La cómica Valeria Ros se suma desde este mes a la mesa de humor de Todo es mentira, el formato diario de análisis de actualidad que Cuatro emite en la sobremesa. Su incorporación supone un nuevo movimiento destacado dentro del panorama televisivo español, con especial impacto en la franja de mediodía.
Con este fichaje, el espacio conducido por Risto Mejide y Laila Jiménez incorpora una voz muy reconocible para el espectador, una de las humoristas más activas de la última década en radio y televisión. La llegada de Ros se enmarca en una etapa de reajustes y cruces de colaboradores entre grupos, en plena competencia directa con laSexta.
Un relevo estratégico tras la marcha de Virginia Riezu
La decisión de Mediaset se produce pocos días después de que se confirmara la salida de Virginia Riezu de Todo es mentira rumbo a Zapeando, el programa de sobremesa de laSexta. El intercambio de cómicas entre ambos formatos ha generado una lectura claramente competitiva en la industria y entre los espectadores habituales de esa franja.
Mientras Riezu debutaba en la mesa capitaneada por Dani Mateo, bromeando con su nuevo destino y luciendo una banda con el mensaje irónico “Sí, esto es laSexta” para evitar despistes, desde Mediaset se preparaba el movimiento de contraataque. La elección de Valeria Ros no parece casual: se trata precisamente de una humorista que se dio a conocer al gran público en el propio Zapeando.
En este contexto, la llegada de Ros a Cuatro no se limita a cubrir un hueco, sino que funciona como declaración de intenciones. El programa de Risto Mejide lanza el mensaje de que no renuncia a su músculo cómico y que está dispuesto a reforzar su identidad a través de nombres con trayectoria y tirón entre el público joven-adulto.
Además, el movimiento tiene un componente simbólico: una cómica que fue rostro habitual del espacio rival regresa ahora a Mediaset para competir directamente contra la misma franja en la que triunfó, pero desde una propuesta con un tono más político y de análisis de actualidad.
Cómo queda el equipo de humor de Todo es mentira
A partir del lunes 19 de enero, Valeria Ros se sentará de forma regular en la mesa de colaboradores de Todo es mentira. La humorista se integrará en un bloque de cómicos ya consolidado, compuesto por Luis Fabra, Pere Aznar, Miguel Ángel Martín, Saray Cerro y Danny Boy Rivera, que llevan años marcando el tono irónico del formato.
El programa, producido en colaboración con Vodevil —la productora vinculada a Risto Mejide—, articula buena parte de su personalidad en torno a esta mesa de humor. En ella, los colaboradores combinan la actualidad política y social con un enfoque satírico que busca desmontar bulos, exageraciones y discursos interesados de la conversación pública.
La incorporación de Ros refuerza esa línea editorial, ya que se trata de una cómica acostumbrada al directo y a la reacción rápida, tanto en plató como en radio. Su experiencia en formatos diarios y en vivo encaja con las necesidades de un magazine que trabaja con la agenda informativa del día, donde los temas se deciden prácticamente al minuto.
Desde Mediaset definen a la getxotarra como “uno de los nombres más destacados de la comedia actual en radio y televisión”, subrayando la versatilidad de su perfil. La cadena enfatiza que no se trata solo de un relevo, sino de una ampliación de registros cómicos que permite al programa seguir explorando distintos tonos de humor.
En este sentido, la presencia de Ros convivirá con la de otros cómicos que también han pasado por diferentes cadenas y plataformas, como Saray Cerro o Danny Boy Rivera, que conocen bien tanto la televisión en abierto como el circuito de comedia en vivo y el universo de programas generacionales.
Una trayectoria marcada por la comedia en vivo, la radio y la televisión
Antes de convertirse en rostro habitual de los magazines de sobremesa, Valeria Ros se labró una carrera sólida en el stand-up. Sus primeros pasos profesionales llegaron de la mano de la comedia en vivo en locales y circuitos especializados, hasta hacerse un hueco en espacios televisivos como Central de Cómicos de Comedy Central, una de las canteras más relevantes del monólogo en España.
En paralelo, la humorista fue consolidando su perfil radiofónico en la Cadena SER. Allí participó en La Ventana con Carles Francino, se hizo notar en un certamen de monólogos de la emisora y acabó formando parte del equipo de programas como La lengua moderna y A vivir que son dos días, donde combinó labores de guion con colaboraciones en antena.
Ese recorrido la convirtió en una voz reconocible para el oyente que sigue la radio generalista, acostumbrado a su humor basado en la observación cotidiana, la experiencia generacional y una cierta autoironía. Este estilo se trasladó después con naturalidad a la televisión, donde su figura empezó a hacerse más popular.
En 2018, Ros dio el salto a la pequeña pantalla como colaboradora de Zapeando en laSexta. Su paso por el programa de sobremesa contribuyó decisivamente a que el gran público la identificara, ya que se trataba de un formato diario, en directo y con gran presencia en redes sociales. Allí comenzó a medirse semana tras semana con la actualidad y el comentario televisivo.
Además de su trabajo en televisión generalista, la cómica ha participado en programas de corte más experimental y de nicho, como LocoMundo y Late Motiv en Movistar+, o Lo siguiente en TVE, lo que le ha permitido tocar registros diversos dentro del humor televisivo.
De Zapeando a La Resistencia y La Revuelta
La trayectoria de Valeria Ros en televisión no se limita al entretenimiento ligero. Su paso por el universo de David Broncano también ha sido clave para afianzar su figura mediática y para mostrar otra faceta de su humor, más ligado a la improvisación y al absurdo.
