Los mejores juegos previos para disfrutar del sexo: ideas, técnicas y caricias que multiplican el placer

  • Los juegos previos son parte esencial del sexo: aumentan la excitación, la lubricación y la intensidad del orgasmo, además de reforzar la intimidad y la comunicación en pareja.
  • Abrazos con poca ropa, masajes sensuales, la postura "X" y los besos apasionados son cuatro pilares básicos que puedes combinar con caricias, respiración y palabras eróticas.
  • Recursos extra como inmovilización suave, juegos de temperatura, duchas compartidas, sexting o pequeños juguetes ayudan a romper la rutina y explorar nuevas fantasías.

juegos previos para disfrutar del sexo

Muchas personas ven los preliminares o juegos previos como un desperdicio de tiempo, pero las personas que los practican saben que son la mejor manera de que tanto él como ella disfruten de un mejor orgasmo. Lejos de ser un simple calentamiento, los juegos eróticos previos son una parte central de la experiencia sexual, ayudan a conectar mejor, a excitar el cuerpo poco a poco y a que el orgasmo, si llega, sea mucho más intenso.

En esta nota, te explicamos cómo llevar a cabo cuatro de los mejores juegos previos que existen en el sexo y, además, integramos muchas más ideas, técnicas y consejos para que tus encuentros sean más largos, creativos y placenteros sin necesidad de convertirlo en algo complicado.

Por qué los juegos previos son tan importantes

importancia de los preliminares sexuales

Antes de entrar en ideas concretas, conviene entender qué son realmente los preliminares y por qué marcan tanta diferencia. Nuestros amigos de Durex los definen como todas aquellas prácticas que se realizan antes de la penetración con el objetivo de incrementar la excitación o el placer. Pero, en la práctica, el concepto es aún más amplio: cualquier beso, juego, conversación caliente, masaje, mirada o rol que te lleve de un estado neutral a un estado de deseo puede considerarse juego previo.

Los beneficios de dedicar tiempo a los preliminares van mucho más allá de «calentar motores»:

  • Favorecen una mayor lubricación y preparan el cuerpo para el contacto intenso.
  • Aumentan la sensibilidad de las zonas erógenas y la intensidad de los orgasmos.
  • Permiten romper la rutina y mantener la chispa en relaciones largas.
  • Refuerzan la intimidad emocional, la confianza y la comunicación en pareja.
  • Son ideales para las personas que necesitan más tiempo para excitarse, especialmente muchas mujeres.
  • Pueden ser el centro de la experiencia sin necesidad de que haya penetración.

Además, los juegos eróticos son un espacio perfecto para explorar fantasías, probar nuevas sensaciones (frío y calor, música, luces tenues, olores) y descubrir poco a poco el «código del placer» de tu pareja: qué le gusta, cómo, dónde y con qué intensidad.

Juego 1: Abrazarse con poca ropa y despertar la piel

juegos previos abrazos apasionados

Abrazarse con poca ropa de por medio, mejor que completamente desnudos, es una excelente manera de romper el hielo. La tela añade fricción, retiene el calor corporal y alarga la expectativa. Tumbados sobre la cama o de pie frente a la misma, no importa el lugar ni la postura mientras los cuerpos se rocen y las manos de ambos acaricien la piel del otro en todas las direcciones que se nos ocurran.

Para potenciar este juego, podéis combinarlo con varias ideas sencillas:

  • Prolongar el abrazo algunos segundos más de lo habitual para activar oxitocina y sensación de seguridad.
  • Deslizar lentamente las manos por espalda, glúteos y muslos, alternando caricias suaves con presiones algo más firmes.
  • Susurrar al oído lo que te gusta de su cuerpo, lo que te apetece hacer o recordar alguna fantasía pendiente.
  • Jugar a que está «prohibido» llegar a genitales durante unos minutos, para que la tensión y el deseo vayan en aumento.

Al mismo tiempo, exprésale con palabras cuánto significa ella para ti o cuánto te atrae físicamente. La mezcla de contacto piel con piel, respiración cercana y comunicación erótica prepara el terreno mejor que cualquier atajo.

Juego 2: Masaje precoital y masajes sensuales avanzados

masaje erotico como juego previo

Nunca hay que subestimar el poder sensual de un buen masaje precoital. Recorre con tus manos toda la longitud de sus piernas, comenzando por las caderas y pasando por los muslos y los tobillos. Al llegar a los pies, masajea sus talones y el resto de puntos sensibles de la planta. Luego puedes centrarte en sus dedos, estirándolos de manera individual.

Si quieres ir un paso más allá e inspirarte en las mejores prácticas de masaje erótico, ten en cuenta estos detalles:

  • Crea un ambiente con luz tenue, música suave y una temperatura agradable.
  • Utiliza aceites de masaje (neutros o con aroma suave) para que las manos se deslicen mejor.
  • Empieza lejos de los genitales: espalda, cuello, hombros, glúteos, muslos… aumentando poco a poco la intensidad.
  • Pregunta qué presión prefiere: hay quien disfruta de presión firme y quien prefiere caricias ligeras.
  • Combina manos con otras partes del cuerpo: antebrazos, labios, incluso pecho y vientre para un contacto más envolvente.

