Capas de la piel

Las capas de la piel (epidermis, dermis e hipodermis) forman el órgano más grande del cuerpo. Conocerlas y aprender a cuidarlas tiene una recompensa tanto estética como de salud.

A continuación, te explicamos para qué sirve cada capa y qué puedes hacer para mantenerlas saludables y retrasar el envejecimiento:

¿Para qué sirven las capas de la piel?

Epidermis

La epidermis es la primera de las capas de la piel, y también la más fina. Además de proporcionar una barrera protectora, alberga los melanocitos, unas células especiales que producen el pigmento melanina. Así que es la parte donde recae la responsabilidad de fabricar el tono de piel.

Se divide en cinco subcapas. Su capa más externa es el estrato córneo (stratum corneum), el cual contiene las células muertas. Algunas se eliminan naturalmente, mientras que otras necesitan del uso de productos exfoliantes. El resto de subcapas son estrato lúcido (stratum lucidum), estrato granuloso (stratum granulosum), estrato espinoso (stratum spinosum) y estrato basal (stratum basale).

Dermis

La segunda capa de la piel recibe el nombre de dermis. Dado que alberga el colágeno, la elastina y el ácido hialurónico, juega un importante papel en la tarea de mantener la piel elástica y tersa. Cabe señalar que la dermis también contiene folículos pilosos, vasos sanguíneos, glándulas sebáceas y nervios que hacen posible el tacto y la percepción del frío y el calor.

Hipodermis

Se trata de la tercera y última de las capas de la piel. La reducción de este tejido adiposo provoca flacidez y arrugas. Asimismo, alberga glándulas sudoríparas y tiene la tarea de conservar el calor y proteger los órganos vitales.

Cómo cuidar la piel

A medida que se cumplen años, disminuye la síntesis de colágeno, elastina y ácido hialurónico. Asimismo, se produce una reducción de grasa en el rostro. Todos estos procesos inevitables en las diferentes capas de la piel provocan la aparición de arrugas y flacidez. Sin embargo, hay muchas cosas que puedes hacer para ponérselo difícil a las arrugas:

Protégete de los rayos UV

Para mantener la piel saludable por dentro y por fuera es muy importante no exponerse demasiado a los rayos UV, ya que pueden provocar manchas y arrugas, siendo los cánceres de piel su efecto adverso más grave. Además de utilizar protectores solares con SPF 30 o superior (afortunadamente, la mayoría de cremas hidratantes diurnas ya lo llevan en sus fórmulas), hay otras recomendaciones que hay tener en cuenta. Y no solo en verano, sino durante todo el año:

  • Cubrirse la piel con ropa cuando se está al aire libre
  • Utilizar gorras y gafas de sol
  • Evitar las camas de bronceado

Por otro lado, la piel produce vitamina D de manera natural cuando entra en contacto directo con los rayos solares. La vitamina D participa en la absorción de calcio del cuerpo. También se cree que juega un papel en la prevención de enfermedades como la demencia y algunos tipos de cáncer.

Sin embargo, los dermatólogos recomiendan obtener la vitamina D a través de la alimentación en lugar de la exposición al sol. El salmón, el atún, la yema de huevo y los champiñones se encuentran entre las mejores fuentes naturales de este nutriente. También puedes conseguir tu dosis diaria de vitamina D a través de leches y cereales fortificados, así como con la ayuda de suplementos alimenticios.

Adopta hábitos saludables

El efecto de algunos hábitos es más significativo que el de otros, pero prácticamente todo lo que haces a lo largo del día afecta al estado de la piel. Entrenar al menos tres veces semanales, dormir 7-8 horas diarias y llevar una dieta equilibrada se encuentran entre los hábitos beneficiosos. Los perjudiciales son el tabaco, el abuso del alcohol, la vida sedentaria y el estrés.

Si llevas una vida sana y quieres que tu piel esté todavía más flexible e hidratada, considera reforzar la presencia de ácidos grasos omega y antioxidantes en tu dieta. Puedes conseguirlo a través de los siguientes alimentos:

  • Pescado azul
  • Tomate
  • Aguacate
  • Nueces
  • Chocolate negro
  • Semillas de girasol
  • Batata
  • Pimientos
  • Brócoli

Crea una rutina de higiene sólida

Limpiar e hidratar la piel todos los días es fundamental. Incluye limpiadores, exfoliantes, cremas de ojos, cremas hidratantes, sérums e hidratantes corporales en tu arsenal de cuidado personal.

Los limpiadores eliminan la suciedad y la acumulación de sebo. Dejan la piel lista para absorber el resto de productos de tu rutina de higiene. Utiliza agua tibia y cambia tu limpiador por un exfoliante (puede ser físico o químico) 1-2 veces por semana para eliminar las células muertas y conseguir así una limpieza más completa.

Las cremas de ojos previenen las ojeras y las patas de gallo, que son uno de los primeros signos del envejecimento en el rostro. Aunque muchos hombres se saltan este paso, lo cierto es que puede marcar una gran diferencia en lo que respecta a la piel del rostro y a la imagen en general.

Las cremas hidratantes ayudan a mantener la piel suave y luminosa. Dentro de lo posible, también retrasan la aparición de los signos del envejecimiento. Diurna, nocturna y corporal son los tres tipos de crema necesarios. Asimismo, puedes añadir una especialmente formulada para los pies si lo consideras necesario.

Para obtener una hidratación de rostro más completa, considera combinar tu crema hidratante con un sérum. Mientras que las primeras se quedan en las capas de la piel externas, reforzando su barrera impermeable, los sérums pueden penetrar más profundamente gracias a que su estructura molecular es más pequeña.



Esteta por naturaleza. La moda pasada y presente y esos pequeños detalles que a menudo pasan desapercibidos dan forma constantemente a mi concepto de estilo.

Un comentario

  1. Buena información sobre la piel y a tener en cuenta. Es importante saber como esta “formada” la piel para saber cuidarla y protegerla. os sigo leyendo. Un saludo.

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