Kiko Rivera sufre un segundo ictus y cancela su gira de verano

  • Kiko Rivera ha sufrido un segundo ictus, más fuerte que el de 2022, y ha sido ingresado en un hospital de Sevilla.
  • El DJ ha cancelado su gira de verano, que incluía 16 fechas en España y Portugal, para centrarse en su recuperación.
  • Isabel Pantoja se ha desplazado a Sevilla para cuidar de sus nietas, mientras que su novia Lola García permanece a su lado en el hospital.
  • Kiko Rivera ha anunciado que priorizará su bienestar y pondrá límites a la presión mediática que, según él, ha contribuido a su estado de salud.

Kiko Rivera

Kiko Rivera, hijo de Isabel Pantoja, ha vuelto a dar un susto a sus seguidores. El DJ, de 42 años, ha sufrido un segundo ictus en poco más de dos años, y esta vez el episodio ha sido más grave que el de 2022. Tras cancelar de forma repentina su gira de verano, el artista ha confirmado a través de sus redes sociales que se encuentra ingresado en un hospital de Sevilla, donde evoluciona favorablemente pero bajo estricta observación médica.

La noticia ha corrido como la pólvora, y tanto medios como familiares han ido aportando detalles. Lo que está claro es que Kiko Rivera ha decidido poner su salud por delante, suspendiendo los 16 conciertos que tenía previstos en España y Portugal. Su pareja, Lola García, no se ha separado de su lado, y su madre, Isabel Pantoja, se ha desplazado a la capital andaluza para hacerse cargo de sus nietas mientras el cantante se recupera.

Un segundo ictus que obliga a parar en seco

Kiko Rivera

El pasado miércoles 22 de julio, Kiko Rivera comunicaba la cancelación de todos sus compromisos profesionales por un «grave problema de salud». Al día siguiente, él mismo explicaba que había vuelto a sufrir un ictus, y que esta vez había sido «un poco más fuerte» que el que padeció en octubre de 2022. A pesar de la gravedad, el DJ aseguró que se encuentra bien, aunque con algunas pequeñas secuelas que espera superar con rehabilitación y mucho trabajo. «La vida vuelve a darme una oportunidad y esta vez no pienso desaprovecharla», escribió en un emotivo comunicado.

Según han detallado en programas como ‘De lunes a viernes’, el artista pasó las primeras 48 horas en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Sagrado Corazón de Sevilla. Afortunadamente, ya ha sido trasladado a planta y su evolución es positiva, aunque los médicos mantienen la prudencia. Su primo, José Antonio Canales Rivera, fue quien primero alertó de su ingreso, y el cantante Rasel confirmó la preocupación del círculo más cercano al no poder contactar con él.

El apoyo incondicional de la familia

Kiko Rivera

En estos momentos difíciles, Kiko Rivera no está solo. Su novia, Lola García, bailaora profesional, canceló sus clases y permanece a su lado en el hospital sin separarse ni un instante. Pero la gran sorpresa ha sido la reacción de Isabel Pantoja. La cantante, que ha mantenido una relación complicada con su hijo en los últimos años, se ha volcado por completo. Según desveló Antonio Rossi, la tonadillera viajó a Sevilla en cuanto conoció la noticia y se encuentra en casa de Kiko cuidando de sus nietas, las hijas que el DJ tiene con Irene Rosales. «Isabel Pantoja se ha convertido en un pilar fundamental», apuntan las crónicas.

Por su parte, Irene Rosales, exmujer de Kiko y madre de sus dos hijas, ha preferido mantenerse al margen. En declaraciones a Telecinco, la sevillana aseguró que no quiere verse vinculada públicamente al tema, aunque de manera indirecta le afecte por las niñas. «No voy a comentar nada», zanjó. Mientras tanto, el hijo que Kiko tuvo con Jessica Bueno también se ha desplazado a la vivienda familiar para estar con sus hermanas y su abuela.

Antecedentes de salud y un cambio de prioridades

No es la primera vez que Kiko Rivera se enfrenta a un problema grave de salud. En 2022 sufrió un ictus del que se recuperó sin secuelas, pero al año siguiente tuvo una angina de pecho que requirió un cateterismo. Además, padece gota y diabetes, dolencias que le han obligado a aplazar compromisos en el pasado. De hecho, el lunes anterior al ingreso, el DJ llegó a Sevilla desde Galicia con dificultades para caminar, apoyándose en su novia, lo que ya encendió las alarmas.

En su comunicado, Kiko Rivera fue muy claro: «Probablemente el estrés ha tenido mucho que ver. Llevo demasiado tiempo bajo una presión mediática constante». El artista ha decidido poner límites y priorizar su bienestar por encima de todo, asegurando que no va a seguir soportando situaciones que pongan en riesgo su salud. «Ha llegado el momento de cambiar muchas cosas», sentenció, dejando claro que su recuperación y su familia son ahora lo primero.

Así, entre la preocupación y la esperanza, Kiko Rivera inicia un nuevo capítulo en su vida. Con el respaldo de su madre, su pareja y sus hijos, el DJ se enfrenta a una rehabilitación que promete ser larga pero que afronta con optimismo. La lección está clara: la salud no se negocia, y a veces hay que parar para poder seguir adelante.


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