Oro comestible, un lujo para el paladar

¿Alguna vez has pensado en comer oro? Pues es un capricho que podemos añadir a nuestras recetas para darles glamour y situar nuestros platos en la élite de la cocina.

El oro siempre ha estado asociado al lujo, es una ostentación del éxito y del poder. En la industria alimentaria es conocido como el aditivo E175, y pese a no ser considerado como parte de los requerimientos nutricionales de los humanos, varios especialistas han dictaminado que la ingesta del oro comestible, nos proporciona beneficios para el organismo, ayuda a eliminar toxinas y retarda el envejecimiento de la piel.

Ya en el antiguo Egipto se utilizaba como condimento para los platos, ya que consideraban que les hacía sentirse mejor, por ejemplo en China lo consideran como un importante elemento de la medicina.
Podemos encontrar varios productos que en su composición poseen este “metal noble” como el vino espumoso con oro Gold-Cuvee Geleé, otro vino como el Riesling (hecho con laminas de oro) y por supuesto Bombones de Chocolate con oro.
La mayoría de las veces lo vemos utilizado en chocolates, postres o bebidas, e incluso en pizzas, como la campeona del mundo de 2007 en Nueva York, creación de Fabián Martín. En la cocina podemos trabajar con oro y plata en polvo, en spray o con láminas.
Así que ya sabéis…..¿Un caprichito?


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