Los mejores looks de la alfombra roja de los Grammy

  • La alfombra roja de los Grammy reunió a las mayores estrellas de la música con estilismos arriesgados y espectaculares.
  • Kendrick Lamar lideró las nominaciones, mientras figuras como Lady Gaga, Bad Bunny o Sabrina Carpenter se convirtieron en referentes de estilo.
  • Diseñadores y expertos en moda analizaron los looks más comentados, desde propuestas maximalistas hasta apuestas minimalistas muy pulidas.
  • La pasarela previa a la gala confirmó a los Grammy como uno de los escenarios clave para entender las nuevas tendencias globales.

Alfombra roja de los Grammy

La gran cita anual de la música volvió a convertir el Crypto.com Arena de Los Ángeles en el epicentro mundial del espectáculo, con una alfombra roja de los Grammy repleta de estrellas y estilismos pensados al milímetro. La gala, presentada de nuevo por Trevor Noah, confirmó que estos premios siguen siendo mucho más que una ceremonia: son un escaparate global en el que la moda juega un papel protagonista.

Sobre la pasarela roja desfilaron algunos de los nombres más influyentes de la industria, desde Kendrick Lamar, Lady Gaga y Bad Bunny hasta Sabrina Carpenter, Miley Cyrus o Rosé. Entre actuaciones, nominaciones y premios, fueron los looks los que se llevaron buena parte de las miradas, consolidando a los Grammy como uno de los escenarios clave para entender hacia dónde se mueven las tendencias, también en Europa y en España, donde la retransmisión se siguió de cerca.

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Una alfombra roja a la altura de la gran noche de la música

En esta edición, la alfombra roja se convirtió en una auténtica pasarela donde convivieron propuestas clásicas, guiños ‘vintage’, transparencias extremas y siluetas futuristas. La industria ya venía con el listón alto después de ediciones anteriores, en las que debutantes como Chappell Roan o Doechii habían dejado claro que los Grammy permiten arriesgar mucho más que otros premios más conservadores.

Este año, la expectación era máxima: el regreso de viejos conocidos de la gala, el auge de nuevas voces y la presencia de iconos de estilo hacían prever una alfombra roja especialmente potente en clave de moda. Y así fue: cada aparición estuvo diseñada para contar una historia, reforzar una imagen o incluso lanzar un mensaje, algo que los seguidores europeos pudieron ver casi en tiempo real gracias a las retransmisiones y a las redes sociales.

Kendrick Lamar, que partía como gran favorito gracias a su álbum GNX y al éxito de su sencillo Luther junto a SZA, llegó con una estética fiel a su sello personal, más contenida que la de otros compañeros, pero igualmente medida. En el lado opuesto del espectro se situaron artistas como Chappell Roan, FKA twigs o Tallia Storm, que apostaron por estilismos teatrales, llenos de referencias y de lectura casi artística.

La velada contó además con actuaciones muy esperadas: Lady Gaga, Bruno Mars, Justin Bieber u Olivia Dean se subieron al escenario, mientras Lauryn Hill rindió homenaje a figuras históricas como D’Angelo y Roberta Flack. Todo ello reforzó la sensación de estar ante una edición especialmente cuidada, tanto en lo musical como en lo visual.

Entre los nombres que más sonaron en las redacciones europeas, destacaron también Bad Bunny, Sabrina Carpenter, Tyler, the Creator, Addison Rae, Olivia Dean y el grupo Katseye, que llegaron a la alfombra roja con estrategias de imagen bien definidas. Para muchos de ellos, los Grammy son ya una plataforma tan relevante a nivel de estilo como las grandes pasarelas internacionales.

Invitados en la alfombra roja de los Grammy

Los estilismos que marcaron la noche

Si algo dejó claro esta edición es que la moda de la alfombra roja de los Grammy se mueve entre el exceso meditado y el minimalismo calculado. Sabrina Carpenter, por ejemplo, se convirtió en una de las más comentadas con un vestido de Valentino confeccionado a medida, bordado por completo y de aire clásico, que algunos expertos calificaron de “tradicional y algo previsible”, aunque impecable en su ejecución.

