Zara cierra la primera tienda de su historia en A Coruña y refuerza su nuevo modelo de macrotiendas

  • Cierre el 30 de enero de la primera tienda de Zara en la calle Juan Flórez de A Coruña, tras más de 50 años de actividad.
  • El local, de unos 300-350 m², no encaja ya en la estrategia de grandes tiendas emblemáticas e integradas con el canal online.
  • Las 11 trabajadoras serán reubicadas en otros establecimientos de Inditex en A Coruña, sin despidos derivados del cierre.
  • A Coruña se mantiene como laboratorio clave de Inditex con proyectos como Zacaffé, El Apartamento y las nuevas flagships de las distintas marcas.

Zara cierra su primera tienda en A Coruña

El cierre de la primera tienda de Zara en A Coruña, situada en la calle Juan Flórez, marca un momento simbólico en la historia del gigante textil gallego. Tras más de cinco décadas de actividad ininterrumpida, el pequeño local donde arrancó el proyecto de Amancio Ortega se prepara para bajar la persiana de forma definitiva.

La decisión no responde a una crisis puntual, sino a la nueva estrategia comercial de Inditex, que lleva años orientando su red hacia tiendas de gran tamaño, muy tecnológicas y con un fuerte componente experiencial. El local de Juan Flórez, con su superficie reducida y su configuración clásica, ha dejado de encajar en ese modelo, por muy icónico que sea para la compañía y para la ciudad.

Una tienda histórica que se despide el 30 de enero

Primera tienda histórica de Zara en A Coruña

El establecimiento de la calle Juan Flórez, entre los números 64 y 66, fue el punto de partida del imperio Inditex. Sus puertas se abrieron el 9 de mayo de 1975, cuando la empresa todavía estaba muy ligada a Confecciones GOA, dedicada a la confección y distribución textil desde comienzos de los años sesenta.

Con esa apertura, el grupo dio el salto de ser solo un fabricante a convertirse en marca de moda con imagen propia, con colecciones dirigidas a mujer, hombre y niño. Desde esta esquina coruñesa, el modelo se expandió primero por España y, a finales de los años ochenta, por Europa y otros mercados clave, comenzando por Oporto, Nueva York y París.

Después de casi 51 años de actividad, el local cerrará sus puertas el 30 de enero. La compañía ya ha trasladado la decisión al propietario del inmueble y a la plantilla, y ha dejado claro que el cese de actividad obedece al rediseño de su red de tiendas, no a un repliegue del negocio.

El espacio cuenta con una superficie de entre 300 y 350 metros cuadrados, muy lejos del tamaño de las actuales macrotiendas de Zara, donde se concentran varias secciones de producto y todo tipo de servicios asociados al canal online. Esa limitación física ha sido uno de los factores clave para optar por su clausura.

Fuentes de la empresa insisten en que se trata de una tienda emblemática y cargada de valor sentimental, pero reconocen que ya no encaja con la propuesta comercial actual del grupo, centrada en grandes locales emblemáticos que integren experiencia, tecnología y logística.

Reforma por el 50 aniversario antes del adiós

Reforma especial del primer Zara por su aniversario

Lejos de dejarla languidecer, Inditex convirtió la tienda de Juan Flórez en un espacio conmemorativo por el 50 aniversario de Zara. El grupo llevó a cabo una reforma arquitectónica prácticamente integral, ejecutada por proveedores históricos y diseñada por el equipo interno de arquitectura de la marca.

El interior se transformó para rendir homenaje tanto a la firma como a la ciudad, recreando la estética de las galerías coruñesas de La Marina, uno de los rasgos arquitectónicos más reconocibles de A Coruña. Aquella intervención convirtió el local en una instalación temporal que iba mucho más allá de una tienda convencional.

Durante este último año, el establecimiento funcionó casi como un pequeño museo de la historia de Zara. Albergaba una selección de piezas y objetos de edición limitada creados para conmemorar los 50 años de la marca, una zona de cafetería en el propio espacio de venta, y un salón tipo boutique con estanterías repletas de revistas de moda, arte y cultura publicadas desde 1975.

