El cambio de imagen de Maluma lleva semanas dando que hablar y no es para menos: el artista colombiano ha decidido volver a dejarse la barba después de una larga temporada luciendo la cara totalmente afeitada. Lo que parecía un simple capricho estético es, en realidad, una decisión muy personal en la que ha tenido mucho que ver su hija Paris, que se ha convertido en una de las grandes influencias en esta nueva etapa del cantante.
La conversación sobre si a Maluma le favorece más ir con o sin barba ha inundado redes sociales, tertulias de fans y comentarios en vídeos. Lo curioso es que, aunque el propio artista ha admitido que él se siente más del “team sin barba”, finalmente ha optado por dejarla crecer de nuevo porque, como explicó con humor, en casa manda su hija. Esta mezcla de cercanía, familia y estilo personal ha hecho que el tema trascienda lo puramente estético y se convierta en parte del relato de su momento vital.
De la cara afeitada al regreso de la barba: así ha sido el cambio

En los últimos meses, muchos seguidores se habían sorprendido al ver a Maluma sin su característica barba en apariciones públicas y videoclips recientes. Acostumbrados a su imagen de siempre, con vello facial cuidado y muy presente en portadas y redes, el contraste fue notable y generó una auténtica oleada de comentarios a favor y en contra del nuevo look.
La situación dio un giro durante un encuentro en Medellín con influencers y medios de comunicación, donde el cantante apareció de nuevo con la barba ya crecida. Allí, frente a las cámaras, se produjo la conversación que ha terminado viralizándose y que ha servido para aclarar por qué ha recuperado este rasgo tan reconocible de su imagen pública.
En un vídeo difundido por la cuenta A La Fresca en TikTok, se ve cómo una joven le lanza una pregunta directa: le reprocha entre risas que se haya dejado ganar por la “presión social” y que se haya vuelto a dejar la barba. La escena, muy distendida, muestra a un Maluma relajado, dispuesto a explicar el motivo real de este cambio de rumbo en su estética.
Lejos de hablar de tendencias de moda o de decisiones de su equipo de imagen, el colombiano responde con naturalidad: la persona que le ha convencido para recuperar la barba se llama Paris Londoño Gómez, su hija. Esta confesión, sencilla pero muy significativa, abrió una nueva lectura del cambio y conectó aún más con su lado familiar.
La hija de Maluma, clave en su imagen y en su nueva fase personal

La anécdota no se quedó en una simple broma. Maluma subrayó que fue su hija quien dijo literalmente “papá, barba sí”, inclinando la balanza hacia el regreso del vello facial. El cantante dejó claro que, aunque a él también le gusta cómo se ve sin barba, la última palabra en este asunto la tiene Paris, a quien describe como la auténtica jefa de la casa.
Esta frase, que muchos seguidores han repetido en redes, refuerza la idea de que la paternidad ha cambiado la manera en la que el artista toma determinadas decisiones, incluso en algo tan aparentemente banal como su look. Lo que antes podía responder solo a una estrategia de imagen o a un gusto personal, ahora pasa también por el filtro de lo que su hija prefiere.
La reacción en redes sociales no tardó en llegar. Por un lado, se reabrió el eterno debate entre los fans que prefieren al cantante con barba y los que apuestan por la cara afeitada. Por otro, muchos usuarios destacaron el lado más tierno de la historia, señalando cómo un gesto tan simple como dejarse barba puede convertirse en símbolo de vínculo familiar y madurez.
En esta nueva etapa, la barba de Maluma no es solo un elemento de estilo, sino también una especie de seña de identidad que acompaña su momento personal y profesional. El relato de cómo su hija ha influido en su aspecto refuerza la imagen de un artista más cercano a su entorno íntimo y con prioridades que van más allá de los focos.
Al final, el propio cantante lo resume con naturalidad: él mismo se considera “team sin barba”, pero si su hija dice lo contrario, la decisión está tomada. Esa mezcla de honestidad y sentido del humor ha contribuido a que la historia se comparta masivamente y a que el regreso de su barba se convierta en algo más que un simple cambio de look.
Todo este contexto hace que, cuando hoy se habla de que Maluma se deja la barba, no se esté hablando únicamente de moda o tendencias, sino también de una forma de mostrar públicamente el peso que su familia tiene en sus elecciones. Un detalle estético que, a ojos de muchos seguidores en España, Europa y el resto del mundo, simboliza una etapa más asentada y personal en la vida del artista.
La imagen actual de Maluma, con barba bien definida y cuidada, queda así ligada a un relato en el que la hija del cantante tiene un papel protagonista, las redes amplifican cada gesto y el público asiste a una evolución en la que estética y vida privada van de la mano, reforzando la sensación de que detrás del ídolo global hay, ante todo, un padre que se deja guiar por lo que su hija quiere ver cuando lo mira.