Todo lo que debes saber del Festival de Málaga

  • El Festival de Málaga celebra su 29ª edición del 6 al 15 de marzo con 263 trabajos audiovisuales y el Teatro Cervantes como epicentro.
  • La Sección Oficial reúne 22 largometrajes (12 españoles y 10 latinoamericanos), con Calle Málaga como película inaugural y fuerte presencia femenina en la dirección.
  • El certamen combina proyecciones, homenajes y un potente área de industria MAFIZ, además de espacios abiertos al público como La Villa del Mar y la exposición en calle Larios.
  • La alfombra roja gana protagonismo con actrices, actores e influencers, generando debate sobre el papel de los creadores de contenido en un festival público de cine.

Festival de Málaga

El Festival de Málaga vuelve a convertir la capital de la Costa del Sol en el gran escaparate del cine en español, con una 29ª edición que se celebra del 6 al 15 de marzo y que ya se ha consolidado como una de las grandes citas culturales en España y Europa. Durante diez días, la ciudad se llena de proyecciones, encuentros profesionales, exposiciones y una intensa actividad alrededor de la industria audiovisual.

Este año el certamen refuerza su perfil como plataforma para nuevas voces y óperas primas, pero también como punto de encuentro entre el cine español y latinoamericano, con especial atención a la mirada femenina y a la diversidad de formatos. A la vez, la alfombra roja se confirma como un espacio mediático de primer orden, donde conviven intérpretes, cineastas y una creciente presencia de creadores de contenido que está generando debate dentro y fuera del sector.

Fechas, sedes y una edición marcada por la diversidad

La 29ª edición del certamen tiene lugar entre los días 6 y 15 de marzo en distintos espacios de la capital malagueña, con el Teatro Cervantes como epicentro de las galas y de muchas de las proyecciones más esperadas. Alrededor de este escenario principal se articula una red de sedes que conforman el mapa del festival en la ciudad.

En total se proyectarán 263 trabajos audiovisuales procedentes de 71 países, incluyendo largometrajes de ficción, documentales, cortometrajes, series y otros formatos. Esta cifra refleja una programación amplia, que abarca desde propuestas de autor hasta cine más comercial, y que mantiene el foco en el cine en español y el ámbito iberoamericano.

Además del Cervantes, el festival despliega su programación en espacios ya habituales como el Cine Albéniz, el Teatro Echegaray, el Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia o el Rectorado de la Universidad de Málaga, a los que se suman otros puntos de la ciudad que acogen actividades, exposiciones y encuentros con el público.

El lema de esta edición, “La cultura es encuentro y Málaga, el mejor momento”, resume bien la vocación del certamen: convertir la ciudad en un gran foro de intercambio, tanto para profesionales de la industria como para espectadores que acuden a disfrutar de las películas y de las actividades paralelas.

Cine y alfombra roja en el Festival de Málaga

Una Sección Oficial que une España y Latinoamérica

El corazón del programa vuelve a ser la Sección Oficial a concurso, que reúne 22 largometrajes: 12 producciones españolas y 10 latinoamericanas. Estas películas compiten por la Biznaga de Oro, máximo galardón del festival, y representan una muestra muy variada de estilos, géneros y miradas.

La cinta encargada de abrir el certamen es Calle Málaga, de Maryam Touzani, protagonizada por Carmen Maura. Esta película inaugura oficialmente el festival y, a la vez, se perfila como una de las grandes favoritas para el palmarés, combinando una fuerte personalidad autoral con una clara vocación internacional.

Entre los títulos españoles que compiten por la Biznaga de Oro figuran obras como Altas capacidades, de Víctor García León; Después de Kim, de Ángeles González-Sinde; Corredora, de Laura García Alonso; Iván & Hadoum, de Ian de la Rosa; La buena hija, de Júlia de Paz; Lapönia, de David Serrano; Mala bèstia, de Bárbara Farré; Mi querida señorita, de Fernando González Molina; Pioneras. Solo querían jugar, de Marta Díaz de Lope; Pizza Movies, de Carlo Padial; y Yo no moriré de amor, de Marta Matute.

