La negociación del nuevo convenio colectivo del calzado avanza con dificultad en toda España y mantiene en vilo a miles de personas trabajadoras y a las empresas de un sector clave en varias comarcas industriales. Tras semanas de reuniones formales, las posiciones entre sindicatos y patronal siguen muy alejadas en los puntos centrales del acuerdo.
Mientras las organizaciones empresariales reclaman una negociación āhonesta, responsable y realistaā, las centrales sindicales CCOO Industria y UGT FICA denuncian que la parte empresarial estĆ” bloqueando los asuntos de mayor calado, especialmente los relacionados con salario y jornada, y ya ponen sobre la mesa la posibilidad de movilizaciones si no se producen avances claros.
Un convenio estatal clave para un sector en plena tormenta
La mesa de negociación del nuevo convenio colectivo estatal del calzado se constituyó el pasado 16 de febrero, con representación de la Federación de Industrias del Calzado EspaƱol (FICE), la Asociación EspaƱola de Componentes para el Calzado (AEC) y las federaciones sindicales de UGT y CCOO. SegĆŗn datos de CCOO, el texto afectarĆ” a algo mĆ”s de 30.000 personas trabajadoras en todo el paĆs, incluyendo focos productivos como Elche, Almansa o distintas comarcas zapateras de la geografĆa espaƱola.
El contexto de fondo es especialmente delicado. La patronal recuerda que el sector del calzado atraviesa una situación compleja, con caĆda de actividad en muchas empresas, fuerte competencia internacional en eventos como MICAM Milano, dificultades para repercutir costes al mercado y un clima general de incertidumbre. A ello se suman expedientes de regulación de empleo, concursos de acreedores y problemas asociados a la legislación laboral, como la gestión de los contratos fijos discontinuos.
En este marco, FICE insiste en que las compaƱĆas son plenamente conscientes de la preocupación de las plantillas por el aumento del coste de la vida y por la presión sobre las economĆas familiares, pero advierte de que cualquier acuerdo debe ser sostenible en el tiempo y compatible con la supervivencia de las empresas y el mantenimiento del empleo.
Desde la parte empresarial se subraya que el objetivo es construir un convenio que proteja empleo, industria y poder adquisitivo, sin disparar los costes laborales de manera que se ponga en riesgo la continuidad de fƔbricas y talleres en las principales comarcas productoras.

Propuestas enfrentadas: 5% anual frente a 5% en cuatro aƱos
En la primera reunión de trabajo celebrada el 23 de marzo, UGT y CCOO presentaron una plataforma conjunta para el nuevo convenio. Entre sus ejes principales, plantean una vigencia de tres años (de 2026 a 2028), incrementos salariales del 5% cada año, reducción de jornada, mejoras en permisos y avances sociales ligados a la modernización del sector.
Esta propuesta sindical fue recibida con notable frialdad por la patronal, que la calificó de āinasumibleā teniendo en cuenta la coyuntura actual. Las organizaciones empresariales consideran que las demandas de subida salarial anual no se corresponden con la realidad económica que viven muchas fĆ”bricas de calzado, sometidas a mĆ”rgenes muy ajustados y a una competencia internacional intensa.
Desde el lado sindical se recuerda, sin embargo, que la inflación de los Ćŗltimos aƱos y un IPC que sigue en niveles elevados ācon datos recientes situĆ”ndolo por encima del 3%ā han erosionado el poder adquisitivo de las plantillas. En territorios como la comarca de Almansa, donde el convenio afecta a unas 2.800 personas trabajadoras, CCOO subraya que la oferta empresarial se queda āmuy por detrĆ”sā de lo necesario para proteger los salarios.
La sorpresa para los sindicatos llegó con la propuesta formal de la patronal, remitida por las organizaciones empresariales de forma previa a una de las reuniones clave. En ese documento, las empresas plantean un convenio con una vigencia de cuatro aƱos, sin comprometer una reducción especĆfica de la jornada ādejĆ”ndola pendiente de lo que se apruebe por leyā y con una subida salarial total del 5% para todo el periodo, es decir, repartida en los cuatro aƱos de vigencia.
Para CCOO y UGT se trata de una oferta de mĆnimos, āpoco seria e inadmisibleā en un contexto inflacionista, que dejarĆa a la plantilla perdiendo poder adquisitivo con respecto al coste de la vida. El sindicato advierte de que, de mantenerse esa propuesta, el conflicto estĆ” prĆ”cticamente servido.
