El peinado con la raya al lado ha sido uno de los que más se han repetido en las colecciones masculinas y en los looks de calle para este año. Emporio Armani, Gucci o Prada son sólo algunas de las firmas que lo han incluido en los estilismos de sus modelos, demostrando que se trata de un estilo versátil, sofisticado y muy fácil de adaptar a la vida diaria. Si a eso le sumamos su popularidad creciente en la calle, no cabe duda de que va a ser el peinado del año, o al menos uno de ellos, y se mantiene como uno de los peinados más buscados y favorecedores para el hombre actual.
Además, no hay que olvidar que se encuentra entre las mejores opciones que existen para ir a trabajar, dado que contribuye a ofrecer una imagen pulcra y profesional. La raya al lado encaja perfectamente en entornos formales, reuniones importantes o entrevistas de trabajo, pero también es una excelente manera de peinarse para cualquier ocasión más relajada. Si tenemos que acudir a un compromiso que requiere elegancia, formará una gran pareja con tu traje o un esmoquin, mientras que con una camiseta básica y vaqueros aporta un aire cuidado sin resultar excesivo.
Una de sus grandes ventajas es que se adapta con facilidad a distintos tipos de rostro. En caras redondas ayuda a estilizar y alargar visualmente, mientras que en rostros alargados se puede combinar con más volumen en la parte superior para equilibrar las proporciones. Ajustando la altura del fade o el largo de la parte de arriba, se puede personalizar para casi cualquier facción.
Candidatos ideales y tipo de cabello recomendado

Si tienes el cabello liso y abundante, eres un candidato ideal para llevar este peinado. El pelo con cuerpo permite que la raya quede bien definida y que el peinado se mantenga ordenado durante todo el día con muy poco esfuerzo. Con un simple cepillado y un producto de fijación ligera, es sencillo conseguir un acabado limpio y duradero.
El cabello rizado o muy fino, por lo general, presenta más complicaciones a la hora de conseguir la raya al lado clásica. Sin embargo, no significa que no puedas llevarla: en cabellos rizados se puede optar por un rizo más controlado y definido, marcando la raya con ayuda del barbero y utilizando productos que reduzcan el encrespamiento. En melenas finas, un corte ligeramente escalado y productos que aporten densidad ayudan a que el peinado gane volumen y no se vea deslucido.
Antes de decantarte por este corte de pelo, asegúrate de que la longitud del cabello en la parte de arriba alcanza al menos los 5 centímetros. De lo contrario, al peinar los mechones hacia un lado el efecto será mucho menos claro y la raya al lado puede quedar deslucida o perder protagonismo. Con esos centímetros de largo se puede dirigir el cabello cómodamente, crear volumen hacia el frente o incluso levantar ligeramente un tupé discreto.
Para quienes tienen entradas o cierta pérdida de densidad en la zona frontal, la raya lateral también puede ser una gran aliada. Al dirigir el cabello desde un lado, se camuflan visualmente las zonas con menos pelo y se consigue un aspecto más uniforme. En estos casos, conviene que la parte superior no sea excesivamente larga, para evitar que el peinado se vea pesado o caído.

Raya al lado clásica, fade y desconexión
A pesar de que actualmente existen muchas variaciones, la raya al lado clásica pasa inevitablemente por un fundido. El fundido o fade consiste en un aumento gradual de la longitud del cabello, comenzando en la nuca y los laterales hasta alcanzar la parte superior, donde todos los mechones suelen dejarse igual de largos. Este degradado aporta un acabado limpio, muy pulido y moderno, perfecto tanto para oficinas más formales como para un estilo urbano cuidado.
Para un look conservador, pide a tu barbero un fundido moderado, que significa un fade hecho con números más altos o incluso con tijeras, como es el caso de Leonardo DiCaprio. Así se evita un contraste excesivo entre la parte superior y los laterales, manteniendo un aire clásico que funciona muy bien con trajes, camisa y corbata.

Otras opciones son la desconexión (cortar los lados y la nuca al mismo número, creando un fuerte contraste entre la parte de arriba y la de abajo) y mantener todo el pelo a la misma longitud (el tercer modelo comenzando por la izquierda de la imagen de cabecera). La desconexión resulta ideal para quienes buscan un aspecto más atrevido y actual: al marcar claramente dónde termina el lateral corto y empieza la parte superior más larga, se consigue un efecto muy definido, perfecto para estilos con más carácter.
Cuando se mantiene todo el cabello a la misma longitud, la raya al lado adquiere un matiz más discreto y atemporal. Es una excelente alternativa para quienes desean un corte muy fácil de mantener, que se pueda peinar rápidamente y que no requiera visitas demasiado frecuentes a la barbería. En este caso, el protagonismo recae en la dirección del peinado y en el acabado del producto utilizado.
Variantes modernas: tupé, undercut y estilos para entradas

Una de las versiones más actuales es combinar la raya lateral con un tupé marcado. La parte de arriba se deja más larga y se peina hacia un lado elevando el frontal, creando un efecto de volumen que estiliza y aporta un toque muy masculino. Este estilo funciona especialmente bien en cabellos gruesos y en hombres que buscan un look de inspiración clásica pero con un punto más atrevido.
Otra apuesta muy popular es llevar la raya al lado en un corte tipo undercut. Los laterales y la nuca se mantienen muy cortos, mientras que la parte superior se deja larga para poder peinarla hacia un lado, hacia atrás o incluso recogerla en un pequeño moño o semi recogido. Para dar forma cada día, basta con un buen champú específico para cabello y barba, si la llevas, y una crema de peinado que aporte control sin rigidez, logrando un acabado natural.
En hombres con entradas, la raya lateral se convierte en una herramienta de estilo clave. Colocando la raya ligeramente por encima de la zona con menos densidad y dirigiendo el cabello hacia ese lado, se consigue rellenar ópticamente las áreas más despobladas. Un fade suave en los laterales acompaña este efecto y hace que las entradas se integren mejor en el conjunto del corte.

En todos estos casos, el éxito del corte pasa por comentar con el barbero el estilo de vida, la textura del cabello y el tiempo que estás dispuesto a dedicar al peinado. A partir de ahí se puede ajustar la altura del degradado, el largo de la parte superior y la posición exacta de la raya para que el resultado sea favorecedor, fácil de mantener y coherente con tu imagen.
La raya al lado sigue siendo un recurso muy potente para conseguir un peinado masculino elegante, adaptable y actual. Ya sea en su versión más clásica con fade moderado, con desconexión marcada, acompañada de un tupé voluminoso o pensada para disimular entradas, es un corte que ofrece muchas posibilidades y que encaja en casi cualquier estilo personal, desde el más formal hasta el más desenfadado.