Comer de tupper en la oficina no tiene por qué ser triste ni monótono. La pasta es uno de esos ingredientes salvavidas que, bien utilizada, te permite llevar platos completos, saciantes y llenos de sabor que aguantan perfectamente varias horas en la nevera del trabajo. El reto es que, cuando abras el recipiente, la comida siga apeteciendo tanto como cuando la preparaste.
Para lograrlo, no basta con hervir pasta y mezclarla con cualquier cosa. Hay que cuidar el tipo de salsa, el punto de cocción, cómo enfrías la pasta, el orden en el que mezclas los ingredientes y, por supuesto, el recipiente en el que la guardas. A partir de las mejores ideas que dominan las búsquedas sobre recetas de pasta para tupper, aquí tienes una guía completísima con trucos y un buen arsenal de platos fríos, templados y para recalentar que funcionan de maravilla fuera de casa.
Claves para que la pasta quede bien en el tupper
El gran problema de la pasta en tupper es que se pasa y se reseca. Lo que en la cena tenía una pinta estupenda, al día siguiente puede convertirse en una masa apelmazada. La razón es sencilla: si guardas la pasta caliente, sigue cociéndose con su propio calor y absorbe toda la humedad de la salsa.
Para evitarlo, un truco muy eficaz es enfriar la pasta antes de meterla en el recipiente. Cuécela un minuto más de lo que la dejarías para comerla al momento, escúrrela y pásala a un colador bajo el chorro de agua fría. Cuando se temple, déjala escurrir bien hasta que esté completamente fría y solo entonces llévala al tupper.
La salsa también importa: si la añades estando caliente, sube la temperatura del conjunto y la pasta vuelve a cocerse. Lo ideal es preparar la salsa, dejarla enfriar del todo y guardarla por separado. En la oficina, calientas la pasta con unas gotas de agua para que se suelte, calientas la salsa aparte y las unes al final.
Si prefieres llevar un solo recipiente, espera a que tanto la pasta como la salsa estén frías antes de juntarlas. Incluso puedes dejar la salsa en la parte superior sin mezclar; al recalentarla en el micro, se integran con un par de vueltas y la textura mejora mucho.
Los tuppers herméticos de buena calidad son otro aliado imprescindible. Evitan derrames en la mochila, conservan mejor la humedad de la salsa y ayudan a que la pasta no se reseque tanto. Si el plato es muy líquido (sopas, cremas, bechameles ligeras), un cierre hermético es prácticamente obligatorio.
Recetas de pasta cremosas y saciantes para tupper
Las salsas con lácteos, carnes o embutidos funcionan muy bien para platos calentitos que puedes recalentar en el micro de la oficina. Dan sensación de plato casero, llenan bastante y son fáciles de transportar si el tupper cierra bien.
Macarrones de la abuela con butifarra, panceta y chorizo
Un plato contundente de los que animan el día en cuanto lo hueles. Esta versión de macarrones pluma combina tres tipos de carne: butifarra fresca (idealmente de perol), chorizo ibérico y panceta fresca, junto con un buen sofrito de cebolla y ajo.
Se empieza retirando la piel de los embutidos, troceando todas las carnes en cubos o desmigándolas, y dorándolas en una olla baja con aceite de oliva virgen extra hasta que queden bien tostadas. Se retiran con una espumadera y, en la misma grasa, se pocha una cebolla grande dulce con ajos picados y una pizca de sal.
Cuando la cebolla está muy tierna, se reincorporan las carnes y se aromatiza con pimentón de la Vera. A esto se añade tomate triturado natural y media cucharada de azúcar para corregir la acidez. Un chorrito de vino rancio aporta profundidad; se deja evaporar el alcohol y se deja que todo haga chup-chup unos minutos.
Mientras tanto, se cuecen los macarrones en abundante agua con sal. Una vez listos, se mezclan con el sofrito cárnico, se pasan a una fuente apta para horno y se cubren con queso edam rallado, bolitas de mozzarella y un poco de parmesano. Un gratinado fuerte a 220 ºC deja la superficie dorada y crujiente, perfecta para recalentar al día siguiente en el micro.
Macarrones con chorizo estilo “macarrones marranos”
Otra receta de macarrones muy popular para tupper es la que combina chorizo, nata y tomate. Es rápida, llena mucho y gusta prácticamente a todo el mundo. Para dos personas, se suelen usar unos 220 g de macarrones, cebolla, ajo, chorizo, vino blanco, nata para cocinar, salsa de tomate y queso rallado.
