Ganadores del Concurso del Traje Aragonés en la Ofrenda de Flores

  • Ganadores: Cristina Gómez Castillo (femenina), Rubén Tesa Asín (masculina) y Lorena Larrea Moya con su hijo (Premio Especial).
  • El jurado destacó la fidelidad histórica, el uso de tejidos y bordados tradicionales y la coherencia de los conjuntos.
  • Los tres galardones están dotados con 500 euros, a invertir en indumentaria tradicional con factura.
  • Selección entre participantes de la Ofrenda de Flores, con jurado experto e independiente y observación durante todo el recorrido.

Ganadores del Concurso del Traje Aragonés

La Ofrenda de Flores volvió a ser el escenario donde se eligió a quienes mejor interpretaron la indumentaria aragonesa tradicional. En esta XIII edición, el certamen reconoció tres propuestas que brillaron por su rigor y respeto a las formas populares.

El tribunal, integrado por especialistas en etnografía e indumentaria, subrayó el elevado nivel de las recreaciones y premó la coherencia de siluetas, materiales y acabados, valorando especialmente el cuidado de tejidos, bordados y complementos.

Los premiados de la XIII edición

En una convocatoria con gran participación de todo Aragón, el jurado acordó el siguiente palmarés, destacando la fidelidad a los patrones y el equilibrio de cada conjunto:

  • Categoría femenina: Cristina Gómez Castillo, de Híjar (Teruel). Su propuesta recrea un traje de mudar de finales del siglo XIX, con mantón amatizado y proporciones acertadas, muy acordes con el vestir popular de la época.
  • Categoría masculina: Rubén Tesa Asín, de Ara (Huesca), con un traje de mudar del Bajo Aragón en el que sobresale la blusa al estilo de Alcañiz; una recreación fiel en formas, hechuras y materiales.
  • Premio Especial: Lorena Larrea Moya y niño, de Zaragoza, por un cuidado conjunto de labradora de finales del XIX, con saya de percal y mantón de merino bordado; el pequeño viste bata de percal propia de la primera calzadura.

Cómo se eligió a los ganadores

El jurado estuvo compuesto por seis profesionales independientes con acreditada experiencia en indumentaria tradicional y folclore, siguiendo el principio de paridad y excluyendo a personas vinculadas a la confección comercial de este tipo de prendas.

La selección se realizó durante todo el desarrollo de la Ofrenda de Flores, con un equipo de ojeadores observando a grupos e individuales. Tras la preselección, se avisó a las personas elegidas justo después de su ofrenda para continuar con la valoración final.

El Premio Especial, al detalle

El conjunto de Lorena Larrea Moya, realizado con asesoramiento especializado, destaca por el uso de piezas originales y reproducciones fieles del entorno turolense, ensambladas con criterio geográfico y cronológico.

Entre los elementos más singulares figuran un mantón de merino (confeccionado en lana merina y bordado en algodón) de Santa Eulalia del Campo; una saya de percal reproducida a partir de un tejido antiguo de la zona de Albarracín; un pañuelo de seda bordado procedente de Villa España (Teruel) y un delantal de tela de gloria inspirado en un modelo histórico de San Blas. Los pendientes, conocidos como “bellotas”, se han reproducido a partir de ejemplares conservados en Caudé.

Rigor histórico y evitar anacronismos

Los especialistas inciden en que conocer la datación de cada prenda es clave para no mezclar épocas. La documentación escrita y la fotografía antigua ayudan a reconstruir con precisión conjuntos de finales del siglo XIX y principios del XX sin caer en errores de contexto.

En esa línea, el jurado valoró especialmente los conjuntos que, aun siendo sencillos y sobrios, respetan siluetas, tejidos y acabados propios de la vida cotidiana de la época. La buena documentación y el asesoramiento riguroso, cada vez más accesibles, facilitan vestir con acierto.

Premios, requisitos y finalidad cultural

El certamen otorgó tres galardones dotados con 500 euros cada uno (categoría femenina, masculina y premio especial). Según las bases, el importe debe destinarse obligatoriamente a adquirir indumentaria tradicional en establecimientos especializados y con presentación de factura.

Para optar al reconocimiento no fue necesaria inscripción previa: era condición indispensable participar en la Ofrenda de Flores. Con ello, el concurso refuerza la preservación de la indumentaria aragonesa y su difusión en el marco de las Fiestas del Pilar.

La indumentaria infantil, bajo la lupa

El niño que acompañó a Lorena Larrea vistió una bata de percal, prenda usada cuando los menores dejaban las mantillas. Estas batas, combinadas con medias hasta la rodilla, eran habituales tanto en niñas como en niños hasta que controlaban esfínteres, una práctica que hoy se entiende como antecedente de los “babys” escolares.

La edición certifica que la tradición sigue muy viva: ganadores de tres puntos de Aragón, conjuntos impecables y un jurado que prima el rigor. Se impone la idea de que, con buena documentación y respeto por los materiales, el traje aragonés luce mejor que nunca sin perder autenticidad.


Añadir como fuente preferida en Google