La alfombra roja de los Premios Feroz ha vuelto a desplegarse en Pontevedra y, por segundo año consecutivo, la ciudad gallega se ha transformado en un gran plató al aire libre. El Pazo da Cultura se ha llenado de flashes, focos y expectación para recibir a las principales figuras del cine y las series españolas, en una cita que ya es mucho más que la antesala de los Goya.
Además de marcar el ritmo de la temporada de premios, la velada ha servido para comprobar cómo la moda y la narrativa audiovisual caminan de la mano. Sobre la red carpet se han mezclado diseños de Alta Costura, firmas españolas emergentes y apuestas muy personales que confirman que los Feroz se han convertido en uno de los escaparates de estilo más interesantes de Europa dentro del ámbito cinematográfico.
Una alfombra roja con sello pontevedrés
La ciudad de Pontevedra repitió como escenario de la gala, acogiendo la XIII edición de los Premios Feroz en el Pazo da Cultura y en el recinto ferial. Desde primera hora de la tarde, los alrededores del edificio se llenaron de curiosos que querÃan ver de cerca a intérpretes, directores, guionistas y productores que han marcado el último año del audiovisual español.
Los premios, organizados por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE), han reunido a más de dos centenares de profesionales y han vuelto a poner el foco en el talento que nace y se consolida en España. Sobre la alfombra roja posaron tanto las grandes estrellas como los equipos al completo de pelÃculas y series nominadas.
Este año, las producciones «Los domingos», «Maspalomas», «Sirât», «RomerÃa» y «Sorda» han acaparado buena parte del protagonismo mediático, y sus elencos han aprovechado la cita para subrayar, a través de la ropa, el tono y la personalidad de sus proyectos. La presencia de tÃtulos como «La cena», «AnatomÃa de un instante» o «Yakarta» ha contribuido a dar una imagen de edición especialmente competida y diversa.
La alfombra roja comenzó a las 18:30 horas para ir calentando motores hasta la gala de la noche, que se celebró a las 22:00 horas. Durante esas horas, el Pazo da Cultura se convirtió en un continuo ir y venir de estilismos, con los equipos de maquillaje, peluquerÃa y estilismo trabajando contrarreloj para pulir cada detalle.
Los conductores de la ceremonia, Petra MartÃnez, Antonio Durán ‘Morris’, Samantha Hudson y Elisabet Casanovas, también se dejaron ver en la alfombra roja, marcando el tono de una gala que la organización definió como «distinta» y con ganas de celebrar el buen momento del audiovisual nacional.

Tendencias clave: del blanco etéreo al negro infalible
Si algo ha quedado claro en esta edición es que el blanco en sus versiones más suaves ha sido el gran protagonista cromático. El tono «cloud dancer», un blanco natural y etéreo elegido como color de referencia para 2026, se ha visto en numerosos looks y ha eclipsado por momentos al clásico negro de gala.
Al mismo tiempo, el negro ha reforzado su papel como apuesta segura, ya sea en vestidos largos de silueta limpia, en propuestas con transparencias o en trajes de sastrerÃa muy marcados. Vestidos de gasa, prendas satinadas, tules con volumen y tejidos estructurados han compartido espacio, dando lugar a un mosaico de estilos que va de lo elegante a lo abiertamente vanguardista.
La alfombra roja de los Feroz se ha consolidado como un lugar donde cabe el riesgo: irregularidades en los cortes, guiños irónicos, homenajes a diseñadores y mezclas de alta joyerÃa con prendas de inspiración urbana han dibujado un panorama poco encorsetado para tratarse de una ceremonia de premios.
También han destacado los guiños a la moda española, con marcas nacionales presentes tanto en vestidos como en trajes, calzado y joyerÃa. Firmas como Redondo Brand, Pedro del Hierro, Lodi, Martinelli, Baro Lucas, Joyas Antiguas Sardinero, Carrera y Carrera, Damiani o Bvlgari han sonado con fuerza en los créditos de estilismo.