En el extremo más llamativo se situó Chappell Roan, que volvió a apostar por un vestuario de impacto, esta vez con una prenda fluida en gasa burdeos, de escote pronunciado y mangas largas, fiel a la línea fantasiosa que ya había mostrado en alfombras anteriores. No fue la única en apostar por esa mezcla de teatralidad y sensualidad: PinkPantheress recurrió a un vestido largo translúcido con estampado abstracto en tonos rojizos y neutros, con hombros al descubierto y mangas sueltas que acompañaban el movimiento.

Entre las propuestas más sofisticadas destacó la de Tyla, con un vestido al cuerpo rematado por bordados en tono caramelo y una cascada de plumas nude, que varios diseñadores definieron como una apuesta de líneas puras, sencilla pero con un toque de glamour muy marcado. Un ejemplo claro de cómo, en la alfombra roja, menos puede seguir siendo más si el patronaje y los detalles son precisos.

También captó la atención Sabrina Carpenter desde la óptica de la moda americana joven: su look, firmado igualmente por Valentino, reflejó ese equilibrio entre el star system clásico y la nueva generación de artistas que dominan TikTok y las plataformas de streaming, muy seguidos en España y otros países europeos.

En clave de dos piezas, Zara Larsson eligió top y falda dorados que resaltaban su figura, con un estilismo de maquillaje y peinado deliberadamente relajado para rebajar solemnidad al conjunto. La consigna en su caso fue clara: brillo, pero con una lectura fresca y ligera, pensada para conectar con un público joven.

Detalles de moda en la alfombra roja de los Grammy

Lady Gaga, Bad Bunny y los grandes iconos de estilo

Una de las apariciones más esperadas era, cómo no, la de Lady Gaga. Fiel a su imagen camaleónica, esta vez se decantó por una estética oscura y maximalista, con un vestido negro cubierto de plumas, caderas marcadas, maxicuello y una amplia falda sirena. Varios expertos en moda celebraron su apuesta por un dramatismo controlado, coherente con la línea visual de su último trabajo discográfico.

En el terreno masculino, Bad Bunny volvió a demostrar que no necesita extravagancias extremas para destacar. Su aparición con un esmoquin de corte impecable y un prendedor de flor como único gesto ornamental fue valorada como ejemplo de cómo la sastrería clásica puede seguir resultando moderna si se ajusta con precisión y se acompaña de pequeños detalles diferenciales.

Otros artistas optaron por lecturas distintas del traje. J Balvin apostó por un esmoquin negro con solapas satinadas, camisa blanca y pajarita, rematado con complementos en dorado; Jeff Goldblum mantuvo su sello personal con un conjunto negro clásico animado por una bufanda de flecos y detalles metálicos en el calzado. En esa misma línea de “clásico con giro” se movieron Davis Burleson, Benson Boone o John Legend, todos ellos con variaciones sobre el traje negro de dos piezas.

Mención aparte merece Feid, que mezcló una camisa de cuero negra con corbata de caracteres blancos, pantalón gris de vestir y accesorios llamativos como gafas pequeñas y parrilla dental verde. Su look, a medio camino entre la estética urbana y el traje de alfombra roja, reflejó bien la tendencia actual de romper la rigidez del esmoquin clásico mediante guiños de cultura pop.

Entre las parejas más fotografiadas, Miley Cyrus y Maxx Morando llegaron con una propuesta que jugaba con el imaginario rockero de los años setenta: ella, con cazadora de cuero entallada, camisa blanca muy pulida y pantalón negro; él, con un look negro total apoyado en gafas y prendas de corte sencillo. La idea, según apuntaron algunos diseñadores consultados, parecía ser la de proyectar una imagen coordinada sin caer en el disfraz.

Vestidos y trajes en la alfombra roja de los Grammy

Transparencias, vinilo y guiños ‘vintage’ en clave femenina

Las transparencias volvieron a ser protagonistas absolutas en la alfombra roja. Nicki Nicole eligió un vestido nude de gasa translúcida con corsé estructurado y falda completamente transparente, jugando con la idea de lencería a la vista. Karol G, por su parte, optó por un diseño celeste de tul y encaje floral, ajustado al cuerpo y de corte sirena, con tirantes caídos y una abertura lateral que aportaba movimiento.

