El estrellato de las barbas hipster está llegando a su fin. De hecho, esta temporada los mejores barberos del mundo apuestan por las barbas más cortas, de aire más clásico y cuidado. Pero, además, una de las grandes tendencias de grooming masculino es la que vuelve a resucitar las caras totalmente despejadas, con un afeitado impecable y sin rastro de irritación.
Se lleva el afeitado tradicional. La cara de chico bueno pero, eso sí, totalmente afeitada. Vuelve la esencia del hombre ante el espejo, cuchilla en mano, disfrutando de un ritual pausado. Mr Porter, el retailer online especializado en productos de lujo, ha preparado el manual de afeitado del perfecto caballero. Y nosotros nos hacemos eco de los mejores consejos que plantean, enriqueciéndolos con técnicas y trucos que utilizan las mejores marcas especializadas en afeitado en húmedo.
Aseguran desde el portal que pasarse un objeto metálico y afilado por la cara todos los días tiene sus consecuencias. Obviamente, siempre pueden surgir irritaciones, cortes y molestias. La razón principal es que muchos hombres no saben afeitarse correctamente ni utilizan las herramientas y productos más adecuados, lo que aumenta el riesgo de problemas como la quemadura por afeitado o pelos encarnados.
Para conseguir todo lo contrario, aquí van los tres pasos a seguir, ampliados con los consejos más avanzados de preparación, afeitado y cuidado posterior que aplican los expertos.
Pre-afeitado: prepara la piel y el vello como un profesional

Hay que preparar el rostro para el afeitado. Para ello, recomiendan una exfoliación previa con un producto específico para el hombre utilizando siempre agua templada. Este sencillo gesto hará que la maquinilla pase con más soltura y, además, gracias al exfoliado nos desharemos de las células muertas y de parte de la suciedad que obstruye los poros.
Las mejores guías de afeitado insisten en que humedecer bien la piel es clave. Lo ideal es ducharse antes con agua templada, ya que el vapor ayuda a abrir los poros y a suavizar el vello facial. Si no te duchas, al menos lava cara y cuello con un limpiador suave para eliminar grasa, sudor y restos de contaminación que puedan dificultar el deslizamiento de la cuchilla.
Otro truco muy recomendado por los barberos es aplicar un aceite o crema pre-afeitado. Este tipo de productos suaviza el vello, genera una ligera película lubricante y hace que la maquinilla no se arrastre de forma brusca sobre la piel. El resultado es un afeitado más suave, con menos tirones y menor riesgo de enrojecimiento.
Evita utilizar jabones corporales agresivos en el rostro, porque tienen un efecto astringente y pueden resecar en exceso la piel, provocando descamación. Un gel facial o una espuma específica limpia y mantiene el nivel de hidratación más equilibrado, preparando la piel para la acción de la cuchilla.
Afeitado: técnicas, cuchillas y productos que marcan la diferencia
A pesar de lo que muchos pensamos, no es necesario utilizar una máquina de múltiples cuchillas. De hecho, estas pueden provocar un efecto erosivo en nuestra piel, ya que cada pasada multiplica el número de hojas que rasuran la misma zona. Por el contrario, los expertos prefieren utilizar una maquinilla de una única cuchilla pero de muy alta calidad, capaz de cortar el vello de forma limpia y precisa.
Un error habitual es afeitarse con cuchillas desafiladas o maquinillas de baja calidad. Cuando la hoja no está afilada, en lugar de cortar el vello lo arrastra y tira de él, dañando la piel y aumentando la posibilidad de sufrir rasguños, cortes y la temida quemadura por afeitado. Como norma general, conviene reemplazar la hoja cada pocas sesiones de afeitado en húmedo, ajustando la frecuencia según el grosor y la dureza del vello.
Además, en lugar de las espumas en spray, los expertos recomiendan recurrir a la brocha de pelo natural de toda la vida y al jabón en pastilla o cremas de calidad. Estos productos suelen incluir ingredientes más naturales que hidratan y protegen el rostro, generando una espuma densa y mullida que crea una auténtica barrera protectora entre la piel y la hoja.
Aplica siempre una cantidad generosa de espuma o crema de afeitar y distribúyela con movimientos circulares de la brocha. Esta acción levanta el vello, mejora la lubricación y ayuda a conseguir un deslizamiento más uniforme. Las típicas espumas en aerosol de supermercado suelen contener más químicos, lubricantes artificiales y fragancias baratas que pueden resecar e irritar la piel.
Otro punto clave es la presión que ejerces con la maquinilla. Presionar demasiado es un error frecuente, sobre todo en quienes se inician en el afeitado clásico. Las hojas funcionan mejor cuando cortan sobre una superficie relativamente plana, así que basta con apoyar la maquinilla y dejar que el propio peso haga el trabajo. Si presionas en exceso crearás pequeñas «ranuras» en la piel y aumentarás el riesgo de cortes e irritaciones.
Respeta siempre el sentido del crecimiento del vello en la primera pasada. Esto hace que la experiencia sea más cómoda y reduce la aparición de pelos enquistados. Si quieres un apurado mayor, vuelve a enjabonarte y afeita en sentido cruzado o ligeramente contrario al crecimiento del vello en una segunda pasada. Los más perfeccionistas pueden realizar una tercera pasada, siempre con nueva espuma, pero es importante escuchar a la piel y no insistir si ya está sensible.
Post-afeitado: calma, hidrata y protege tu piel

Después del afeitado, proponen utilizar productos sin alcohol, lo que evitará posibles irritaciones y rojeces. Este tipo de fórmulas respetan mejor la barrera natural de la piel y evitan la sensación de quemazón tan típica de algunos productos clásicos.
El primer paso consiste en enjuagar el rostro con agua fría para ayudar a cerrar los poros y retirar cualquier resto de espuma o vello. Seca la cara con una toalla limpia, mediante suaves toques, sin frotar para no irritar de nuevo la zona recién rasurada.
Apuesta siempre por productos con ingredientes naturales que aporten hidratación, frescura y elasticidad. Los bálsamos y lociones ligeras con propiedades calmantes son ideales para minimizar la inflamación y prevenir la descamación. Muchas fórmulas modernas incluyen complejos de hidratación profunda, aceites vegetales como el de almendras y vitaminas antioxidantes que protegen la piel a lo largo del día.
Olvídate del after shave con olor a abuelo y apuesta por productos reparadores como el serum facial o las lociones hidratantes específicas para después del afeitado. Estas opciones ayudan a reponer el agua perdida durante el proceso, restauran la barrera cutánea y reducen de forma notable la sensación de tirantez o quemazón.
Un buen cuidado posterior no solo mejora el confort inmediato, también reduce la probabilidad de irritación crónica, pelos encarnados y pequeñas marcas a largo plazo. Cuando encuentres el combo de limpiador, bálsamo y crema hidratante que mejor funcione con tu tipo de piel, tu rutina de afeitado se convertirá en un auténtico ritual de bienestar.
Dominar estos pasos de pre-afeitado, afeitado y post-afeitado, combinando las técnicas clásicas de Mr Porter con los avances actuales en cosmética masculina, es la forma más segura de lucir un rostro perfectamente rasurado, cómodo y con un aspecto saludable día tras día.
