El reconocido piragüista Saúl Craviotto ha dejado a un lado las competiciones y el entrenamiento para centrarse en un momento mucho más íntimo. El deportista ha festejado la Primera Comunión de su hija mediana, Alejandra, en una jornada llena de afecto y rodeados de sus seres queridos en el entorno natural de Asturias.
Este evento, celebrado en Gijón, ha servido para mostrar la faceta más humana del atleta, quien ha compartido su alegría a través de las redes sociales. Con un mensaje muy emotivo, el padre expresó su deseo de que Alejandra guarde siempre el recuerdo» de este día tan significativo en su crecimiento.
Un festín dulce con sello MasterChef
Dado que el deportista es ganador de la edición de MasterChef Celebrity, el postre del banquete no podía ser cualquiera. La familia disfrutó de una impresionante tarta milhojas gigante«, la cual estaba caramelizada con glaseado de yema tostada y adornada con frutas frescas como cerezas, fresas silvestres y piña.
El detalle más especial fue la figura personalizada que coronaba el dulce, representando a una niña con un libro de oraciones y una trenza idéntica al peinado» que llevaba Alejandra ese día, demostrando un cuidado minucioso en la organización del evento.
Estilo y elegancia coordinada
La estética de la celebración fue muy armoniosa, predominando los colores claros y el rosa. La protagonista, Alejandra, llevó un clásico vestido blanco de gasa» con detalles de encaje y un fajín en tono rosa empolvado, complementado con una diadema floral y una medalla de oro.
Celia García, su mujer, optó por un look sofisticado con un traje sastre rosa pastel» con destellos metalizados y un top de satén. Por su parte, Saúl mantuvo la sobriedad con un traje azul marino y camisa blanca, mientras que sus otras dos hijas, Valentina y Olivia, también vestían en sintonía con los tonos rosas y blancos de la jornada.
El refugio familiar y el apoyo mutuo
Para el laureado atleta, que compagina su carrera deportiva con su trabajo como Policía Nacional, su hogar en el norte de España es su verdadero oasis. Ha confesado que, aunque el éxito profesional es importante, su mayor triunfo es la familia» que ha construido junto a Celia, a quien define como su pilar fundamental y su tranquilidad.
La pareja, que se casó en 2013 tras una romántica pedida en Piccadilly Circus durante los Juegos de Londres, mantiene una relación basada en la admiración. Celia ha destacado la tenacidad y capacidad de superación» de Saúl, mientras que él valora la estabilidad y el apoyo incondicional que recibe de su esposa.
En su día a día, el piragüista se aleja de la presión competitiva para dedicarse plenamente a sus hijas, disfrutando de actividades sencillas y del cuidado del jardín. Su prioridad actual es transmitir valores positivos» a las pequeñas para que se conviertan en buenas personas, priorizando siempre el tiempo de calidad en familia.
La celebración de la comunión de Alejandra ha sido el reflejo de una unión consolidada, donde el lujo de la alta repostería y la elegancia de los atuendos quedaron en segundo plano frente al vínculo afectivo y la complicidad» de un matrimonio que lleva más de una década caminando juntos.