Una variante muy excitante es el masaje tántrico, en el que se busca conectar respiración, mirada y caricias, jugando con acercarse mucho al orgasmo para luego bajar la intensidad, creando un tira y afloja que puede multiplicar el placer final.

Juego 3: La postura “X” y otras posiciones sensuales sin prisas

postura X en preliminares

Como sucede con el coito en sí, durante los preliminares conseguir una postura placentera para ambos puede marcar la diferencia. La postura «X» consiste en sentarse uno frente al otro con las piernas separadas. Después las dos personas deben acercarse de manera que ella quede a horcajadas, con sus piernas sobre tus caderas. Los brazos de los dos han de mantenerse rectos y hacia atrás, a la anchura de los hombros. En conjunto, los cuerpos formarán una X.

A continuación, apoyándote en tus manos, mueve la pelvis arriba y abajo para crear un excitante vaivén. Esta postura, además de sensual, invita a:

  • Mantener contacto visual constante, algo que dispara la conexión erótica.
  • Jugar con besos en cuello, labios, orejas y hombros sin perder estabilidad.
  • Rozar genitales sin llegar a una penetración completa, aumentando la anticipación.

Otras variantes que puedes probar en esta misma línea de contacto cercano son sentarse uno detrás del otro abrazados, colocarse de lado frente a frente para rozar vientres y muslos o tumbarse uno encima del otro sin penetrar, centrándose solo en frotar, besar y respirar juntos. Todas estas posiciones son ideales para practicar slow sex, es decir, sexo lento, atento y sin prisas.

Juego 4: Besos apasionados y juego de boca completa

besos apasionados en juegos previos

Besar a tu pareja apasionadamente es un requisito fundamental de cualquier juego preliminar y una gran manera de pasar a la penetración propiamente dicha, dado que a menudo tanto hombres como mujeres obtenemos un gran placer erótico de los besos largos en los que se mezcla el juego de lenguas con tramos en los que se tiene la boca cerrada y hay contacto visual.

Para que los besos sean realmente un juego preliminar y no solo un trámite, puedes:

  • Alternar besos suaves con otros más intensos, jugando con el ritmo y la presión.
  • Recorrer con la boca zonas como cuello, clavículas, orejas, espalda baja o la parte interna de los muslos.
  • Morder ligeramente el labio inferior y retirarte, manteniendo la mirada para aumentar la tensión.
  • Jugar a «besos a ciegas»: uno se venda los ojos y el otro indica con palabras en qué parte del cuerpo quiere ser besado.

Los besos también pueden combinarse con sexo oral de forma creativa. Por ejemplo, después de un rato de besos intensos, bajar lentamente por el cuerpo con la boca, deteniéndote en pezones, vientre, ingles y muslos, sin llegar de inmediato a los genitales. La alternancia entre beso, caricia, lamido y pausa crea un vaivén de sensaciones muy potente.

Más ideas de juegos previos para no caer nunca en la rutina

Además de estos cuatro juegos principales, puedes incorporar otros recursos inspirados en técnicas muy valoradas por sexólogos y en los juegos que mejor funcionan en parejas reales:

  • Inmovilización suave: con una corbata, un pañuelo o unas cintas de tela, atar muñecas o tobillos (siempre con consentimiento) para que una persona reciba y la otra dirija.
  • Baño o ducha compartidos: usar el agua, el jabón y el roce de los cuerpos como excusa para acariciar cada rincón, con cuidado de no resbalar.
  • Juegos de temperatura: deslizar un cubito de hielo por la piel y después soplar o usar un aceite tibio, alternando frío y calor en cuello, espalda, pezones o muslos.
  • Sexting y palabras calientes: calentar el ambiente con mensajes o llamadas horas antes del encuentro, describiendo lo que te gustaría hacer o lo que harás después.
  • Role play ligero: jugar a ser desconocidos que se encuentran en un bar, o cambiar de rol (persona dominante y persona más sumisa) para explorar dinámicas distintas.

También puedes incorporar juguetes sencillos (dados eróticos, cartas con retos, vibradores suaves, anillos vibradores) como complemento a estos juegos previos, no como sustituto. Sirven para romper la timidez, proponer acciones al azar y descubrir cosas que tal vez os costaría pedir de forma directa.

Lo más importante es recordar que los juegos previos no son una lista de tareas, sino un espacio flexible donde experimentar, equivocarse, repetir lo que funciona y abandonar lo que no. Si ambos habláis sin tapujos, marcáis límites claros y os dais permiso para jugar, cada abrazo, masaje, postura o beso puede convertirse en una fuente de placer tan intensa como cualquier penetración.


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