También se incluyeron fotografías y reseñas de empleados veteranos del grupo, que se iban actualizando, junto a una colección de prendas únicas que solo podían encontrarse allí. Todo ello convirtió la tienda en una especie de homenaje final a sus propios orígenes, una forma de despedida planificada antes de su cierre definitivo.

Ese giro hacia lo expositivo y lo experiencial fue, en la práctica, una manera de subrayar que el valor del local ya no residía tanto en la venta diaria como en su papel dentro del relato corporativo de Inditex y en el vínculo emocional con la ciudad.

Sin despidos: reubicación de las 11 trabajadoras

Trabajadoras reubicadas tras cierre del primer Zara

Uno de los aspectos que más preocupación podía generar era el futuro de la plantilla de la tienda de Juan Flórez. En este caso, Inditex ha optado por un cierre sin recortes de empleo: las 11 personas que trabajaban en el local serán reubicadas en otros establecimientos del grupo en A Coruña, en línea con guías sobre trabajo en moda en España.

La compañía ha comunicado ya a las empleadas y trabajadores que pasarán a integrarse en tiendas cercanas, de forma que el cierre no se traduzca en despidos. En la ciudad, Inditex mantiene una amplia presencia comercial con una veintena de puntos de venta de todas sus cadenas, repartidos entre calles céntricas y centros comerciales.

En el caso concreto de Zara, tras el cierre de Juan Flórez, la marca seguirá operando en la calle Compostela, en el centro comercial Cuatro Caminos y en Marineda City, grandes superficies que sí responden al actual patrón de tienda del grupo, con espacios amplios, más servicios y fuerte apoyo tecnológico.

Esta forma de gestionar el cierre encaja con la idea de que la reordenación de la red comercial no pretende reducir plantilla, sino concentrar a los equipos en puntos de venta más estratégicos y con mayor potencial de crecimiento, tanto en facturación como en visibilidad de marca.

La política de recolocaciones internas también contribuye a suavizar el impacto social de decisiones que, de otro modo, podrían generar mucha más contestación en las ciudades donde se cierran locales históricos.

A Coruña, laboratorio comercial de Inditex

A Coruña como laboratorio de Inditex

A pesar de perder la tienda fundacional, A Coruña sigue siendo un escenario clave para los ensayos comerciales de Inditex. La proximidad del cuartel general de Arteixo, donde se concentran el diseño y la logística del grupo, convierte a la ciudad en un campo de pruebas natural para nuevos conceptos de tienda y formatos híbridos.

En esta misma línea se enmarca la próxima apertura de Zacaffé en la planta baja de la tienda de Zara en la calle Compostela. Este nuevo espacio de cafetería abrirá el 31 de enero, justo un día después del cierre de Juan Flórez, y supone una manera de reforzar la presencia de la marca en el centro de la ciudad con una oferta más completa.

Zacaffé ya se había probado antes en la calle Hermosilla de Madrid y, tras su buena acogida, ha llegado también a tiendas de China y Japón. Su desembarco en A Coruña confirma el papel de la ciudad como banco de pruebas de referencia para el grupo, donde se evalúan conceptos que luego pueden replicarse a escala internacional.

Otros experimentos recientes refuerzan esta idea. El concepto de “El Apartamento”, un espacio que mezcla moda y decoración de Zara y Zara Home en un entorno que imita las estancias de una vivienda, se probó en A Coruña antes de exportarse a otras localizaciones. Este formato, instalado en la última planta del edificio de la calle Compostela, se ha utilizado para presentar colecciones especiales y ediciones limitadas en un contexto más íntimo y cuidado.

Además, la ciudad ha visto cómo distintas marcas del grupo renovaban su imagen en los últimos años. Bershka estrenó un concepto diseñado por el estudio de arquitectura OMA en Marineda City, mientras que Massimo Dutti actualizó su flagship en Juana de Vega y Oysho, Pull&Bear y Stradivarius han acometido reformas y ampliaciones en sus tiendas de los principales ejes comerciales locales.

De tienda de barrio a macrotienda tecnológica

La clausura de Juan Flórez no se entiende sin tener en cuenta el giro estratégico de Inditex hacia las grandes tiendas insignia. Desde hace años, el grupo está reduciendo el número total de puntos de venta, pero aumentando la superficie media y la sofisticación de los locales que mantiene abiertos.

