Con la llegada del otoño, son muchas las personas que notan una mayor cantidad de cabello en el cepillo, en la ducha o sobre la almohada. Esta situación, que suele aparecer a finales de septiembre y se prolonga durante varias semanas, genera una preocupación comprensible, aunque en la mayoría de los casos responde a un fenómeno perfectamente natural. Los dermatólogos y tricólogos consultados coinciden en que se trata del conocido como efluvio telógeno estacional, una alteración temporal del ciclo capilar que provoca que un mayor número de folículos entre en fase de caída de forma simultánea.
Lo que muchos no saben es que esta caída otoñal tiene su origen en el verano. Las horas de luz, el calor y la exposición solar alteran el ritmo biológico del folículo, que recibe la orden de ‘dormir’ y desprenderse del cabello unas semanas más tarde. De ahí que el problema se visualice ahora, aunque la raíz siga sana y el cabello vuelva a crecer con normalidad.
¿Por qué se cae más el pelo en otoño?

El ciclo de vida del cabello tiene tres fases: crecimiento, reposo y caída. Durante el verano, el exceso de luz solar y las altas temperaturas provocan que muchos folículos pasen a la fase de reposo de manera anticipada. Entre dos y tres meses después, esos cabellos se desprenden, lo que explica que en septiembre y octubre se observe un aumento de la pérdida capilar. Así lo explica el doctor David Duque, tricólogo y CEO de Sosei Medicina Capilar: “Imagina que tu cabeza es un jardín: cada cabello nace, vive, se cae y, en su lugar, brota uno nuevo. La caída en otoño es el eco de lo que pasó en verano”.
La dermatóloga Claudia Bernárdez, cofundadora de la Clínica AB Derma, añade que “no está claro si la caída empieza a finales de verano o si es en otoño, pero lo cierto es que es una época típica de mayor recambio capilar”. En cualquier caso, los expertos insisten en que no es necesario alarmarse si la caída es ligeramente superior a la habitual y no se acompaña de otros síntomas.
¿Cuánta caída se considera normal y cuándo consultar?
Los especialistas fijan en unos 100 cabellos diarios la pérdida normal. Sin embargo, durante un efluvio estacional esta cifra puede elevarse hasta los 150 o incluso 200 cabellos al día, tal y como señala Adolfo Remartínez, fundador de Nuggela & Sulé. La clave está en la evolución: “Si la caída se distribuye por toda la cabeza, no deja huecos visibles y se detiene por sí sola en unas semanas, podemos considerarla dentro de la normalidad”, explica el Dr. Duque.
El doctor Carlos Moreno, dermatólogo del Hospital Universitario de Bellvitge, recuerda que el efluvio telógeno no es lo mismo que una alopecia. El primero es una alteración temporal y autolimitada, mientras que la caída del cabello engloba trastornos que requieren un diagnóstico y tratamiento específicos. Por eso, conviene consultar a un especialista cuando la caída es muy intensa, se prolonga más de tres meses, se aprecian zonas sin cabello o aparecen síntomas como picor persistente, enrojecimiento o descamación.
Hábitos y cuidados para frenar la caída

No existe una fórmula mágica para evitar la caída estacional, pero sí hay hábitos que ayudan a minimizarla. La doctora Alba Gómez, directora de la Unidad de Medicina Capilar de IMR, destaca que la vuelta a la rutina, el estrés y la pérdida de cuidados durante el verano agravan el problema. Por eso, recuperar una rutina de higiene adecuada y lavarse el cabello correctamente es el primer paso.
El doctor Javier Pedraz, director médico de Insparya Madrid, recomienda comenzar con un corte de saneamiento si el cabello está muy dañado y apostar por champús suaves y mascarillas nutritivas. Además, recuerda que una alimentación equilibrada, rica en proteínas, hierro y vitaminas del grupo B, es fundamental para mantener un cabello sano desde la raíz.
Entre los hábitos que mencionan todos los expertos destacan: reducir el uso de planchas y secadores, evitar peinados tirantes, proteger el cuero cabelludo del sol —incluso en otoño—, controlar el estrés y dormir entre siete y ocho horas diarias. Lavar el cabello a diario no hace que se caiga más, señala el Dr. Duque, que recuerda que si esperamos varios días veremos más pelos juntos, pero son los mismos.

Productos y tratamientos recomendados por los especialistas
Cuando la caída es más intensa, los expertos recomiendan apoyar la rutina con productos para evitar la caída del cabello específicos. En cuanto a la higiene capilar, los champús con aminexil, como Vichy Dercos Energy, o los clásicos como Ducray Anaphase+ y Klorane con quinina y edelweiss son algunos de los más mencionados. También destaca Nuggela & Sulé, cuyo sérum con extracto de cebolla roja y glucógeno marino se ha hecho viral gracias a su fórmula. La constancia es esencial: los tratamientos anticaída no dan resultados visibles hasta después de tres meses, advierte Vladislav Tkachev, tricólogo y endocrinólogo de DSD de Luxe.
En cuanto a la nutricosmética, complementos como Pilopeptan Woman, Lambdapil de Isdin o Inneov son los más recomendados para reforzar el folículo desde el interior. “Es importante que no se tomen por sistema ni como medida preventiva si no existe una carencia”, matiza el doctor Moreno. Solo deben utilizarse bajo supervisión médica y después de un análisis que determine qué nutrientes faltan.
Para el cuero cabelludo, los sérums con péptidos y cafeína, como The Ordinary Multi-Peptide Serum for Hair Density, o los tratamientos nocturnos de Nioxin y Ducray Creastim Reactiv son también una opción popular. La doctora Alba Gómez menciona la melatonina y el minoxidil como posibles herramientas en casos más concretos, siempre bajo prescripción profesional.

En definitiva, la caída del cabello en otoño es un proceso natural que la mayoría de las personas experimenta en mayor o menor medida. Entender que se trata de un recambio capilar y no de una pérdida definitiva es fundamental para no alarmarse. Mantener una rutina equilibrada, acudir al especialista ante cualquier signo de alarma y seguir los cuidados adecuados son las claves para que la melena supere esta época con buena salud y recupere su densidad habitual en los meses siguientes.