Bloqueo en salario y jornada: la ācolumna vertebralā del convenio
La segunda reunión de la comisión negociadora, celebrada el 8 de abril, confirmó el choque de enfoques entre patronal y sindicatos. Según CCOO Industria y UGT FICA, la parte empresarial se limitó a tratar cuestiones protocolares y ajustes normativos del convenio, sin entrar a fondo en salarios ni jornada, los puntos que las organizaciones sindicales consideran prioritarios.
Los sindicatos denuncian que las empresas se escudan en generalidades y vuelven a calificar sus reclamaciones de āinasumiblesā, sin plantear alternativas concretas. Desde la óptica de CCOO y UGT, esta actitud se interpreta como una estrategia para dilatar la negociación y evitar afrontar la ācolumna vertebralā del convenio: salario y tiempo de trabajo.
En paralelo, la representación empresarial habrĆa mostrado mĆ”s interĆ©s en cuestiones como la flexibilidad de la jornada, la regulación del contrato fijo-discontinuo, el plus de carencia, los incentivos y la revisión de algunos sistemas de premios ligados a la antigüedad o a la proximidad de la jubilación. Para los sindicatos, poner el foco en estos aspectos mientras se posponen los debates sobre salario y jornada supone reorientar la negociación hacia los intereses empresariales.
UGT y CCOO critican tambiĆ©n la idea de abordar la negociación āpor bloquesā, trabajando primero los temas que, a su juicio, benefician en mayor medida a las empresas, y relegando para el final los asuntos que afectan directamente al bolsillo de las personas trabajadoras. Ambas centrales se han negado a aceptar este enfoque fragmentado y reclaman una oferta global que incluya de manera clara los incrementos salariales y la reducción de jornada.
En este contexto, la jornada laboral y la protección del poder adquisitivo se han convertido en los dos puntos de fricción mÔs visibles. Los sindicatos insisten en incorporar clÔusulas de revisión salarial que eviten la pérdida de renta real, mientras que la patronal, aunque reconoce el impacto del coste de la vida, prioriza mantener la viabilidad de las empresas y destaca la necesidad de que las mejoras se traduzcan en subidas reales en nómina sin disparar otros costes indirectos.

Tensión creciente, ultimÔtum sindical y amenaza de movilizaciones
A medida que avanzan las semanas sin avances de calado, el clima en la negociación se ha ido enrareciendo. Tras la reunión del 8 de abril, las federaciones de Industria de UGT y CCOO ya dejaron claro que, si no habĆa una respuesta empresarial seria y concreta a su plataforma, se replantearĆan sus acciones dentro del proceso negociador.
En los dĆas previos a una nueva cita fijada para el 17 de abril, CCOO convocó una rueda de prensa en la que abrió la puerta de forma explĆcita a una escalada de la conflictividad en el sector. El sindicato avisó de que, con la propuesta de cuatro aƱos y solo un 5% de incremento total, las patronales estarĆan empujando al sector del calzado hacia un escenario de movilizaciones.
En provincias como Albacete, y de manera concreta en la comarca de Almansa, representantes sindicales como Eva GonzÔlez y Carlos Navalón han transmitido el malestar acumulado. Señalan que, tras varias sesiones de la mesa, la patronal sigue sin presentar alternativas que permitan un acercamiento real, mientras insiste en advertir de supuestos riesgos para el sector si se aceptan las subidas reclamadas por la parte social.
UGT y CCOO han empezado a plantear la organización de asambleas informativas en las fÔbricas de calzado de diferentes territorios para explicar el estado de la negociación y preparar un posible calendario de movilizaciones, en caso de que no haya cambios sustanciales en la próxima reunión.
AdemĆ”s, los sindicatos han marcado una fecha lĆmite simbólica: exigen que el convenio estĆ© firmado antes del 30 de mayo, coincidiendo con el arranque de la temporada alta de producción. El objetivo es evitar que vuelva a repetirse una situación como la del anterior convenio, cuya negociación se prolongó hasta diciembre, generando incertidumbre y tensión aƱadida en plena campaƱa.