En La Resistencia, primero en Movistar+ y más tarde con el salto del equipo a La 1, Ros participó como colaboradora dentro de un contexto donde el guion convivía con la espontaneidad y la ruptura del formato clásico de late night. Ese ecosistema también dio visibilidad a compañeros como Danny Boy Rivera, que además de escribir formaba parte del elenco de guionistas con apariciones puntuales en cámara.
Con el aterrizaje de Broncano en Televisión Española, la comediante se integró en La Revuelta, el spin-off diario que prolonga la conversación del programa principal. Allí ha mantenido una presencia constante, con un estilo de comentario muy cercano y basado en su propia experiencia vital, lo que la ha convertido en una de las caras familiares de la tarde en TVE.
Tras hacerse oficial su fichaje por Todo es mentira, surgió la duda de si abandonaría o no este espacio de TVE. La propia Ros aclaró la situación a través de sus redes sociales con un mensaje directo a sus seguidores: “Creo que me vais a tener que seguir aguantando también en ‘La Revuelta’”, dejando claro que, al menos de momento, compatibilizará ambos proyectos.
Este doble vínculo, con TVE por un lado y con Cuatro por otro, refuerza la imagen de Valeria Ros como una figura transversal en el ecosistema audiovisual español, capaz de saltar entre cadenas y formatos sin perder su sello personal.
Presentadora, concursante y autora: un perfil polifacético
Más allá de su faceta como colaboradora, Valeria Ros ha ido ampliando su campo de acción en la pantalla. En el terreno de la presentación, ha estado al frente del reality Fboy Island en HBO Max y del programa Akelarre en EITB, donde demostró soltura conduciendo formatos propios, alejados del rol de mera invitada o colaboradora.
Su cara también ha sido habitual en el universo de los talent shows. La humorista participó en Tu cara me suena en Antena 3, donde se puso a prueba en el terreno de la imitación musical, y se dejó ver en MasterChef Celebrity en RTVE, enfrentándose al reto culinario con el humor como principal herramienta para conectar con el público.
Mientras continúa su actividad en televisión y radio, Ros mantiene una agenda activa en los escenarios con la gira de su monólogo «Doctora Amor». En este show, recurre a su experiencia personal, las relaciones y la vida cotidiana como materia prima para sus textos, siguiendo la línea de humor confidencial que caracteriza buena parte de su obra.
En el ámbito literario, la cómica ha publicado el libro «Ponerme a parir», una obra de carácter autobiográfico donde repasa momentos significativos de su vida y su maternidad desde un punto de vista humorístico y sin demasiados filtros. Este proyecto editorial amplía su presencia más allá de la pantalla y el escenario.
Todo este recorrido profesional, que combina televisión, radio, plataformas, teatro y literatura, es el que llega ahora a la mesa de Todo es mentira, aportando un bagaje amplio que permite jugar con múltiples registros y formatos dentro del magazine de Cuatro.
El contexto televisivo: competencia directa en la sobremesa
El fichaje de Valeria Ros se entiende mejor si se sitúa en el contexto actual de la televisión en abierto en España. La franja de sobremesa se ha convertido en un espacio de fuerte competencia entre cadenas, especialmente entre Cuatro y laSexta, que apuestan por formatos de corte informativo con un alto componente de entretenimiento.
Todo es mentira, emitido en Cuatro, y Zapeando, en laSexta, comparten horario y un público objetivo similar, aunque con enfoques distintos. Mientras el primero pone el acento en la actualidad política y social con un tono satírico y de verificación de datos, el segundo se inclina más hacia el análisis ligero de la televisión y la cultura popular, con secciones y piezas de humor más desvinculadas del debate político diario, y compiten contra formatos de entretenimiento y estrenos.
Dentro de esa pugna, la salida de Virginia Riezu de Todo es mentira para incorporarse a Zapeando se leyó como un movimiento significativo por parte de Atresmedia. La respuesta de Mediaset con la incorporación de Valeria Ros funciona como una especie de contraataque, especialmente llamativo al tratarse de una humorista que ya perteneció al equipo del programa rival.
Para Cuatro, la operación supone reafirmar su apuesta por el humor como herramienta editorial. La llegada de Ros se suma al buen momento del programa, que ha sido reconocido con el Premio Iris al Mejor Programa de Actualidad o Magazine, un galardón que respalda la línea que viene desarrollando desde su estreno.
En paralelo, la industria televisiva vive una etapa de cambios constantes, con fichajes, salidas y saltos de profesionales entre cadenas. Movimientos como el de Valeria Ros o el de otros presentadores que cambian de grupo contribuyen a configurar un mapa cada vez más dinámico, donde el talento se mueve con más libertad y las cadenas compiten por mantener rostros fuertes en pantalla.
En este escenario, la presencia de una humorista con experiencia en distintos grupos y plataformas ofrece a Mediaset una baza adicional: un perfil que el público ya asocia a distintos canales, pero que ahora se convierte en una de las caras clave de su oferta de sobremesa.
El aterrizaje de Valeria Ros en Todo es mentira llega, por tanto, en un momento de alta rotación de nombres y de fuerte presión por mantener la atención de un espectador cada vez más disperso entre cadenas, plataformas y contenidos digitales, y encaja con una tendencia general de reforzar los formatos con colaboradores reconocibles y con experiencia contrastada.
