Longines Legend Diver, elegancia perenne

Y no solo perenne, sino también versátil. Son dos de los muchos adjetivos (casi todos positivos) que se me ocurren para describir un modelo histórico, seña de identidad de una firma que, tras muchos años perdida en el olvido, intenta volver por sus fueros; si bien no para recuperar el puesto que ocupó décadas atrás (mucho tendría que llover), sí para reclamar un hueco en el segmento que merece y que nunca debió abandonar, el del buen hacer relojero. Señoras y señores, con ustedes, el Legend Diver de Longines.

¿Legend?…¿Diver?…quizá en primera instancia podáis pensar que el nombre de esta soberbia pieza responde a cuestiones de marketing y atractivo, pero nada más lejos de la realidad. Y es que el Legend Diver es de verdad un buceador de leyenda, ya que se trata de una reedición de un modelo exacto de Longines que data nada más y nada menos que de la década de los sesenta, momento en el que comienzan a escribirse las primeras páginas de este brillante reloj, las cuales, como podéis comprobar, aún no han terminado de redactarse.

Hablamos de un reloj que marcó, y marca, las diferencias. Las marcó en su momento porque fue uno de los pioneros en montar una caja supercompressor de Piquérez (mejorando el hermetismo), en la que el bisel se encerraba, al igual que el dial, bajo el cristal (de plexi por aquel entonces), manipulándose por medio de una de las coronas. Este avance no sólo supuso un cambio de dirección en la construcción de todos los divers de la época, sino que contribuyó a constituir un diseño que, a posteriori, perpetuaron otras muchas casas, con maravillas como el Polaris o el Blancpain Fifty Fathoms; relojes que a día de hoy son pieza imprescindible en cualquier caja de coleccionista o amante de este mundo.

Bueno, ya hecha la pertinente presentación, vamos a ahondar en el reloj. Evidentemente, nos encontramos con una pieza de marcado cáracter deportivo (debido a su diseño, enfocado en su momento a uso profesional) , a la que su condición de retro le añade un punto de elegancia intemporal que otorga al reloj de una versatilidad absoluta. Este ha sido, bajo mi humilde punto de vista, el principal acierto de Longines, respetar estéticamente el modelo tradicional, con el único cambio de la inclusión de un cristal de zafiro, que aún así se ha curvado simulando el plexi del original.

El resto, como últimamente en Longines, bastante cuidado: 42 milímetros de diámetro aptos para cualquier muñeca, una correa comodísima y muy deportiva (algunos dicen que endeble) que imita el patrón típico del kevlar, un fondo ciego muy bien trabajado, y una presentación en una caja espectacular, que bajo mi punto de vista se podía haber cambiado en beneficio de otro set de correas, o de algún documento más extenso acerca de la historia del reloj (os invito encarecidamente a que os documentéis, hay mucha información disponible en la red).

De hecho, esta es la única pega que puedo ponerle a la reedición, amén de no montar un calibre un poco más exclusivo que una ETA 2824-2, que si bien es totalmente fiable no deja de ser algo demasiado sencillo para los valores que intenta representar esta obra. Pero bueno, eso de las pegas se deja para mí, que nunca estoy contento con nada. Vosotros quedaos con el reloj, y como ya os dije, atentos a la firma, que corrobora las buenas vibraciones que venían dando sus colecciones siendo la compañía con mayor crecimiento de ventas del sector en el mercado asiático en los dos últimos años, ahí es nada.


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5 comentarios

  1.   DAVID dijo

    Me gusta mucho pero para una persona como yo que bucea una vez al año le cambiaria la correa por una de piel, el rollo deportivo para los que lo practican, por lo demas muy bien. Que sepas que me estás haciendo que me fije un poco mas es lo Longines.
    Un saludo y a seguir así

  2.   Carlos dijo

    Pues David, me alegra mucho que te fijes en esta gran marca, porque si sigue en este rumbo, probablemente los modelos de los que hablamos hoy dentro de unos añitos pasen a costar unos miles de euros más. Me da toda la sensación de que con el salto de Omega al segmento de Rolex, IWC, etc… Longines tiene todas las papeletas para quedarse con su sitio.

    Ah! y por cierto, el reloj no requiere que le pongas piel, te invito a que mires “wristshots” por la web para que te des cuenta de que la correa es tan polivalente como el reloj, tan elegante como una de piel y con un puntito de exclusividad que le da su originalidad.

    Un abrazo!

  3.   fernando dijo

    Hola:
    Si no me equivoco, el modelo de las fotografías ya no está disponible. Se sacó así, siendo un fiel reflejo del original pero ahora se comercializa con ventana de fecha a las tres. Muy útil para algunos (yo) pero una traición al clásico para otros. De hecho, según tengo entendido ya empieza a cotizarse el modelo sin fecha en los mercados de segunda mano.
    Un saludo.

  4.   Carlos dijo

    Para tu tranquilidad y la de todos, te comento que de momento eso es un bulo como una catedral. sí es cierto que Longines lo ha pasado mal para poder satisfacer la demanda del modelo sin fechador, cosa que no les ha pasado con el más reciente y con fecha, pero de momento ambos modelo coexisten, y a corto plazo seguirá siendo así. Eso sí, si la cosa sigue así, mi experiencia me dice que Longines acabará retirando el modelo sin fecha en unos años del mercado para convertirlo en un icono buscado, y así poder reeditarlo de nuevo a largo plazo subiendo claro está su precio. Si nos gusta el reloj, el momento perfecto para adquirirlo es ahora.

    Saludos!

  5.   Ismael dijo

    Pues este modelo lo ví en el mes de Junio en Sevilla. Lo sé muy bien porque Longines es mi marca preferida y voy mucho a observarlos.

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