La posición de la patronal: realismo, equilibrio y modernización
En respuesta al endurecimiento del discurso sindical, la representación empresarial, canalizada principalmente a travĆ©s de FICE, ha difundido varios mensajes pĆŗblicos llamando a la responsabilidad y al equilibrio. La patronal insiste en que comparte la preocupación por el coste de la vida, pero seƱala que la negociación debe partir de la realidad económica del sector, marcado por la caĆda de pedidos, la competencia exterior y la dificultad para trasladar los incrementos de costes a los precios de venta.
Las empresas recalcan que cualquier esfuerzo económico incluido en el convenio debe tener un impacto real en el salario neto de las personas trabajadoras, evitando que se pierda en fórmulas que generen burocracia o incrementen otros costes laborales sin traducirse en mejoras directas en nómina. Al mismo tiempo, advierten de que un aumento excesivo de los costes podrĆa suponer un golpe para la competitividad e, incluso, para la continuidad de algunas fĆ”bricas.
Desde la parte empresarial se asegura que se estĆ”n poniendo sobre la mesa propuestas para modernizar los aspectos mĆ”s rĆgidos del convenio y adaptarlo mejor a la realidad productiva actual. Entre esos cambios se mencionan la actualización de determinados pluses, la regulación mĆ”s flexible de determinados turnos o ajustes en la gestión de los contratos fijos discontinuos, siempre con la idea de ganar capacidad de respuesta ante la evolución de la demanda.
FICE sostiene que su āobligaciónā en la mesa de diĆ”logo es buscar acuerdos posibles, equilibrados y Ćŗtiles, que mejoren las condiciones de las plantillas sin comprometer el empleo y la actividad industrial en las principales comarcas zapateras. ConfĆan en que, a travĆ©s de una ānegociación honesta y responsableā, tanto sindicatos como empresas puedan acercar posturas en las próximas semanas.
La patronal remarca, ademÔs, que sin empresas viables no hay empleo estable ni futuro para un sector que sigue siendo estratégico en el tejido industrial de varias zonas de España. Por ello, pide a los sindicatos que revisen sus planteamientos de mÔximos y que se avance en un terreno común donde las subidas salariales y otras mejoras sean compatibles con la situación real de los balances empresariales.
Un proceso abierto con muchas incógnitas
Con varios encuentros celebrados y sin acuerdos en los puntos esenciales, la negociación del nuevo convenio del calzado entra en una fase decisiva. La reunión prevista para el 17 de abril estÔ llamada a ser un punto de inflexión: los sindicatos esperan recibir una propuesta empresarial concreta sobre incrementos salariales y reducción de jornada, mientras que las empresas buscan que se reconozca la complejidad del contexto en el que operan.
En territorios fuertemente vinculados al calzado, como Elche (II Semana del Calzado en Elche), Almansa o distintas zonas de la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha, la incertidumbre comienza a hacerse notar en las plantillas. Las personas trabajadoras reclaman respuestas claras, reglas de juego estables y un convenio que garantice la mejora de sus condiciones laborales tras años marcados por la crisis, la inflación y los cambios en el mercado internacional.
Todo apunta a que la clave estarÔ en encontrar un punto de equilibrio entre las demandas de revalorización salarial y reducción de jornada defendidas por UGT y CCOO, y la insistencia empresarial en preservar la competitividad y ajustar las mejoras a la realidad económica del sector. Las clÔusulas de revisión salarial, la duración total del convenio y la posible flexibilización de determinados aspectos organizativos figuran entre los asuntos que deberÔn resolverse en las próximas sesiones.
Mientras patronal y sindicatos intercambian mensajes pĆŗblicos y ajustes de posición, el sector del calzado se mueve en un escenario de expectativa y creciente tensión. Si se producen avances tangibles en las próximas semanas, el convenio podrĆa cerrarse en los plazos marcados por la parte social; si persiste el bloqueo en salario y jornada, el sector podrĆa entrar en una fase de movilizaciones que aƱadirĆa mĆ”s presión a una industria ya de por sĆ muy exigida por la coyuntura económica.
El desenlace de esta negociación determinarĆ” no solo las condiciones laborales de decenas de miles de personas, sino tambiĆ©n la capacidad de la industria del calzado en EspaƱa para adaptarse a un entorno complejo sin sacrificar ni derechos laborales ni tejido productivo, en un equilibrio que todavĆa estĆ” lejos de cerrarse.