Nuevas iniciativas en España para abordar la salud mental desde la comunidad y la prevención

  • La Universidad de Barcelona y Pere Claver Grup crean una cátedra con enfoque ético y antropológico para la salud mental.
  • El proyecto FARO en Tenerife lleva talleres preventivos a la TLP, combinando ocio y educación.
  • El programa Stay Healthy de Quirónsalud forma a miles de adolescentes en bienestar emocional y digital.
  • Expertos subrayan la influencia de los determinantes sociales, como la precariedad laboral, en la salud mental.

La salud mental se ha convertido en una prioridad en España, y cada vez son más las instituciones que apuestan por iniciativas integrales que van más allá del enfoque clínico. Desde la creación de cátedras universitarias hasta proyectos de prevención en espacios de ocio juvenil, el objetivo es ofrecer herramientas y redes de apoyo que respondan a las necesidades reales de la población. La colaboración entre universidades, administraciones públicas y entidades privadas está marcando el camino hacia un abordaje más humano y comunitario.

Los datos recientes sobre malestar emocional entre jóvenes y el aumento de las bajas laborales por trastornos mentales han puesto el foco en la necesidad de actuar desde múltiples frentes. Por eso, iniciativas como la Cátedra de Salud Mental de la Universidad de Barcelona, el proyecto FARO en Tenerife o el programa Stay Healthy de la Fundación Quirónsalud buscan no solo tratar, sino prevenir y sensibilizar. A continuación, repasamos las claves de estas propuestas.

Personas en una reunión sobre salud mental

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Universidades y entidades se unen para un enfoque multidisciplinar

La recién creada Cátedra de Salud Mental de la Universidad de Barcelona, impulsada junto a Pere Claver Grup, apuesta por integrar la filosofía, la ética y la antropología en el cuidado psíquico. Su directora, Begoña Roman, destaca que las dimensiones social y filosófica suelen quedar relegadas frente a los abordajes puramente clínicos. La cátedra formará a profesionales de la salud, servicios sociales y educación, y fomentará redes de colaboración entre facultades, grupos de investigación y actores comunitarios. El rector Joan Guàrdia subraya que se trata de un paso adelante en el acompañamiento social a las personas con trastornos mentales.

Por su parte, el proyecto FARO, impulsado por el Cabildo de Tenerife y la Universidad de La Laguna, ha llevado su labor preventiva a la TLP, un evento tecnológico y de ocio juvenil. Allí, más de 50 talleres abordan la educación afectivo-sexual, el uso de redes sociales y los hábitos saludables. La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, señaló que la TLP es un espacio privilegiado para conectar con los jóvenes. Además, el proyecto incluye la participación de alumnado universitario voluntario, que realiza encuestas y acciones de sensibilización, reforzando la transferencia de conocimiento a la sociedad.

Prevención en jóvenes: del aula al ocio

El programa Stay Healthy, de la Fundación Quirónsalud, ha llegado a más de 20.000 adolescentes en su novena edición. El 14,2% del alumnado presenta malestar emocional y el 13,7% síntomas de ansiedad, según el informe ‘Infancia, adolescencia y bienestar digital’ elaborado por Red.es, Unicef y la USC. Los especialistas del programa insisten en la importancia de crear espacios de confianza donde los jóvenes puedan expresar sus emociones sin miedo al juicio. La psicóloga Itxasne Gallastegui recuerda que cambios bruscos de comportamiento, aislamiento o alteraciones del sueño pueden ser señales de alerta.

Jóvenes participando en un taller de salud mental

Stay Healthy también aborda la presión por alcanzar estándares académicos o físicos, y ofrece herramientas como la respiración consciente o la actividad física para gestionar el estrés. El 41,3% de los adolescentes con uso problemático de redes sociales sufre malestar emocional, un dato que refuerza la necesidad de educar en el bienestar digital. El programa incluye sesiones para familias y, de cara al próximo curso, incorporará una línea sobre prevención de infecciones de transmisión sexual, cocreada con los propios estudiantes.

El papel de los determinantes sociales

Más allá de las iniciativas educativas, los expertos coinciden en que la salud mental no puede entenderse sin tener en cuenta factores sociales y económicos. La Cátedra de la UB ya menciona la importancia de atender a los determinantes sociales de la salud en la vida cotidiana. En paralelo, el debate sobre el aumento de las bajas laborales por trastornos mentales ha puesto sobre la mesa la relación entre precariedad, estrés financiero y malestar psíquico. Diversos estudios vinculan los bajos salarios y la inseguridad laboral con mayores tasas de depresión y ansiedad, un aspecto que las instituciones empiezan a incorporar en sus estrategias de prevención.

La colaboración entre universidades, administraciones y entidades sociales se perfila como la vía más eficaz para ofrecer respuestas integrales a un problema que afecta a todas las edades. Tanto la cátedra de la UB como el proyecto FARO y el programa Stay Healthy comparten la visión de que la salud mental es una responsabilidad colectiva, que requiere formación, redes de apoyo y un cambio de mirada hacia lo comunitario. La apuesta por la prevención y la sensibilización, especialmente entre los jóvenes, marca el camino para construir una sociedad más consciente y solidaria.


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