Primero se sofríen ajo y cebolla bien picados en aceite de oliva hasta que queden muy pochados. Se añade el chorizo troceado o en rodajas y se deja que suelte la grasa y se dore. Se desglasa la sartén con vino blanco y se deja que el alcohol se evapore antes de incorporar la salsa de tomate y la nata.
Con un poco de pimienta negra y orégano, se deja reducir a fuego suave hasta que la salsa espese ligeramente. Se cuecen los macarrones en agua con sal, se escurren y se mezclan con la salsa, dejando que la pasta absorba parte del sabor durante un par de minutos más al fuego. Justo antes de guardar en el tupper, se espolvorea queso rallado generosamente, que se fundirá al recalentar.
Pasta con crema de champiñones, espárragos trigueros y parmesano
Si te apetecen sabores más vegetales pero sin renunciar a la cremosidad, una salsa a base de champiñones, espárragos trigueros y nata es una gran opción. Necesitarás pasta (unos 160 g para varias raciones pequeñas), champiñones, un manojo de trigueros, cebolla o chalota, ajo, mantequilla, nata para cocinar y una cuña de parmesano.
Se pica la cebolla y se sofríe a fuego medio hasta que esté dorada. Se añaden los champiñones troceados y, cuando estén blandos, se incorporan los espárragos cortados en trozos. Se saltea todo junto y se suma el ajo picado y una cucharada de mantequilla para dar sabor.
Mientras la mezcla se cocina a fuego medio, se cuece la pasta al dente dos minutos menos de lo que recomienda el paquete. A la sartén se le añade la nata y una generosa cantidad de parmesano recién rallado, dejando que reduzca un poco. La pasta se incorpora directamente desde la olla, con un poco de agua de cocción, y se mantecada unos instantes hasta que quede bien ligada.
Macarrones gratinados y mac & cheese para vagos
Cuando no tienes tiempo ni ganas de cocinar, los macarrones gratinados al microondas son tu salvación. El esquema es sencillo: cueces la pasta, la mezclas con tu salsa favorita (boloñesa, tomate frito casero, nata con champiñones…) y la cubres con una bechamel rápida y queso para fundir.
En un recipiente apto para microondas, pones la pasta con la salsa en el fondo, añades la bechamel por encima y coronas con queso rallado. Un golpe de grill en el micro de la oficina basta para que gratine y quede con ese toque irresistible de capa dorada.
En la misma línea está el clásico de macarrones con queso estilo mac & cheese, donde la bechamel se enriquece con queso cheddar u otro queso fundente. Es una idea perfecta para días en los que la nevera está tiritando y necesitas algo rápido y reconfortante para el día siguiente.
Pasta con verduras: recetas ligeras y coloridas para tupper
La combinación de pasta con verduras frescas o salteadas es perfecta para tuppers equilibrados. Puedes jugar con texturas (crujiente, cremoso, al dente), con colores y con diferentes aliños para no repetir sabor ni un solo día.
Espaguetis con calabacín, anchoas, ricotta, limón y albahaca
Esta receta de espaguetis es ideal si buscas algo sabroso pero no excesivamente pesado. La gracia está en el doble uso del calabacín: una parte se dora en láminas finas y la otra se convierte en crema junto al queso ricotta.
Primero se corta medio calabacín en medias lunas finísimas con un diente de ajo laminado. En una sartén, con aceite de oliva en frío, se ponen ajo y anchoas, dejándolos a fuego bajo para que se deshagan sin quemarse. Cuando empiezan a burbujear, se añaden las medias lunas de calabacín y se sube el fuego hasta que queden bien doradas; se retira todo y se reserva.
La otra mitad del calabacín se trocea y se rehoga en una cazuela con aceite, sal y un poco de agua, tapado, hasta que esté muy tierno. Se cuecen los espaguetis en agua salada y, con parte del agua de cocción, se tritura el calabacín blando con la ricotta hasta obtener una salsa cremosa.
La pasta se mezcla con esta crema en la cazuela, se añade el calabacín dorado con las anchoas y el ajo y se termina con ralladura de limón, más aceite de oliva virgen extra y hojas frescas de albahaca. Aguanta muy bien templado o a temperatura ambiente en el tupper.
Pasta verde con espinacas, albahaca y anacardos
Una forma muy vistosa de llevar pasta al trabajo es convertirla en un festival verde con un pesto casero de espinacas, albahaca y anacardos. La técnica de escaldar las hojas en agua hirviendo unos segundos y pasarlas de inmediato a agua con hielo ayuda a fijar un color verde intenso.
