El pudor que existía entre los hombres ante la idea de admitir que se preocupan por su belleza está comenzando a ser un recuerdo del pasado. Antes era impensable que se hablara abiertamente de la aplicación de cremas antiarrugas o de las atenciones a su vello púbico, pero ahora eso ha cambiado.
Son muchos los hombres que utilizan cremas y se depilan o recortan el vello de todo el cuerpo, incluido el vello púbico. Es más, la mayoría de hombres que hacen esto último aseguran sin rubor (no hay por qué) que se debe a la coquetería masculina. Simplemente, les gusta la sensación y el aspecto de un pubis «arreglado», pero existen muchas otras razones para recortar o, por qué no, para deshacerse por completo del vello que crece en la zona íntima.
Según una encuesta realizada por una conocida marca de productos para el afeitado, el 92 por ciento de las mujeres prefieren a los hombres con el vello púbico en orden. Además, este hábito también contribuye a reducir el olor corporal, especialmente durante el verano. Sólo con una pequeña reducción de la longitud, aumenta, y mucho, la sensación de frescor ahí abajo.
Más allá de lo estético, el vello púbico tiene una función protectora: ayuda a reducir la fricción, protege la piel sensible de irritaciones e infecciones y actúa como barrera frente a bacterias y microorganismos. Por eso, la clave no es sentirse obligado a eliminarlo, sino saber cómo cuidarlo, recortarlo o depilarlo con seguridad según tus preferencias.
¿Qué opciones existen para llevar el vello púbico?
Aparte de, claro está, dejarlo al natural, existen tres maneras principales de llevar el vello púbico: recortado, afeitado y depilado desde la raíz, según guías de depilación masculina. Todas son válidas si se realizan con higiene y sentido común, y cada una tiene ventajas y desventajas que conviene conocer antes de decidir.
Un simple recorte realizado con dispositivos eléctricos diseñados especialmente para el vello corporal masculino es suficiente para la mayoría de hombres. Permite mantener la zona más fresca, limpia y visualmente cuidada sin renunciar a la función protectora del pelo. Muchos especialistas en medicina estética recomiendan esta opción como la más equilibrada para la piel sensible de la pelvis y genitales.
Para hombres que buscan una mayor suavidad, la alternativa es el afeitado al ras con maquinilla o cuchilla. En este caso se elimina el vello a ras de piel, pero no desde la raíz, por lo que el crecimiento suele ser rápido y pueden aparecer irritaciones, rojeces y vellos enquistados si no se hace con la técnica y los cuidados adecuados.
Si se quiere una depilación más duradera, hay métodos que arrancan el vello desde el folículo: cera, cremas depilatorias específicas para piel sensible y tecnologías de luz (láser o IPL). La cera y las cremas ofrecen resultados de varias semanas, mientras que la depilación láser o IPL consiguen una reducción progresiva y duradera del vello tras varias sesiones.
Para lograr un aspecto totalmente liso, hay que utilizar una maquinilla, habiendo recortado primero el vello, cera o acudir a un centro para que te practiquen la depilación láser, la cual requiere de varias sesiones, por lo que, si te has propuesto tener la zona a punto para el verano o para alguna ocasión especial, cuanto antes acudas, mejor.

¿Qué es mejor: recortar o depilar el vello púbico?
No buscamos dar una explicación anatómica compleja, sino enfatizar la relevancia estética e higiénica de la zona. Es un área muy privada que la mayoría de las veces sólo tú ves, pero no está de más brindarle los cuidados necesarios y, especialmente, mantenerla bien presentable y confortable en el día a día.
A diferencia de otras partes con pelo, el vello púbico es más grueso, largo y rizado. Todo vello que crece en nuestro cuerpo tiene como función básica proteger la piel, especialmente en áreas sensibles como la pelvis y los genitales. Por eso, eliminarlo por completo puede incrementar el riesgo de irritaciones y molestias por la fricción constante con ropa ajustada, sudor o deporte intenso.
Al hablar del cuidado del vello púbico, muchos dermatólogos y médicos estéticos no recomiendan la depilación total y continuada, ya que puede irritar la piel debido a la fricción y a la presión constante, sobre todo en el escroto y la base del pene. En cambio, rebajarlo o recortarlo es una excelente alternativa para mantener una buena estética, mejorar la higiene y seguir conservando parte de su función protectora.
La elección final depende de tu nivel de comodidad, tu tipo de piel y tu estilo de vida: hay hombres que se sienten mejor totalmente depilados, otros prefieren sólo recortar y algunos solo ordenan ligeramente los laterales de las ingles. Ninguna opción es mejor en términos absolutos; lo importante es que el método sea seguro y respetuoso con tu piel.
¿Cómo rebajar el vello púbico de forma segura?
Para rebajar el vello púbico de forma correcta se debe contar con las herramientas adecuadas (máquina de rasurar o recortadora corporal y un peine). Estas deben estar limpias, no compartirlas con otras personas y tener un único objetivo (no usarse para el rostro, barba u otras zonas) para reducir el riesgo de infecciones.
