen ofrecer mejores colores y ángulos de visión que los paneles TN, lo que se nota al ver películas o trabajar con imágenes.
Además, algunos portátiles incorporan pantalla táctil, muy útil en modelos convertibles o 2 en 1 para quienes quieren combinar las ventajas de una tablet y un portátil. No es imprescindible, pero puede aportar comodidad si sueles interactuar directamente con la pantalla.
7. Teclado, touchpad y comodidad de escritura
El teclado y el touchpad son los elementos con los que más interactúas, pero muchas veces pasan desapercibidos al elegir un portátil. Un teclado con un buen recorrido de tecla, distribución cómoda y, si lo necesitas, teclado numérico, puede marcar la diferencia si escribes mucho o trabajas con hojas de cálculo.
En el caso del touchpad, es recomendable que sea multitáctil y de tamaño generoso, para poder aprovechar gestos como deslizar con varios dedos, hacer zoom o cambiar de ventanas rápidamente. Una mala superficie táctil puede obligarte a usar ratón externo incluso en movilidad.
8. Autonomía de la batería
He dejado para lo último lo más importante de una portátil si se jacta de serlo. Hay que ver cuánto dura la batería. Acá juegan varias cosas a la vez. Si utilizamos mucho el procesador y la lectora de DVD (ver un video por ejemplo) vamos a quedarnos sin batería muy rápido. Una portátil con un procesador muy rápido también consume más batería. Las baterías dicen cuántas “celdas” tienen y esto es la capacidad de autonomía que también nos darán.
Más allá del número de celdas, conviene fijarse en la autonomía estimada de uso real. Muchos fabricantes anuncian cifras ideales, pero es buena idea buscar referencias de uso mixto (navegación, vídeo, ofimática) para saber si el equipo puede aguantar una jornada de trabajo sin cargador. Para un portátil que se va a mover mucho, es razonable buscar al menos unas 8 horas de autonomía ligera.
9. Tarjeta gráfica (GPU) y usos exigentes
Si necesitas un portátil para escribir, navegar o ver tu serie favorita, no hace falta que elijas la tarjeta más potente; con la gráfica integrada en el procesador será suficiente. Pero si quieres un portátil para jugar, diseñar, modelar en 3D o editar vídeo, una tarjeta gráfica dedicada se vuelve un componente crucial.
Las GPUs dedicadas de marcas como NVIDIA GeForce o AMD Radeon añaden un salto importante en potencia gráfica, aunque también incrementan el precio, el consumo y el calor generado. Por ello se ven sobre todo en portátiles gaming y estaciones de trabajo móviles. Para tareas profesionales que se apoyan mucho en la GPU (render, efectos, IA), invertir en una buena gráfica puede acortar de forma considerable los tiempos de trabajo.
10. Puertos y conectividad
Revisa bien las conexiones físicas que ofrece el portátil. Asegúrate de que tenga suficientes puertos USB para tus periféricos (y que al menos uno sea USB 3.0 o superior para mayor velocidad). Un puerto HDMI o DisplayPort es fundamental para conectarlo a un monitor externo o una TV y trabajar más cómodo.
En cuanto a conectividad inalámbrica, conviene buscar compatibilidad con WiFi rápida y estable, así como Bluetooth para poder conectar auriculares, ratones, teclados y otros accesorios sin cables. Algunos modelos incluyen además opción de tarjeta SIM o eSIM para disponer de datos móviles sin depender del móvil como punto de acceso, algo interesante si viajas mucho y necesitas conexión en cualquier parte.
11. Otras características prácticas
Además de los grandes componentes, hay pequeños detalles que pueden marcar la experiencia de uso diaria:
- Sistema operativo: elegir entre Windows, macOS o alguna distribución de Linux depende de tus programas habituales y de la facilidad de uso que busques. Windows ofrece mayor compatibilidad general, macOS un entorno muy integrado con equipos Apple, y Linux flexibilidad para usuarios más avanzados.
- Webcam y micrófono: importantísimos si vas a hacer videollamadas. Una cámara mínima en resolución HD y micrófono decente facilitan reuniones sin necesidad de accesorios externos.
- Opciones de ampliación: poder cambiar o ampliar la RAM y el almacenamiento alarga la vida útil del equipo. Conviene revisar si el portátil lo permite antes de comprar.
- Garantía y servicio técnico: un buen soporte puede ahorrarte problemas si surge alguna avería. Algunos distribuidores permiten ampliar la garantía, algo a valorar en equipos que se van a usar de forma intensiva.
Hay que hacer un comparativo y ver según nuestras necesidades cuál es la que se ajusta a lo que la vamos a utilizar y qué es lo que queremos que tenga más importancia por sobre el resto. Un portátil ideal para una persona puede no serlo para otra; la clave está en equilibrar presupuesto, prestaciones y comodidad según tu forma real de trabajar, estudiar o disfrutar del tiempo libre.
Fuente: Yahoo
