Desde este lunes, la Unión Europea ha activado una prohibición expresa sobre dos compuestos utilizados en esmaltes y geles semipermanentes de uñas: el óxido de trimetilbenzoildifenilfosfina (TPO) y la N,N-dimetil-p-toluidina. La decisión llega tras nuevas evaluaciones que los incluyen entre las sustancias carcinógenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción (CMR).
La medida afecta tanto a la venta como al uso profesional, sin excepciones por existencias previas. Autoridades europeas y expertos en toxicología subrayan que el riesgo principal aparece con la exposición continuada, habitual en salones de manicura, aunque se recomienda a cualquier persona que tenga productos con estos ingredientes que deje de utilizarlos.
Qué ha decidido la UE y desde cuándo
El Reglamento (UE) 2025/877 incorpora el TPO y la N,N-dimetil-p-toluidina (conocida en algunas fuentes como DMTA o DMPT, también llamada dimetiltolilamina) al Anexo II de la ley de cosméticos (Reglamento 1223/2009), lo que implica su prohibición total en cosméticos en la UE.
La norma entró en vigor el 1 de septiembre y no contempla periodo transitorio. Esto significa que no se pueden fabricar, importar, comercializar, regalar ni utilizar productos que contengan estas sustancias, tampoco para “agotar” existencias en salones o comercios.
Según la Comisión Europea, la inclusión del TPO en la lista de sustancias prohibidas fue apoyada por la amplia mayoría de los Estados miembros, tras su clasificación como CMR 1B. Cuando una sustancia recibe esta clasificación, su uso en cosméticos queda automáticamente vetado.
Las autoridades recuerdan que la prohibición alcanza a usuarios profesionales y al canal minorista y mayorista: desde ahora, un esmalte o gel que contenga TPO o N,N-dimetil-p-toluidina no puede seguir aplicándose a clientes ni transferirse en el curso de una actividad comercial.
Para evitar dudas, la Comisión aclara el alcance: si un producto incluye alguno de estos compuestos, debe retirarse del servicio de inmediato y gestionarse conforme a las normas de residuos aplicables.

Qué son TPO y N,N-dimetil-p-toluidina
El TPO es un fotoiniciador muy empleado en esmaltes y geles que se curan bajo luz UV o LED: desencadena la polimerización que endurece el producto. Por su parte, la N,N-dimetil-p-toluidina actúa como acelerante o condicionante de adhesión, favoreciendo la dureza y fijación del esmalte incluso sin luz ni calor.
Ambas sustancias estaban presentes en formulaciones de uñas semipermanentes por su eficacia técnica. Sin embargo, los nuevos datos científicos han llevado a su clasificación como CMR 1B, una de las categorías más estrictas por su potencial cancerígeno, mutágeno y/o tóxico para la reproducción.
En el caso de la N,N-dimetil-p-toluidina, se documenta riesgo por inhalación y contacto dérmico durante la aplicación, con posibles efectos sistémicos. El TPO, además, puede provocar irritación cutánea y se han descrito procesos oxidativos que dañan el ADN, lo que justifica su inclusión en la lista de prohibidas.
Expertos en toxicología consultados por medios europeos recalcan que tras el curado el riesgo cae, pero el momento de la manipulación y aplicación es crítico para el personal técnico, que acumula la exposición en el tiempo.
La clasificación CMR obliga a retirar estas sustancias de cosméticos con independencia de su porcentaje en fórmula: no hay umbral “seguro” en este marco regulatorio para su uso en belleza.

Riesgos para la salud y evidencias
Los dictámenes de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) y del Comité Científico de Seguridad del Consumidor (SCCS) han valorado datos que apuntan a efectos carcinogénicos, mutagénicos y de toxicidad reproductiva tras exposición continuada.
En TPO se señalan potencial de daño genético por oxidación del ADN, irritación cutánea y sensibilización. La N,N-dimetil-p-toluidina se asocia a toxicidad cutánea y sistémica, y puede alterar la hemoglobina dificultando el transporte de oxígeno en caso de exposiciones elevadas, además de afectar a hígado y riñón.
Informes previos de 2015 consideraban que determinados geles UV curados no entrañaban los mismos riesgos, pero la evidencia acumulada en la última década ha cambiado la evaluación, propiciando la reclasificación y el veto.
Voces académicas en endocrinología recuerdan que estos compuestos también actúan como disruptores endocrinos, capaces de “interferir” en la señal hormonal, si bien la prohibición se ha adoptado por su estatus CMR.
La decisión europea aplica el principio de precaución: cuando existen indicios fundados de riesgo, se opta por reducir la exposición de la población eliminando la sustancia del uso cosmético.

Qué deben hacer salones y comercios
Los centros de estética y distribuidores deben auditar su stock de esmaltes, geles y acrílicos. Si el INCI incluye Trimethylbenzoyl Diphenylphosphine Oxide (TPO) o N,N-Dimethyl-p-toluidine (dimetiltolilamina), el producto debe retirarse del servicio.
Para facilitar la identificación, pueden comprobarse los números CAS habituales: TPO 75980-60-8 y N,N-dimetil-p-toluidina 99-97-8. También puede figurar con nombres en otros idiomas (por ejemplo, óxido de trimetilbenzoildifenilfosfina en español o su abreviatura TPO).
Una vez detectados, estos productos no deben usarse, venderse ni regalarse a terceros. Se recomienda contactar con el proveedor para gestionar devoluciones o el tratamiento como residuo conforme a la normativa nacional.
Los establecimientos pueden aprovechar la transición para comunicar a su clientela que trabajan con fórmulas alternativas conformes a la regulación. Diversas marcas han reformulado productos eliminando TPO/DMTA en los últimos meses.
El personal debe recibir instrucciones claras: uso de equipos de protección cuando proceda, verificación sistemática de etiquetas y registro de lotes conforme a las exigencias del expediente de seguridad cosmética.
Consejos para consumidoras y alternativas
Quien tenga en casa esmaltes o geles para uñas debería revisar la etiqueta de ingredientes (INCI). Si aparece TPO o N,N-Dimethyl-p-toluidine/dimetiltolilamina, lo prudente es dejar de usarlos y consultar con el punto de compra sobre opciones de retirada.
En salones, es razonable solicitar que muestren los productos empleados o su ficha técnica. Un centro responsable ya debería haberse adaptado a la nueva normativa europea y operar con alternativas seguras.
Para evitar confusiones, algunos esmaltes indican en el envase o en la web del fabricante que son “TPO/DMTA-free”. Aun así, conviene revisar la lista INCI, ya que los nombres pueden variar por idioma o nomenclatura, y consultar guías sobre combinaciones de colores.
En salones, es razonable solicitar que muestren los productos empleados o su ficha técnica. Un centro responsable ya debería haberse adaptado a la nueva normativa europea y operar con alternativas seguras.
Este cambio regulatorio forma parte de una política más amplia que persigue elevar el nivel de seguridad cosmética en la UE, con nuevas evaluaciones y restricciones a medida que se actualiza la evidencia científica.

Con la entrada en vigor del veto a TPO y a la N,N-dimetil-p-toluidina, el sector de las uñas semipermanentes encara una transición inmediata hacia fórmulas sin estos compuestos, los salones deben retirar stock y las consumidoras pueden seguir disfrutando de la manicura con opciones conformes y revisadas por la normativa europea.