El peine ayuda a acomodar el vello y separarlo de la piel. Es recomendable rebajar en sentido contrario al crecimiento, empezando desde la entrepierna y hacia arriba, ya sea con tijeras de punta roma o con máquina. Siempre conviene hacerlo en un lugar bien iluminado y, si es necesario, utilizando un espejo para ver con claridad.
En el caso de las recortadoras eléctricas, es recomendable elegir un peine guía corto (por ejemplo, de 1 o 2 niveles), de forma que el área no tenga un exceso de sudoración, especialmente en la temporada de mayor calor. Entre más corto el vello, su apariencia e higiene suelen mejorar, pero sin necesidad de eliminarlo del todo.
Tras el recorte, es buena idea ducharse con un gel suave para eliminar restos de pelo suelto, secar bien la zona con una toalla limpia dando pequeños toques (sin frotar) y, si la piel lo necesita, aplicar una crema hidratante ligera sin perfumes intensos para mantener la barrera cutánea en buen estado.
Cómo afeitar el vello púbico con maquinilla
Si optas por hacerlo con una maquinilla de afeitar, como en el rasurado todoterreno de Gillette Body, que es lo más sencillo y económico, conviene seguir una rutina que minimice la irritación. Primero, ablanda el vello con agua tibia en la ducha para facilitar el deslizamiento de la cuchilla sobre la piel y reducir los tirones, y después termina con agua algo más fresca para que la piel se tense ligeramente.
Date una ducha fría o templada al final (la piel se tensa y se vuelve menos vulnerable) y aplica un gel de afeitar transparente para que la zona esté visible en todo momento. Evita los productos muy perfumados o con alto contenido en alcohol, ya que pueden resecar o irritar en exceso la piel de la zona íntima.
Las pasadas de la cuchilla deben ser cortas y suaves para prevenir los cortes. En lo posible, aféitate en la dirección del crecimiento del vello para reducir el riesgo de pelos enquistados. Aun así, existen bastantes probabilidades de que se produzca algún pequeño rasguño o enrojecimiento, sobre todo en los primeros afeitados.
Si eso sucede, no te preocupes, ya que entra dentro de lo previsible, pero asegúrate de ponerte una buena crema hidratante calmante por toda la zona al terminar, igual que lo harías si te afeitaras la barba. Un bálsamo after shave sin alcohol, un body milk ligero o incluso aceite de bebé pueden ayudar a calmar, hidratar y reducir la sensación de picor.
Tras el afeitado, procura mantener la zona limpia y seca, utiliza ropa interior de algodón transpirable y evita el deporte intenso, las piscinas y las saunas durante unas horas para no agravar la irritación. Si aparecen vellos enquistados, una exfoliación muy suave en los días siguientes puede ayudar; también puedes consultar cómo eliminar el vello púbico encarnado, pero nunca intentes extraerlos hurgando en profundidad; si son persistentes o se inflaman, lo mejor es consultar con un dermatólogo.

Depilación total: cera, cremas y láser en la zona íntima
Para quienes desean prescindir casi por completo del vello, existen métodos de depilación más duraderos que el afeitado. La cera, por ejemplo, arranca el pelo desde la raíz y mantiene la zona libre de vello durante varias semanas, aunque puede resultar dolorosa y no es la mejor opción para zonas extremadamente sensibles como el escroto si no se realiza con un profesional experimentado.
Las cremas depilatorias específicas para piel sensible disuelven el vello en la superficie de la piel y permiten retirarlo sin tirones. Es imprescindible hacer una prueba de alergia en un área pequeña antes de usar el producto y seguir estrictamente las instrucciones de tiempo, evitando siempre el contacto con mucosas.
La depilación láser o IPL es cada vez más demandada entre los hombres que buscan una solución duradera en ingles, línea del pubis o zona perianal. Estos sistemas de luz actúan sobre el folículo piloso para debilitarlo progresivamente, reduciendo el grosor y cantidad del vello con el paso de las sesiones. Siempre deben ser aplicados por profesionales y valorando el tipo de piel y vello de cada persona.
Sea cual sea el método elegido, es fundamental tener presentes algunos riesgos y precauciones: la piel de la zona íntima es muy delicada y cualquier tratamiento agresivo puede causar irritación, enrojecimiento, vellos encarnados, pequeñas infecciones o, en caso de alergia, reacciones más intensas. Mantener las herramientas y la piel limpias, no compartir utensilios, hidratar tras la depilación y acudir a un especialista ante cualquier duda son claves para una depilación segura.
Tener pelo ahí abajo es totalmente normal. Cuidarlo, recortarlo o depilarlo es una decisión personal que puede responder a razones de higiene, comodidad o estética. Con la información adecuada, buenas herramientas y algo de paciencia, es posible encontrar el estilo y el método que mejor encajen contigo y con tu piel sin renunciar ni a la salud ni a la confianza en tu propio cuerpo.