El apartado latinoamericano aporta una importante cuota de diversidad temática y geográfica. Compiten, entre otras, Ángeles, de Paula Markovitch (México, Argentina); El corazón del lobo, de Francisco J. Lombardi (Perú); El guardián, de Nuria Ibáñez (México, España); El jardín que soñamos, de Joaquín del Paso (México); Hangar rojo, de Juan Pablo Sallato (Chile, Argentina, Italia); Juana, de Daniel Giménez Cacho (México); La mujer de la fila, de Benjamín Ávila (Argentina, España); La hija Cóndor, de Álvaro Olmos Torrico (Bolivia, Perú, Uruguay); Mil pedazos, de Sergio Castro-San Martín (Chile, Argentina, España); y Neurótica anónima, de Jorge Perugorría (Cuba).

Uno de los datos más significativos de esta edición es la presencia femenina tras las cámaras: aproximadamente el 41 % de las obras seleccionadas están dirigidas por mujeres. Sin llegar todavía a la paridad, supone una de las cifras más altas de la historia del festival y evidencia un cambio progresivo en la estructura del sector audiovisual.

Proyecciones fuera de concurso, series y secciones paralelas

Más allá de la competición principal, el Festival de Málaga arma un completo bloque de pases oficiales fuera de concurso, donde se dan cita algunas de las producciones más esperadas del año que, sin optar a la Biznaga, tienen en Málaga su gran escaparate ante público y crítica.

En el ámbito español, esta sección incluye títulos como 9 lunas, de Patricia Ortega; A una isla de ti, de Alexis Morante; Andy, de Román Parrado (en formato cinefórum); Auri, de Violeta Salama; Cada día nace un listo, de Arantxa Echevarría; Casi todo bien, de Andrés Salmoyraghi y Rafael López Saubidet; Día de caza, de Pedro Aguilera; Dos días, de Gonzaga Manso; Femení Singular, de Xavi Puebla; Hora y veinte, de Marc Romero; Hugo 24, de Luc Knowles; Los justos, de Jorge A. Lara y Fernando Pérez; Mallorca confidencial, de David Ilundain; Solos, de Guillermo Ríos; Todos los colores, de Beatriz de Silva (cinefórum); Un altre home, de David Moragas; Un hijo, de Nacho la Casa (cinefórum); y Viaje al país de los blancos, de Dani Sancho. La clausura correrá a cargo de La familia Benetón +2, de Joaquín Mazón.

El festival reserva también un hueco creciente a las series, en una sección oficial no competitiva que demuestra hasta qué punto las fronteras entre cine y ficción seriada son cada vez más difusas. En este apartado participan producciones como Acoustic Home, de Alexis Morante (HBO/Sony Music); Cochinas, de Andrea Jaurrieta, Laura M. Campos y Núria Gago (Prime Video); Entre tierras 2, de Humberto Miró, Salvador García y David Montoya (Atresmedia); La nena, de Paco Cabezas (Atresmedia); Millennial mal, de Lorena Iglesias y Andrea Jaurrieta (Filmin y Tornasol); Por cien millones, de Nacho G. Velilla (Movistar); y Si es martes, es asesinato, de Salvador Calvo y Abigail Schaaff (Disney).

Junto a estas secciones, el certamen mantiene y amplía sus ya tradicionales bloques de cortometrajes y documentales, así como apartados temáticos como Mosaico, América, América, Afirmando los derechos de las mujeres o Cinema Cocina, este último centrado en la relación entre gastronomía y audiovisual. La programación se completa con propuestas como Underground andaluz o la sección 5 minutos, que plantea encuentros breves entre público y profesionales.

Entre las actividades especiales destacan también la sección La Villa del Mar, instalada en la playa de La Malagueta, que ofrece al aire libre conciertos, talleres, clases magistrales y actividades en torno al futuro del entretenimiento y el audiovisual, y el foco dedicado a Panamá como País de Honor, bajo el epígrafe Focus Panamá, que incluye proyecciones y encuentros con cineastas latinoamericanos.

