La ciencia se pone las pilas con el calzado barefoot en EspaƱa para certificar su calidad

  • Inescop desarrolla la primera metodologĆ­a tĆ©cnica para validar el calzado que respeta la biomecĆ”nica natural.
  • El proyecto cuenta con una inversión cercana a los 200.000 euros financiada por el Ivace+i y fondos europeos.
  • Se han establecido dos categorĆ­as oficiales de certificación: Barefoot y Soft Barefoot segĆŗn el nivel de soporte.
  • La investigación incluyó el anĆ”lisis de 31 modelos comerciales y el uso de escaneado 3D de pies reales.

MetodologĆ­a cientĆ­fica calzado barefoot

El mundillo del calzado barefoot ha pasado de ser una moda minoritaria a llenar los escaparates de medio mundo, pero hasta ahora nos faltaba algo de rigor para saber qué es qué. Para poner orden en este asunto, el Instituto Tecnológico del Calzado y Conexas, conocido como Inescop, ha dado un golpe de efecto al desarrollar la primera metodología científica para el diseño y validación de este tipo de calzado. Con el apoyo de la Generalitat Valenciana, se busca que el consumidor no tenga que jugÔrsela a ciegas y pueda confiar en que sus zapatos realmente respetan la forma natural de caminar.

Esta iniciativa no ha caído del cielo, ya que ha contado con un respaldo financiero de casi 200.000 euros a través del Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación. El objetivo es claro: aportar criterios técnicos totalmente objetivos a un sector que no para de crecer pero que todavía tenía algunas lagunas en cuanto a normativa. Gracias a este esfuerzo, la industria zapatera española, especialmente de las marcas españolas de calzado barefoot de la zona de Elda y el resto de la Comunidad Valenciana, se sitúa a la vanguardia europea al ofrecer garantías basadas en datos reales y no solo en promesas de marketing.

calzado barefoot
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El proyecto Barelast y la unión con la industria local

El secretario autonómico de Industria, Felipe Carrasco, no ha querido perderse los avances y ha visitado recientemente las instalaciones de PieSanto, una de las firmas que se ha arremangado para colaborar en este proyecto bautizado como Barelast. Es un ejemplo perfecto de cómo la tecnología y la empresa tradicional se dan la mano para sacar un producto mejorado. Al aplicar estos nuevos conocimientos, las marcas pueden diseñar hormas mucho mÔs precisas que se ajustan como un guante a la anatomía del pie sin restringir sus movimientos.

AnƔlisis de calzado barefoot Inescop

La cosa va de aprovechar los recursos que tenemos a mano para que nuestras empresas no se queden atrÔs en un mercado cada vez mÔs exigente. Al final, lo que se busca es que la innovación sea aplicada y útil, transformando los retos que plantea el sector en soluciones que ya se estÔn viendo en las líneas de producción. Esta colaboración es el núcleo de la política industrial actual, donde se mima el detalle para que el zapato que llega a la tienda sea impecable desde un punto de vista biomecÔnico.

Calzado barefoot
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Para llegar a estas conclusiones, los expertos de Inescop no se han quedado sentados en el despacho; han analizado a fondo 31 modelos que ya se vendían como barefoot y han escaneado en tres dimensiones cientos de pies reales. Con toda esa montaña de datos, han creado herramientas que automatizan el diseño de las plantas y las hormas. Ya no se trata de intuición, sino de seguir unas pautas marcadas por la ciencia para que el espacio para los dedos sea el adecuado y la suela se doble por donde toca.

Entre los puntos clave que se han definido, destacan aspectos que a veces pasan desapercibidos pero que son vitales, como la flexibilidad extrema de la suela o la ausencia total de drop (esa diferencia de altura entre el talón y la puntera). También se ha prestado muchísima atención a la ligereza del conjunto y a que no existan elementos que limiten la libertad del pie. Es, en definitiva, un manual de instrucciones técnico que permite a los fabricantes saber exactamente qué botones tienen que tocar para que su calzado sea saludable.

Un sello para distinguir el calzado barefoot real

La joya de la corona de este proyecto es la creación de un sistema de certificación técnica que clasifica el calzado en dos niveles bien diferenciados. Por un lado, tenemos la categoría Barefoot, que es para esos modelos que cumplen a rajatabla todos los requisitos de la filosofía minimalista. Por otro, se ha creado la etiqueta Soft Barefoot, pensada para esos zapatos que mantienen muchas de las ventajas saludables pero que ofrecen un pelín mÔs de amortiguación para quienes no quieren una transición tan radical o necesitan un soporte extra.

Este sistema de sellos es una noticia estupenda para el que va a comprar, porque ofrece una información fiable y masticada. Al mismo tiempo, para las empresas es una herramienta de oro para demostrar con datos científicos que su calzado hace lo que dice. Se acaba eso de llamar barefoot a cualquier cosa que sea plana; ahora hay un examen que pasar y unos estÔndares que cumplir si se quiere lucir el certificado de calidad en la caja.

El avance que supone contar con una metodología reproducible y transferible a toda la industria permite que el sector del calzado en España refuerce su competitividad frente a otros mercados. Al disponer de un procedimiento validado, se garantiza que cada paso dado en la fabricación de estos modelos estÔ respaldado por un anÔlisis profundo de la anatomía humana, logrando que el producto final no solo sea estético, sino que funcione como una extensión natural del cuerpo. Esta apuesta por el rigor técnico y la digitalización asegura que los fabricantes locales sigan liderando el camino hacia un calzado mucho mÔs consciente y adaptado a las necesidades reales de los usuarios.

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