Prostatitis: causas, diagnóstico, tratamiento y prevención

La próstata es un órgano que sólo tienen los hombres. Se trata de una glándula de superficie lisa que forma parte del sistema reproductivo masculino. Por lo general, debe tener el tamaño de una nuez, aunque este tamaño va variando con el tiempo. En muchos hombres, el tamaño comienza a aumentar al pasar las edades entre 40 y 50 años. La próstata puede sufrir diferentes trastornos entre los que se encuentra el aumento de tamaño. Eso es de lo que hemos venido a hablar hoy, de la prostatitis.

En este artículo trataremos esta enfermedad a fondo y podrás conocer las causas, síntomas, tratamiento y prevención. ¿Quieres conocer todo acerca de la prostatitis? Sigue leyendo y descúbrelo todo.

Causas y síntomas de la prostatitis

La próstata se encuentra situada debajo de la vejiga y rodea el conducto de la uretra. Gracias a unas hormonas es capaz de segregar una secreción lechosa que se mezcla con los espermatozoides durante la eyaculación. Algunos estudios revelan que es posible que forme parte del 10% del fluido seminal.

La causa de la prostatitis es diversa y depende del agente patógeno que ha provocado su inflamación. Pueden ser bacterias o no. Para saber si tu próstata está inflamada, hay diversos síntomas que pueden guiarte a descubrirlo. Estos son:

  • Sensación de ardor, escozor o picor al orinar (disuria).
  • Poliaquiuria (necesidad frecuente al orinar).
  • Sangre en la orina.

Dependiendo de si la causa de la prostatitis es de origen bacteriano o no, se tienen distintos síntomas. Aunque puedan ser diferentes, ambos comparten comportamientos como los mencionados anteriormente.

Cuando se padece de prostatitis se puede tener fiebre y escalofríos sea la época del año que sea. Si se da por una bacteria se pueden tener otros síntomas como:

  • Molestias en los testículos.
  • Eyaculación dolorosa.
  • Sensación de presión y/o dolor en la región púbica y parte baja del abdomen.
  • Tirones y dolores en la ingle.
  • Disfunción eréctil.
  • Pérdida de la lívido.

Por ello, si tienes alguno de estos síntomas, es mejor acudir a tu médico cuanto antes.

Prevención y tipos

No todos los tipos de prostatitis se pueden prevenir. Por lo general, con una buena higiene y un tratamiento médico temprano se puede impedir que las bacterias se extiendan a la próstata y provoquen su inflamación.

Para conocer más a fondo cuáles podemos prevenir y cuáles no, vamos a analizar todos los tipos de prostatitis. Se puede dividir en dos grandes grupos dependiendo de la causa que ha provocado la inflamación. Como hemos dicho antes, la podemos dividir en prostatitis bacteriana y no bacteriana.

Prostatitis bacteriana

La primera está causada por la infección de una bacteria. Esta enfermedad puede ser tanto aguda como crónica. En ambos casos se da que ciertas bacterias entran en la próstata y provocan la infección. Como respuesta ante ello, la próstata se inflama y se comienza a padecer los síntomas mencionados. La aguda se comienza rápidamente, pero la crónica duraría tres meses o más tiempo.

El diagnóstico en la prostatitis aguda es más fácil de reconocer que la crónica, puesto que los síntomas se ven más rápidamente. El tratamiento que se le ofrece es, por lo general, la toma de antibióticos para acabar con las bacterias que causan la infección.

Cualquier bacteria puede causar una infección urinaria produciendo una prostatitis bacteriana aguda. Aunque no se sepa bien, algunas de las enfermedades de transmisión sexual como la clamidia y la gonorrea pueden causar prostatitis.

En hombres mayores de 35 años la bacteria Escherichia coli pueden causar este tipo de enfermedades al igual que otras bacterias. Esta enfermedad puede derivar en:

  • El epidídimo: conducto que conecta los testículos con los vasos deferentes por los que circula el semen con los espermatozoides.
  • La uretra: conducto que conduce a la orina a salir del cuerpo a través del pene.

La prostatitis aguda también puede producirse por problemas como:

  • Una obstrucción que reduce o evita el flujo de la orina hacia fuera de la vejiga.
  • Lesión en la zona entre el escroto y el ano (perineo).

Con el uso de medicamentos suele desaparecer con el tiempo. Si no se trata bien y se toman medidas de precaución, puede reaparecer para convertirse en crónica.

Prostatitis abacteriana

La segunda no es una infección causada por ninguna bacteria. Simplemente se puede deber a perturbaciones en el vaciado de la vejiga o un reflujo prostático. Existen algunas causas que lo provocan y son:

  • Un reflujo constante que proviene de la orina y que fluye hasta la próstata. Esto provoca una irritación.
  • Algunas sustancias químicas que produzcan irritación.
  • Problemas en los músculos del suelo pélvico
  • Factores emocionales que desencadenan en estrés.

Para tratar este tipo de prostatitis lo más recomendable es controlar los síntomas. El tratamiento es bastante difícil. Si no se trata a tiempo puede desencadenar otros problemas que afectan al estilo de vida como pueden ser urinarios o sexuales.

Aunque te realices un chequeo médico no se revela nada inusual. Sin embargo, es posible que la próstata esté inflamada. Para conocer si está o no inflamada es más recomendable hacerse un análisis de orina. A conocer la concentración de glóbulos blancos y rojos se puede conocer el estado de la próstata. Es importante conocer que con un utocultivo o cultivo de la próstata no se muestra la presencia de bacterias.

Diagnóstico y tratamientos

En su diagnóstico se cometen muchos errores. A veces se diagnostica una enfermedad de transmisión sexual cuando lo que se padece es de prostatitis.

En cuanto a los tratamientos, los expertos recomiendan un tratamiento de antibióticos vía oral para ambos tipos durante unas 4-6 semanas. Si es necesario, se alargaría del tiempo de las dosis. Si el paciente debe estar hospitalizado es más eficiente tomar los antibióticos mediante el uso del suero.

Para combatir el dolor se pueden recetar antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno. Es importante no olvidar que la infección puede no desaparecer completamente con el uso de antibióticos. Por ello, es mejor prevenir.

Para tratarlo bien se recomienda:

  • Orinar con frecuencia y por completo.
  • Tomar baños tibios para aliviar el dolor.
  • Evitar alimentos picantes, el alcohol, los alimentos y bebidas con cafeína o los jugos cítricos.
  • Beber entre 2 a 4 litros de agua aproximadamente.

Espero que con esta información puedas conocer más acerca de esta enfermedad y su tratamiento.


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Salud

Graduado en Ciencias Ambientales y Máster en Educación Ambiental por Universidad de Málaga. Mi objetivo es dar a conocer toda la información de medioambiente a los lectores de manera sencilla, clara y entretenida para que se aprendan los valores de la naturaleza y la necesidad de preservarla.

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