Alfombra roja del Festival de Málaga

Premios honoríficos, Película de Oro y homenajeados

Un apartado muy esperado de cada edición es el de los premios honoríficos y reconocimientos especiales, que permiten al festival mirar hacia la historia del cine y destacar trayectorias consolidadas. Este año, uno de los nombres propios es el de Rossy de Palma, que recibirá el Premio Málaga (también denominado en algunas comunicaciones Premio Málaga-Sur), como reconocimiento a su carrera y a su aportación al cine español e internacional.

El director peruano Francisco J. Lombardi será distinguido con el Premio Retrospectiva, un galardón que rinde homenaje a su filmografía y que se complementa con la presencia de su película El corazón del lobo en la Sección Oficial. Por su parte, la directora de producción Manuela Ocón Aburto recogerá el Premio Ricardo Franco-Academia de Cine, que subraya la importancia de los oficios técnicos y de producción en la creación cinematográfica.

Otra figura destacada es Victoria Vera, que obtendrá la Biznaga Ciudad del Paraíso, un reconocimiento a los imprescindibles del cine español. El festival también pondrá el foco en el talento emergente con el Premio Málaga Talent-La Opinión de Málaga, que en esta edición recae en la directora Alauda Ruiz de Azúa, recientemente premiada en los Goya y convertida en una de las voces a seguir del cine contemporáneo.

El palmarés de distinciones honoríficas se amplía con varias Biznagas de Honor. Entre las personalidades reconocidas se encuentran la actriz uruguaya Natalia Oreiro; los directores argentinos Mariano Cohn y Gastón Duprat; el actor español Saturnino García; y un homenaje especial al fallecido cineasta argentino Fabián Bielinsky en el 25 aniversario de 9 reinas, película que marcó un hito en el cine latinoamericano reciente.

La Película de Oro del Festival será El desencanto, de Jaime Chávarri, coincidiendo con el 50 aniversario de su estreno. El festival, en colaboración con Filmoteca Española y DAMA, ha impulsado además la publicación del libro El desencanto. 50 años, firmado por Felipe Cabrerizo, Santiago Aguilar y Carlos Heredero, y ha coordinado con el Festival de San Sebastián un homenaje conjunto a esta obra clave de la cinematografía española.

Un jurado con acento femenino y mirada internacional

La responsabilidad de decidir el palmarés principal recae este año en un jurado marcado por la diversidad de perfiles y la presencia femenina. La presidencia la asume la directora y guionista vasca Jaione Camborda, reconocida por su película O Corno, que lidera un grupo con profesionales de distintas áreas del sector.

La acompañan la directora y guionista Belén Funes; la directora del Festival Internacional de Cine de Morelia, Daniela Michel, que aporta la perspectiva de uno de los certámenes más influyentes de Latinoamérica; la actriz Loreto Mauleón; la escritora y periodista Rosa Montero; el actor y director argentino Gastón Pauls; y el escritor y guionista peruano Santiago Roncagliolo. Este grupo suma experiencia en realización, interpretación, crítica y gestión cultural, un equilibrio que busca abarcar distintas formas de entender el cine.

Además, el festival mantiene su colaboración con instituciones como la Academia de Cine y televisiones públicas y privadas. RTVE, patrocinadora oficial, ha preparado una programación especial alrededor del certamen, con emisión de cine español reciente, espacios informativos dedicados al festival y la retransmisión en directo de la gala de clausura y entrega de premios, contribuyendo a que el evento llegue a espectadores de toda España.

La ciudad se vuelca: exposiciones, conciertos y actividades paralelas

El Festival de Málaga no se limita a las salas de proyección: buena parte de su encanto está en cómo la ciudad se transforma y se apropia del evento. Una de las propuestas más visibles es la exposición “Fuera de plano”, instalada en calle Larios, que convierte una de las arterias comerciales de Málaga en una galería al aire libre relacionada con el mundo del cine y la fotografía.