En el terreno de los tejidos brillantes, Heidi Klum deslumbró con un vestido ajustado de vinilo nude, de largo midi y acabado lacado, que reforzaba la tendencia al “efecto segunda piel” pero con un punto futurista. Chrissy Teigen se movió en un registro más romántico, con un vestido palabra de honor rosa empolvado, cargado de bordados y pedrería, y falda asimétrica de capas.

Hubo también espacio para guiños retro y reinterpretaciones de la alta costura. Elaine Kelly lució un mono gris claro con sobrefalda plateada de caída amplia, que mezclaba espíritu de alfombra roja tradicional con un aire casi arquitectónico. Coco Jones se inclinó por una propuesta que algunos expertos consideraron algo desequilibrada en proporciones, pero que encajaba en esa búsqueda constante de vestidos que mezclan la estética de pasarela con la de escenario.

La colombiana Shakira, en ediciones anteriores, había impulsado la tendencia del vestido lencero con estampado floral y lentejuelas, una línea que sigue muy presente en muchos de los diseños actuales, especialmente entre cantantes que quieren proyectar sensualidad sin renunciar a un aire sofisticado. Esa herencia, sumada a referencias icónicas como el Versace verde de Jennifer Lopez o los diseños de archivo de Versace y Schiaparelli que lucieron Olivia Rodrigo o Taylor Swift en otras citas, se deja notar en la forma en que las artistas construyen hoy sus apariciones.

En esta edición, María Zardoya llamó la atención con un vestido negro semitransparente de corte sirena, con encaje en la parte superior, mangas largas y guantes integrados, además de aplicaciones metálicas en el busto que aportaban un punto casi escultórico. Un ejemplo claro de cómo las transparencias pueden convivir con una estructura muy pensada y un acabado de alta costura.

Iconos, nuevos talentos y la mirada de los diseñadores

Los Grammy siguen siendo un terreno fértil para que iconos consolidados y nuevas promesas de la música se presenten como referentes de estilo. La categoría de Mejor Artista Nuevo, con nombres como Addison Rae, Olivia Dean, Sombr o Katseye, fue también una pasarela de presentación para toda una generación que entiende la moda como extensión natural de su trabajo musical y de su presencia en redes.

Las seis integrantes de Katseye apostaron por una coordinación estudiada con vestidos en blanco y plata, llenos de transparencias, encaje y pedrería, combinando faldas largas con tops tipo bustier o crop top. Una fórmula que recuerda a los grupos femeninos de pop de los 2000, pero actualizada con el lenguaje visual de la cultura K-pop y la estética de los videoclips actuales.

La alfombra roja también dejó momentos de sastrería femenina muy celebrados, como el traje cruzado entallado de Angelique Kidjo, con solapas amplias y camisa y corbata a juego, que puso sobre la mesa la vigencia del traje como símbolo de poder más allá del género. En el terreno más experimental, FKA twigs volvió a apostar por un look de impacto total, con vestuario, peinado y maquillaje pensados como un mismo relato visual.

Entre los analistas de moda consultados por distintos medios internacionales, incluyendo cabeceras de referencia en América Latina y Europa, se repitió una idea: la alfombra roja de los Grammy se ha convertido en un laboratorio estético donde se prueban conceptos que luego aterrizan, más suavizados, en la calle y en las colecciones comerciales. Desde los volúmenes exagerados de los vestidos sirena hasta la omnipresencia del cuero, el vinilo o las transparencias, muchas de las apuestas vistas en Los Ángeles acabarán filtrándose en las tendencias que llegan a las tiendas europeas.

Incluso los estilismos que generaron más debate —como los de Paco Amoroso y Ca7riel, claramente pensados para dividir opiniones— contribuyen a que la conversación sobre moda se mantenga viva. Sus conjuntos de líneas amplias, plataformas y guiños casi performativos refuerzan la idea de que la alfombra roja de los Grammy también admite lecturas más conceptuales, menos orientadas al consenso.

Con todo este despliegue, la alfombra roja de los Grammy consolida su papel como escenario en el que la música y la moda se dan la mano, marcan agenda y generan imágenes que darán la vuelta al mundo, también en España y el resto de Europa, donde cada año se sigue con más atención lo que ocurre antes incluso de que suene la primera nota en el escenario.