Una vez frías y bien escurridas, las espinacas y la albahaca se trituran con anacardos, aceite de oliva virgen extra, ajo y parmesano, añadiendo poco a poco agua de cocción de la pasta hasta lograr la textura que te guste. La pasta, cocida al dente, se saltea en una olla con el pesto, mantecando con un poco más de agua de cocción y algo de aceite o mantequilla.
Para terminar, se remueve enérgicamente unos segundos para que la salsa abrace toda la pasta y se puede coronar con más parmesano rallado. Es una receta que se disfruta tanto templada como fría, perfecta para jornadas intensas.
Tagliatelle con calabaza asada
Si buscas una receta rápida pero resultona, la combinación de pasta y calabaza es un acierto. Basta con trocear la calabaza en pedazos manejables y asarla en el horno o saltearla en una plancha bien caliente con aceite de oliva y hierbas aromáticas.
Cuando está tierna y dorada, se mezcla con la pasta recién cocida y escurrida, añadiendo un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y las hierbas que prefieras (romero, tomillo, salvia). Es un plato sencillo, ligero, que aguanta muy bien a temperatura ambiente.
Espirales con garbanzos y verduras
Para un tupper súper nutritivo, combinar pasta con legumbres y vegetales es una gran idea. Las espirales con garbanzos y verduras aportan hidratos complejos, proteína, vitaminas, minerales y fibra en un solo plato.
Se cuece la pasta y se escaldan unas espinacas. En una sartén se pochan cebolla y ajo y luego se añaden las espinacas escurridas, garbanzos cocidos bien lavados, tomates cherry, tiras de pimiento y aceitunas negras picadas. Tras unos minutos de rehogado, se mezcla con la pasta y se termina con unos piñones tostados. Perfecto para comer tibio o frío.
Ensaladas de pasta y platos fríos para llevar a cualquier parte
Las ensaladas de pasta son probablemente la preparación más socorrida para el tupper, sobre todo cuando hace calor o cuando no tienes microondas a mano. Admiten prácticamente cualquier ingrediente que tengas por casa: verduras crudas o asadas, frutas, pescados en conserva, quesos, frutos secos…
Para que queden bien, es fundamental dejar la pasta al dente y enfriarla antes de montarlas. Puedes pasarla por agua fría o aliñarla en caliente y dejarla enfriar para que absorba bien el sabor. La textura debe quedar suelta, nada pegajosa.
Ensalada de pasta con espinacas, manzana y queso azul
Una combinación muy completa y sabrosa es mezclar pasta con vegetales de hoja, fruta, frutos secos y queso potente. Por ejemplo, espinacas frescas, dados de manzana, maíz, nueces y trocitos de queso azul.
La base se prepara con la pasta ya fría; se añaden las espinacas lavadas, la manzana en cubos pequeños, el maíz escurrido y las nueces troceadas. El queso azul, en daditos o desmigado, le da el toque de intensidad. Basta un aliño sencillo de aceite, sal y un poco de vinagre suave o limón.
Ensalada de pasta con salmón y salsa de eneldo
Otra ensalada muy resultona para el tupper es la que combina pasta con salmón ahumado, pepinillos, alcaparras, tomates cherry y una cremosa salsa de eneldo con piñones.
Se trocea el salmón en tiras, se mezclan los pepinillos en rodajas, las alcaparras escurridas y los cherry partidos, y se unen a la pasta fría. La salsa puede hacerse con yogur o mayonesa ligera, eneldo fresco o seco y unos piñones triturados o ligeramente machacados. Se añade justo antes de comer o se lleva en un bote aparte.
Ensaladas de tortellini con aliño de yogur
Los tortellini también pueden formar parte de ensaladas frías muy completas. Una idea es mezclarlos con tomate, pimiento rojo, cebolla, apio y aceitunas sin hueso, todo cortado en dados pequeños.
Se pican hierbas como orégano y perejil y, para la salsa, se mezcla yogur natural con queso de cabra tierno desmenuzado, limón, ajo granulado, mayonesa y un chorrito de vinagre. La pasta se integra con las verduras y las hierbas, y se liga con la salsa suavemente para no romper los tortellini.
Ensalada de pasta con queso feta y verduras
El queso feta da un toque mediterráneo fantástico a las ensaladas de pasta. Puedes combinarlo con calabacín, pepino, aceitunas negras y tomates cherry, todo bien aliñado con una vinagreta generosa de aceite de oliva y vinagre de vino o limón.