La programación de actividades paralelas incluye encuentros con cineastas, mesas redondas, debates, talleres, proyecciones al aire libre, exposiciones y propuestas pensadas para acercar el audiovisual a públicos muy diversos. Espacios como la Plaza de la Merced y otros puntos emblemáticos del centro histórico acogen actos abiertos, reforzando la dimensión popular del certamen.

Un punto de especial interés es el área de industria MAFIZ (Málaga Festival Industry Zone), que se ha consolidado como un espacio clave para la promoción, coproducción y circulación de proyectos en español. Dentro de este paraguas se organiza este año el nuevo evento Andalucía International Audiovisual Networking, orientado a generar puentes entre profesionales andaluces e internacionales, así como el foro Latinamerican Focus, que en esta edición tiene a Panamá como País de Honor.

El festival también reserva lugar para iniciativas como Focus Panamá, con pases especiales como el de la película Espina, o ciclos dedicados a figuras como el director argentino Fabián Bielinsky. Del mismo modo, la sección La Villa del Mar, situada en la playa de La Malagueta, ofrece durante varios días conciertos, masterclasses y experiencias inmersivas ligadas al futuro del entretenimiento y del audiovisual, en un entorno completamente abierto al público.

Gala inaugural, clausura y precios de las entradas

El pistoletazo de salida del festival llega con la gala inaugural, celebrada en el Teatro Cervantes antes de la proyección de Calle Málaga. La actriz Kira Miró ejerce de maestra de ceremonias, liderando una velada que sirve de carta de presentación de todas las secciones y contenidos de la edición y que tiende de nuevo puentes entre España y Latinoamérica.

La gala cuenta con actuaciones musicales que ponen banda sonora a la noche: el grupo extremeño Sanguijuelas del Guadiana, el cuarteto flamenco Las Migas y la cantante catalana Lia Kali suben al escenario, aportando ritmos que van del flamenco a sonidos más urbanos. Todo ello marca el inicio de diez días en los que Málaga se convierte en una especie de gran plató donde el cine es el protagonista absoluto.

El broche final de la edición lo pondrá la cantante Luz Casal con el concierto de clausura, previsto el 15 de marzo en el Teatro Cervantes a las 20:00 horas. Las entradas para esta cita tienen precios que oscilan entre 24 y 80 euros, en función de la ubicación en la sala, y suponen uno de los momentos más esperados por el público general.

En cuanto al acceso a las proyecciones, las entradas se pueden adquirir tanto en las taquillas del Teatro Cervantes, Teatro Echegaray y Cine Albéniz como a través de la web oficial del festival. El coste varía en función del espacio, el tipo de contenido y la localización de la butaca, pero se mueve, en términos generales, alrededor de los 15 euros para las películas y 8 euros para otros formatos. Las galas celebradas en el Cervantes, incluida la inauguración, sitúan sus precios en una horquilla aproximada entre 16 y 30 euros.

Moda, alfombra roja y el debate sobre los influencers

Paralelamente a la programación cinematográfica, el Festival de Málaga se ha convertido en un auténtico escaparate de moda y belleza. Cada noche, la alfombra roja del Teatro Cervantes funciona casi como un desfile en el que actrices, actores y otras figuras públicas presentan estilismos muy comentados en medios y redes sociales.

En esta edición destacan, por ejemplo, los looks de Marta Etura, que apostó por un vestido de aire nupcial satinado en tono crudo; Hiba Abouk, con un diseño negro de tirante asimétrico y escote en pico con abertura en la falda; o Laia Costa, que optó por el clásico vestido rojo de línea sencilla y belleza minimalista. Son propuestas que, sin ser el centro del festival, forman parte del imaginario visual que lo rodea.

La presentadora de la gala inaugural, Kira Miró, también ha acaparado focos con dos apuestas bien diferenciadas: en la primera noche, un conjunto de dos piezas de Pedro del Hierro con top corto de pedrería y maxifalda de tafetán; y en la segunda jornada, un traje sastre de inspiración masculina firmado por Boss, con pantalón fluido ancho y americana cropped, rematado con zapatos de Lodi. Su presencia resume bien esa combinación entre glamour clásico y tendencias actuales que caracteriza a la alfombra malagueña.

