La planta de resina que se utiliza como mortero por las abejas sirve para solidificar sus nidos, y ha favorecido el crecimiento del pelaje del ratón en laboratorio. Según los investigadores, el propóleo también tendría propiedades para combatir la caída del cabello en los seres humanos.
Un estudio sugiere que el propóleo podría favorecer la multiplicación de las células que contribuyen a la regeneración del cabello.
¿Qué es exactamente el propóleo y por qué interesa para la alopecia?

El propóleo o própolis es una sustancia resinosa que las abejas recolectan de las yemas de los árboles y de ciertas plantas (álamos, sauces, castaños, entre otros). La mezclan con ceras y enzimas propias para obtener un material muy rico en compuestos biológicamente activos que utilizan para sellar y proteger la colmena frente a hongos, bacterias y otros agentes externos.
Entre sus componentes destacan los ácidos fenólicos (como el ácido cafeico), el ácido cinámico, diversos flavonoides (galangina, kaempferol, quercetina, crisina, entre otros), compuestos terpénicos, vitaminas del grupo B, vitamina C y E, así como minerales como el zinc, el magnesio o el selenio. Esta combinación le confiere propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antimicrobianas, regeneradoras y cicatrizantes, muy interesantes para el cuero cabelludo y el folículo piloso.
Propóleo y crecimiento del cabello: qué dice la ciencia

El pelaje de unos ratones se retiró con cera o con maquinilla de afeitar. En ambos casos, los roedores que recibieron la aplicación subcutánea de propóleo vieron cómo el pelo les volvió a crecer más rápido que al resto de ratones. Este modelo experimental permitió observar que el propóleo estimulaba la fase anágena del ciclo del cabello, es decir, la etapa de crecimiento activo.
El número de células unidas al crecimiento del cabello aumentó después del uso de propóleo sobre la piel. En estudios con extracto de propóleo obtenido con etanol, se ha comprobado que sustancias como el ácido cafeico y el kaempferol favorecen la proliferación de queratinocitos (las células que producen queratina) y estimulan su migración hacia el tallo capilar durante la fase anágena, lo que se traduce en un cabello con mayor capacidad de crecimiento.
En modelos animales se ha observado, además, un aumento en el número de folículos pilosos activos y una mejora en la expresión de proteínas relacionadas con el crecimiento, como la β-catenina, sin que se detecten anormalidades en la forma de los folículos, en las células del tallo del pelo ni en la papila dérmica. Todo ello apunta a que el propóleo podría ser un candidato natural interesante como apoyo en tratamientos contra la alopecia, aunque aún se necesitan más ensayos en humanos para confirmarlo.
Propóleo para la caída del cabello: mecanismo indirecto
La pérdida de cabello suele ser debida a una inflamación crónica de bajo grado en el cuero cabelludo. Esta inflamación puede reducir progresivamente el tamaño de los folículos pilosos (miniaturización), debilitando el cabello hasta provocar su caída. Debido a que contiene elementos con potente acción antiinflamatoria y antioxidante, el propóleo podría prevenir la caída del cabello asociada a ciertos tipos de calvicie, al ayudar a controlar esa inflamación y a proteger los tejidos.
El propóleo también tiene propiedades antifúngicas y antibacterianas. Hongos como Malassezia y determinadas bacterias pueden irritar el cuero cabelludo, favorecer la caspa, la seborrea y otros desequilibrios que agravan la caída. Al actuar como un agente antimicrobiano natural, el propóleo contribuye a mantener un entorno más sano en la piel de la cabeza, lo que es clave para que el cabello crezca fuerte.
Además, algunos componentes específicos del propóleo, como la artepilina C presente en ciertas variedades de própolis verde, se han investigado como posibles bloqueadores naturales de enzimas implicadas en procesos relacionados con la alopecia, lo que refuerza su interés como apoyo en la prevención de la caída del cabello.
Del laboratorio a la cosmética capilar

El propóleo se utiliza desde la Antigüedad para tratar tumores, inflamaciones y diversas lesiones cutáneas. En el ámbito dermatológico moderno se ha empleado en el manejo de abrasiones, quemaduras y acné gracias a su acción calmante, desinfectante y regeneradora. Esta misma combinación de propiedades lo ha convertido en un ingrediente valorado en cosmética natural y en productos capilares como champús, lociones o mascarillas.
En el cuidado del cabello, el propóleo puede ayudar a fortalecer la fibra capilar, reducir la sequedad, proteger frente a agresiones externas y favorecer un cuero cabelludo más equilibrado. Formulaciones con propóleo se han utilizado como tratamiento nutriente y reparador de la fibra del cabello, especialmente en cabellos secos y desvitalizados, donde contribuye a acondicionar, aportar volumen, brillo y vigor, y a mejorar la manejabilidad al reducir la electricidad estática.
La pérdida de cabello es un proceso multifactorial en el que intervienen genética, hormonas, inflamación, microbiota, estilo de vida y otros elementos. El propóleo no debe considerarse una solución única o milagrosa, pero sí un aliado natural con potencial para promover el crecimiento, proteger el cuero cabelludo y complementar otros abordajes frente a la alopecia, siempre dentro de una estrategia global y bajo el asesoramiento de un profesional de la salud capilar.