La pasta, ya fría, se mezcla con las verduras troceadas y el feta en cubitos. Es un plato fresco, ideal para días de mucho trabajo en los que necesitas algo ligero pero sabroso.
Ñoquis fríos con atún y tomate
Los ñoquis no siempre tienen que ir con salsa caliente. También pueden tomarse fríos, mezclados con ingredientes frescos. En este caso, se cuecen los ñoquis, se escurren bien y se dejan enfriar.
Luego se mezclan con tomate en daditos, atún escurrido, alcaparras, cilantro picado y zumo de limón. Se aliña con sal, aceite de oliva virgen extra y más limón al gusto. Es una ensalada distinta y muy rápida de montar.
Pasta con pescado y marisco para tuppers más ligeros
El pescado y el marisco combinan de maravilla con la pasta y son una forma estupenda de aumentar el aporte de proteína y grasa saludable en tus tuppers.
Pasta integral con pesto de brócoli
Si quieres cuidarte sin renunciar a la pasta, una opción es usar pasta integral con mucha verdura. En esta versión, el pesto se hace con brócoli, nueces, ajo, rúcula, zumo de limón, aceite de oliva y agua de cocción.
Se cuece la pasta integral y unos 500 g de brócoli al vapor. Se reservan algunos arbolitos enteros y el resto se bate con nueces, ajo, zumo de medio limón, un poco de rúcula, aceite, sal, pimienta y unos 125 ml de agua de cocer la pasta hasta obtener una crema. Se mezcla con la pasta y se añaden los trocitos de brócoli reservados y algunas nueces enteras por encima.
Espaguetis con pesto y salmón
Una de las combinaciones más saludables para tupper es la de pasta con salmón y pesto. El salmón aporta ácidos grasos Omega 3 y proteínas de calidad, y el pesto (casero o de buena calidad comprado) da mucho sabor.
La idea es dejar la pasta ya cocida al dente, el pesto preparado y el salmón braseado o hecho a la plancha la noche anterior. En el trabajo solo tendrás que mezclar la pasta con el pesto y añadir el salmón en trozos. Funciona tanto templado como a temperatura ambiente.
Plumas con atún marinado y feta
El atún fresco marinado en crudo combina de maravilla con la pasta. Para esta receta se cortan dados de atún y se marinan en una mezcla de salsa de soja y zumo de limón.
La pasta en forma de plumas, ya fría, se mezcla con el atún marinado, berenjena salteada en daditos, tomates cherry, hojas de albahaca y menta, y queso feta en cubos. Se aliña con sal, pimienta y aceite de oliva. Es un plato muy completo y con un punto exótico.
Macarrones a la marinera y espaguetis negros con gambas
Si eres fan del marisco, puedes llevarlo a la oficina con platos de pasta muy sabrosos. Los macarrones a la marinera sustituyen la típica salsa de tomate por una salsa ligada con caldo de pescado, marisco y verduras, mientras que los espaguetis negros con gambas aportan un toque diferente gracias a la tinta.
En ambos casos, es mejor preparar el plato completo y recalentarlo suavemente en el micro, para no resecar el marisco. Un golpe rápido es suficiente para que el aroma inunde el comedor.
Lasañas, canelones y pasteles de pasta para llevar
Otra familia de platos perfectos para tupper son las lasañas, canelones y pasteles de pasta. Se cortan bien, se recalientan sin problema y suelen ser platos únicos muy completos.
Lasaña fría de verano con verduras y bonito
La lasaña no siempre tiene que ir al horno ni servirse humeante. Una versión fría de verano con verduras y bonito en conserva puede ser tu gran aliada cuando quieres algo vistoso pero sencillo.
La idea es cocer las láminas de lasaña, dejar que se enfríen y montar capas alternas de pasta, verduras (a la plancha, asadas o en crudo) y bonito escurrido. Se puede aliñar con una ligera mayonesa, yogur o una vinagreta. Se come fría, así que es perfecta para el tupper.
Tortellini de jamón y queso
Los tortellini rellenos de jamón y queso son un fondo de armario estupendo para tuppers rápidos. Se cuecen en pocos minutos y se pueden combinar con salsas sencillas o simplemente con un chorrito de aceite y queso rallado.
Es uno de esos platos que, si los tienes en el frigorífico de la oficina, te estarán llamando todo el día. Puedes acompañarlos de unas verduras salteadas o una ensalada aparte para completar la comida.