La filosofía pasa por apostar por ubicaciones prime y espacios de gran tamaño que combinen venta física, integración con el canal online y una experiencia de marca muy cuidada. La tienda deja de ser solo el lugar donde se paga la compra para convertirse en principal herramienta publicitaria y de relación con el cliente.

En estos nuevos formatos, los escaparates amplios, la circulación interior, la iluminación y hasta los materiales se diseñan al detalle por equipos especializados que analizan cómo se comportan las personas dentro del espacio. Se busca que el cliente no solo compre, sino que pase tiempo en la tienda, descubra colecciones, utilice servicios digitales y perciba el universo estético de la marca.

La integración con el comercio electrónico es otro pilar de este modelo. Muchas de estas macrotiendas funcionan también como nodulos logísticos desde los que se gestionan recogidas, devoluciones y envíos de pedidos online. El objetivo es que la frontera entre lo físico y lo digital sea cada vez más difusa y que el cliente pueda moverse de un canal a otro sin fricciones.

En este contexto, un local de apenas unos cientos de metros cuadrados, sin margen para grandes reformas estructurales, se queda corto frente al potencial de los nuevos buques insignia que Inditex está impulsando en ciudades de todo el mundo.

Menos tiendas, más superficie y más ventas

Los datos recientes del grupo respaldan esta estrategia. En los últimos ejercicios, Inditex ha reducido de forma notable el número total de establecimientos, tanto de Zara como del resto de sus cadenas, pero al mismo tiempo ha aumentado la superficie comercial global y el volumen de negocio.

El año más reciente se cerró con decenas de tiendas menos a nivel mundial, pero con un incremento aproximado del 2% en el espacio de venta, gracias a la apertura y reforma de locales mucho más grandes. Esta fórmula ha ido acompañada de un crecimiento de la facturación de en torno a un 6% interanual, lo que confirma que la menor capilaridad se compensa con una mayor productividad por tienda.

El canal online juega aquí un papel decisivo. Las ventas digitales suponen ya alrededor de una cuarta parte de los ingresos totales del grupo, con un volumen que supera los 10.000 millones de euros y crecimientos anuales de doble dígito. Esa combinación de grandes tiendas físicas y fuerte plataforma digital permite a Inditex optimizar recursos sin renunciar a la proximidad con el cliente.

El cierre de espacios más pequeños, como el de Juan Flórez, forma parte de un plan más amplio de reordenación de la red, que busca concentrar la actividad en aquellos puntos donde el impacto comercial, la visibilidad y la integración tecnológica son mayores.

En España, este proceso también se ha hecho notar. Zara ha continuado cerrando tiendas de menor tamaño en los últimos años, mientras que otras cadenas del grupo, como Bershka o Lefties, han seguido abriendo algunos nuevos locales netos, siempre bajo la lógica de reforzar aquellos formatos con mayor potencial.

Un símbolo que se transforma, no que desaparece

La despedida de la primera tienda de Zara en A Coruña tiene una fuerte carga emocional, pero también refleja la capacidad de la compañía para no quedarse atrapada en la nostalgia. El local que sirvió de arranque para un grupo hoy líder mundial en la moda deja de operar, pero su legado sigue presente en la forma en que Inditex entiende ahora el negocio.

El último año de vida del establecimiento, reconvertido en espacio de exposición, cafetería, biblioteca y homenaje a la ciudad, ha funcionado como una despedida progresiva, que ha permitido a la firma clausurar un capítulo clave de su historia sin renunciar a su hoja de ruta de futuro.

A Coruña perderá un escaparate histórico en Juan Flórez, pero mantendrá su papel como laboratorio de pruebas de conceptos que luego se exportan a medio mundo. La apertura de Zacaffé en Compostela, la continuidad de proyectos como El Apartamento y las constantes reformas en las tiendas de las distintas marcas son señales de que la relación entre la ciudad y el grupo sigue siendo muy estrecha.

Más allá de la persiana que se bajará el 30 de enero, lo que se consolida es un modelo en el que menos tiendas pueden significar más negocio, y en el que la primera dirección de Zara pasa a ser, sobre todo, una referencia histórica dentro de una estrategia que mira claramente hacia macroespacios, servicios añadidos y una integración total con el mundo digital.

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