Protagonistas de cine y series: looks que marcaron la noche
Entre las primeras en acaparar los focos estuvo Blanca Soroa, que se confirma como uno de los rostros más prometedores del cine español. En «Los domingos» interpreta a Ainara, una joven que desea entrar en un convento de clausura, y en la alfombra roja trasladó esa mezcla de delicadeza y fuerza con un vestido estampado de aire romántico, con transparencias y flores sobre fondo oscuro. Su elección, firmada por una casa de lujo internacional, se completó con joyas de Joyas Antiguas Sardinero, reforzando esa imagen de elegancia atemporal con un punto moderno.
Otra de las que dejó huella fue Judith Fernández, que se movió en el terreno del negro clásico pero con un giro muy actual. Apostó por un vestido de la firma Baro Lucas, con cuerpo ajustado y falda con volumen contenido, que equilibraba sobriedad y movimiento. Combinó el diseño con salones de Martinelli en colaboración con Redondo Brand y piezas de diamantes de la marca española LOCCO, entre ellas pendientes y varios anillos de oro blanco con diamantes negros.
Candela Peña, una de las grandes presencias de esta edición, optó por un traje de Redondo Brand en negro, con chaqueta de doble botonadura y pantalón de pernera amplia. El conjunto, lejos de resultar rÃgido, jugaba con la caÃda del tejido y con detalles muy cuidados, rematado con zapatos de tacón plateados que aportaban un toque de luz y cierta ironÃa a un estilismo pensado para caminar la alfombra con seguridad.
La presentadora Elena Sánchez se decantó por la elegancia clásica, con un vestido negro de escote halter, trabajado con flecos y pedrerÃa en la parte superior. Un diseño que resaltaba la lÃnea de hombros y cuello y que encaja con la imagen de sobriedad televisiva, pero con un guiño festivo propio de una noche de premios.
Entre las propuestas más comentadas estuvo también la de Leticia Dolera, actriz y directora, que confió en la diseñadora Sybilla. Su look se construyó en torno a un vestido de tafetán de seda color marfil, cruzado y con escote en pico, acompañado de una falda de vuelo que aportaba volumen sin perder fluidez. Lo completó con mules de Pedro GarcÃa y un bolso metálico dorado de la propia Sybilla, reforzando un aire de sofisticación relajada.
El triunfo del blanco y el juego de volúmenes
Si hay una imagen que define esta alfombra roja es la de las actrices que apostaron de lleno por el blanco. El tono, en versiones que iban del crema al marfil roto, se convirtió en el color más repetido y confirmó su reinado entre los estilismos de la noche.
MarÃa León fue una de las que mejor defendió esta tendencia. Elegió un vestido blanco de la firma E.R.A.X., de lÃneas muy limpias, que combinó con joyas de Joyas Antiguas Sardinero y zapatos de Lodi. Un look que, sin recurrir a extravagancias, le dio una presencia muy sólida sobre la alfombra roja.
Otra que se movió en la gama clara fue Nadia de Santiago, con un conjunto blanco de Pedro del Hierro que jugaba con la sastrerÃa desde una perspectiva menos rÃgida. El traje, de lÃneas depuradas, demostraba que el blanco también funciona en uno de los registros preferidos de la noche: el traje femenino reinterpretado.
La actriz barcelonesa Mireia Oriol apostó por un vestido de gasa con volantes y bordado a contraste en negro, firmado por Giambattista Valli, que destacó por su movimiento al avanzar por la alfombra. La combinación de blanco roto y detalles oscuros en el bordado aportaba profundidad sin restar ligereza al conjunto.
En la misma lÃnea etérea, Milena Smit se convirtió en uno de los nombres más repetidos. La actriz apostó por un diseño de Valentino perteneciente a la colección otoño-invierno 2025-26, con una construcción muy trabajada y un uso de las transparencias pensado para lucirse frente a los focos. Complementó el look con joyas de Bvlgari y maquillaje de Dior Beauty, con un resultado muy cinematográfico.

SastrerÃa, riesgo y joyas que cuentan historias
Además de los vestidos, la sastrerÃa tuvo un peso fundamental en la alfombra roja de los Feroz. Muchas intérpretes optaron por trajes que reinterpretan el esmoquin y los conjuntos de chaqueta y pantalón desde perspectivas muy diferentes.
La actriz Nagore Aramburu, parte del reparto de «Los domingos», eligió un traje negro de corte elegante, con chaqueta de solapa abierta a contraste y pantalón de tiro alto. Completó el estilismo con calzado de Martinelli, logrando un look sobrio, pero con personalidad, que encajaba con el tono de la pelÃcula.