Otros nombres que han dado que hablar en la red carpet son Andrea Duro, fiel al negro con un conjunto de cropped top y falda midi de Max Mara; Ana Fernández, con un vestido morado de tafetán tornasolado y corsé de Pedro del Hierro; Olivia Baglivi, en blanco palabra de honor con falda voluminosa; Mina El Hammani, con un vestido satinado oscuro con transparencias; o Ane Rot, que ha lucido un diseño escultórico de De La Cierva y Nicolás. Tampoco han pasado desapercibidos los estilismos de Norma Ruiz, con diferentes apuestas en negro joya y rosa palo; Natichu Alcántara, en lurex dorado; Ivana Baquero, con un vestido borgoña de Isabel Sanchis; Zoe Bonafonte, con un diseño de Dior; Edurne, de negro con plumas firmado por Vicky Martín Berrocal; o Sara Sálamo, que ha mezclado pantalón ancho verde, camisa beige y corsé blanco roto.

El peso mediático de la alfombra roja se ha visto acentuado por la creciente presencia de influencers y creadores de contenido, algo que no está exento de polémica. La imagen de algunas figuras muy seguidas en redes, como la tiktoker Ona Gonfaus, posando en el festival y mostrando ciertas lagunas sobre cine español ante las cámaras, ha reavivado un debate recurrente: hasta qué punto tiene sentido que quienes apenas están vinculados a la industria ocupen espacio en un evento público que nace para celebrar el trabajo de cineastas e intérpretes.

Directoras y actores han expresado opiniones diversas: desde voces muy críticas, como la de Isabel Coixet, que denuncia que se valore más el número de seguidores que la creación artística, hasta posturas más abiertas que señalan que los influencers aportan visibilidad y alcance al festival entre audiencias jóvenes. La propia organización del certamen argumenta que estas figuras son “otra vía de comunicación” y reconoce que algunos acuden invitados por el festival, que sufraga parte de sus gastos, mientras que otros lo hacen de la mano de marcas y patrocinadores.

En cualquier caso, la escena que describen fotógrafos y periodistas gráficos —con el público reaccionando más ante ciertos rostros de redes que ante figuras históricas como Carmen Maura— ilustra un cambio de paradigma en la forma de consumir cultura y fama. El festival, como tantos otros eventos, se mueve en ese equilibrio entre preservar su esencia cinematográfica y adaptarse a una realidad donde las dinámicas de atención han cambiado de forma radical.

Un presupuesto mixto y un escaparate clave para el cine en español

Detrás del brillo de las galas y de la avalancha de estrenos hay una estructura organizativa y un modelo de financiación mixto. El presupuesto del certamen ronda los 3,7 millones de euros, con aproximadamente un 55 % de aportación pública y un 45 % procedente de fuentes privadas. Este equilibrio permite, por un lado, mantener la vocación de servicio público cultural y, por otro, implicar a patrocinadores y empresas que contribuyen a la sostenibilidad del evento.

El Festival de Málaga se ha consolidado, de este modo, como un punto de referencia para la industria del cine en español. Su área de industria MAFIZ, la selección de películas iberoamericanas y el diálogo constante con otros festivales europeos y latinoamericanos lo colocan en una posición estratégica dentro del calendario internacional, especialmente para quienes buscan coproducciones o la primera gran ventana de lanzamiento para sus películas.

En paralelo, la creciente atención mediática que recibe el certamen —tanto por su programación como por su alfombra roja y las polémicas que arrastra— contribuye a que el público general identifique la cita malagueña como una de las paradas imprescindibles del año para seguir la actualidad del cine español. Entre estrenos, homenajes, debates sobre la presencia de influencers y actividades abiertas en toda la ciudad, el festival se reafirma como un laboratorio vivo donde conviven tradición e innovación, y donde el foco, al final, sigue estando en las historias que se cuentan en la gran pantalla.

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