Canelones fríos con confit de pato y verduras
Si quieres lucirte con un tupper más especial, los canelones fríos con confit de pato y verduras son una gran opción. Se preparan con antelación, se rellenan las placas de canelón con la mezcla de carne desmigada y verduras, y se cubren con una bechamel que se deja enfriar.
Al ir fríos, se compactan bien y se cortan sin desmoronarse, lo que los hace muy cómodos de transportar y de comer en la oficina sin demasiados accesorios.
Pastel de pasta, carne y verduras de aprovechamiento
Si te sobra pasta, carne y verdura del fin de semana, puedes reconvertirlo en un pastel salado ideal para tupper. Se prepara una bechamel clásica derritiendo mantequilla, añadiendo harina, incorporando leche poco a poco y aromatizando con nuez moscada, sal y parmesano rallado.
Esta bechamel se mezcla con las sobras de pasta, carne y verduras, se vierte en un molde engrasado forrado con masa para pastel y se cubre con otra lámina de masa. Se pinta con huevo batido y se pincha con un tenedor para dejar salir el vapor. Tras unos 30 minutos de horno a 180 ºC, tienes un pastel compacto, perfecto para cortar en porciones y llevar en tupper.
Pasta con tomate, ricotta y otros básicos infalibles
Entre todas las recetas de pasta para tupper, la más básica y socorrida es la que lleva salsa de tomate. A partir de ahí, puedes enriquecerla de mil maneras para no caer en la monotonía.
Truco para la pasta con salsa de tomate y ricotta
Una salsa muy fácil y resultona es la que mezcla tomate y queso ricotta o requesón. La base es un vaso de salsa de tomate al que se le añaden un par de cucharadas grandes de ricotta, sal, pimienta y orégano. Puedes hacerla sola o con un sofrito previo de cebolla y pollo en dados.
Si optas por la parte opcional, se pocha media cebolla picada, se añade un filete de pollo en dados salpimentados y se dora ligeramente. Luego se incorpora la salsa de tomate, se salpimenta, se agrega orégano y se deja hervir suavemente unos minutos. Fuera del fuego, se añade la ricotta y se remueve hasta que se disuelva por completo. Esta salsa, una vez fría, va directa al tupper junto a la pasta enfriada con el truco del colador bajo el grifo.
Pasta con tomate y atún en tupper hermético
La combinación de pasta, tomate y atún en conserva es otro básico que nunca falla. Es barata, rápida y bastante equilibrada si le añades alguna verdura o una ensalada aparte.
Usar tuppers herméticos en este caso es clave: evitan que el líquido del tomate se derrame y ayudan a que el plato mantenga su jugosidad. Bien cerrado, el tupper conserva el sabor y la textura durante varias horas, de forma que, cuando abras el recipiente en la oficina, siga estando apetecible.
Organización de tuppers y platos que se recalientan bien
Planificar varios tuppers a la semana te permite comer mejor y gastar menos. Muchas personas aprovechan el domingo para cocinar guisos, platos de cuchara y recetas con salsa que luego congelan en porciones y van sacando poco a poco.
Los platos de cuchara como lentejas, fabadas u otros guisos son clásicos en los comedores de empresa, y la pasta encaja bien en esta filosofía si va acompañada de salsas generosas. Las recetas secas a la plancha u horno tienden a resecarse mucho al recalentarlas en el micro, mientras que las que llevan salsa se recuperan mejor.
Además de la pasta, es habitual alternar con platos de verduras ligeros, guisos de carne y ensaladas completas para compensar los excesos del fin de semana. La idea es que casi todo lo que lleves al trabajo tenga algún tipo de salsa o jugo para esquivar la sequedad típica del microondas.
Muchos de los platos comentados aquí —desde los macarrones con queso hasta los espaguetis negros con gambas, pasando por la lasaña de verduras vegetariana o el solomillo al ajillo— se integran bien en una rotación de 7 días, 7 tuppers, combinando recetas más potentes con otras más ligeras para no acabar saturado.
Llevar pasta en el tupper es cuestión de combinar bien los ingredientes, cuidar el punto de cocción, enfriar y guardar correctamente, y elegir recetas que se mantengan ricas aunque pasen horas en la nevera del trabajo. Con ideas que van desde ensaladas frías con salmón o queso azul hasta lasañas frías, macarrones gratinados, pasteles de aprovechamiento o pastas con verduras y pesto, tienes margen de sobra para dejar atrás la monotonía y disfrutar de tu pausa de mediodía como si estuvieras comiendo en casa.