En la misma lÃnea, Natalia de Santiago se decantó por un traje tipo chaqué en blanco, diseñado por Pedro del Hierro. El conjunto, más propio de un código de etiqueta tradicional masculino, se reinterpretó en clave femenina con un corte muy favorecedor y se combinó con zapatos negros de Lodi, consiguiendo uno de los looks más originales de la noche.
La nominada Iraya Elias, aspirante al Feroz a Mejor Actriz de Reparto por «Un fantasma en la batalla», apostó por un conjunto gris de sastrerÃa con top de hombros al aire y detalle de pelo a contraste, una mezcla de códigos formales e informales que encajó bien con el espÃritu arriesgado de la alfombra roja.
La presidenta de la AICE, MarÃa Guerra, también se sumó a la tendencia de los trajes, con un conjunto satinado en verde cruzado que destacaba tanto por el brillo del tejido como por el corte. Desde la propia alfombra, explicó que la intención era ofrecer una gala distinta, algo que también se reflejó en la libertad estilÃstica de muchos invitados.
Entre los looks con más carácter se situó el de Victoria Luengo, que recurrió a un conjunto de Dries Van Noten con falda de cuadros y chaleco estampado en verde y negro, lleno de detalles de pedrerÃa. El peinado, con recogido pulido y moño de inspiración japonesa, cerraba un estilismo barroco y muy pensado, que dejaba claro que la alfombra roja también puede ser un espacio para experimentar.
Las joyas tuvieron un papel protagonista en numerosos conjuntos. Damiani, Bvlgari, Rabat, Carrera y Carrera, Joyas Antiguas Sardinero o firmas como Locco aportaron brillo y peso visual a estilismos construidos, en muchos casos, desde la sobriedad. Pendientes de diamantes negros, anillos de oro blanco o piezas de inspiración clásica completaron una alfombra en la que ningún detalle parecÃa improvisado.
Una red carpet que anticipa la temporada de premios
A lo largo de la tarde y la noche, la alfombra roja del Pazo da Cultura fue recibiendo también a equipos completos de pelÃculas y series: desde el elenco de «Sirât» hasta el de «RomerÃa» o «AnatomÃa de un instante», pasando por producciones como «Yakarta», «Furia», «La Ruta», «Superestar» o «La Suerte». Muchos posaron junto a directores, guionistas y productores, reforzando la idea de que los Feroz celebran tanto el rostro visible como el trabajo colectivo que hay detrás de cada proyecto.
Rostros consolidados como Leonor Watling, que optó por un vestido largo negro de Hermès con zapatos de Lodi, se cruzaron en la alfombra con intérpretes que empiezan a hacerse habituales en las grandes citas, como Marta Costa, Carla QuÃlez o MarÃa Castro. Esta última escogió un vestido azul de Daniela Linares, con efecto semitransparente y detalles fruncidos, que acompañó con joyas de Carrera y Carrera, zapatos de Lodi y maquillaje firmado por Lancôme.
También se dejaron ver opciones más arriesgadas como las de Samantha Hudson, una de las maestras de ceremonias, o propuestas de punto y transparencias, flores bordadas y siluetas muy ceñidas, que confirmaron la variedad de códigos en una misma alfombra roja. La mezcla de estilos demostró que los Feroz se permiten jugar, manteniendo siempre un mÃnimo común de elegancia.
Con la gala ya en marcha dentro del recinto, la alfombra roja quedó como la gran carta de presentación visual de una noche en la que el audiovisual español volvió a reivindicar su peso. Pontevedra se consolidó como sede capaz de combinar logÃstica, entorno y una imagen potente hacia el exterior, mientras la moda actuó como hilo conductor de un relato en el que cada prenda ayudó a definir a quien la llevaba.
Al final, la sensación general es que la alfombra roja de los Premios Feroz ha dado un paso más en su consolidación como referente en España y Europa. Entre blancos etéreos, negros impecables, trajes inesperados y joyas que brillaban casi tanto como los focos, la cita de Pontevedra ha vuelto a demostrar que, antes de que se apaguen las luces de la sala, ya se ha contado una historia importante sobre estilo, identidad y forma de entender el cine y las series desde este lado del continente.
