La odisea de comprar tiempo

He querido hoy recordar un estudio que Barclays Wealth llevó a cabo hace ya tiempo para hacer una reflexión acerca de cómo una vez que sobran los billetes el tiempo se convierte en el bien más preciado. En aquella ocasión un 62 por ciento de los encuestados, que eran personas adineradas y británicas, afirmó que valoraba por encima de todo el tiempo libre, antes que joyas, viajes o caprichitos varios. Lo cierto es que no descubrieron con este estudio el valor del tiempo, evidencia que se contempla en nuestro refranero desde tiempos inmemoriales, pero sí desveló que la riqueza también puede comprar tiempo (normalmente de ocio, pero también de vida) y que su bien más preciado consiste en la capacidad de tomar decisiones sobre cómo usan su tiempo cada día. Las personas adineradas pueden, por ejemplo, comprar el tiempo de otras personas y así poder guardarse el suyo para sí mismos. Sus quehaceres corren a cargo de personal shoppers, hosteleros y servicio de limpieza domésticos, secretarias e incluso entrenadores personales y profesionales a cargo de su relax y belleza. Qué irónico resulta el hecho de que sea un bien intangible y gratis lo que más codicia un rico. En este sentido nunca un millonario estuvo tan cerca de un hippy, lo que asombra es el largo recorrido que el primero tuvo que hacer para llegar al mismo punto que el segundo. En fin, como conclusión sólo se me ocurre decir que hay cosas que el dinero no puede comprar… para todo los demás, Mastercad. Imagen: Lawall Vía: Todounlujo ]]>


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