El Gobierno gallego ha dado el visto bueno definitivo a su nueva hoja de ruta en materia de bienestar emocional. Se trata del Plan Estratégico de Salud Mental 2026-2030, un documento que busca dar respuesta al notable incremento de consultas y trastornos que se ha registrado desde la pandemia. Con un presupuesto que supera los 177 millones de euros, la Xunta pretende redoblar esfuerzos tanto económicos como humanos para atender una demanda creciente en la comunidad.
La iniciativa fue presentada tras la reunión semanal del Consello da Xunta, donde el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, junto al responsable de Presidencia, Diego Calvo, desgranaron las claves del proyecto. El plan, que da continuidad al anterior 2020-2024, llega con una inversión que más que duplica los 83 millones del periodo anterior y prevé incorporar 357 nuevos profesionales a la red sanitaria pública gallega.
Un salto cuantitativo y cualitativo en recursos humanos

Uno de los pilares del nuevo plan es el refuerzo de las plantillas. De las 357 nuevas contrataciones previstas, 124 corresponden a facultativos especialistas en Psiquiatría y Psicología Clínica. El resto, hasta completar la cifra, se reparte entre 101 profesionales de Enfermería especializada en Salud Mental, 68 técnicos en cuidados auxiliares, 29 trabajadores sociales, 21 terapeutas ocupacionales y 14 auxiliares administrativos.
El coste acumulado de estas nuevas incorporaciones durante los próximos cuatro años se estima en 52,7 millones de euros. Esta cifra supone un incremento de casi el 50% respecto a las 241 plazas que se crearon con el plan anterior. Los responsables sanitarios aseguran que este esfuerzo permitirá una atención más eficiente, tanto en los centros de salud como en el ámbito hospitalario, y facilitará el abordaje de patologías desde las fases más iniciales hasta edades avanzadas.
Seis líneas estratégicas y un modelo asistencial renovado

La nueva estrategia se articula en torno a seis líneas principales: trastorno mental grave, salud mental en la infancia y la adolescencia, atención en edades avanzadas, trastorno mental común, programas y unidades monográficas, y trastornos adictivos. Todas ellas se apoyan en cuatro ejes transversales que incluyen la humanización, la lucha contra el estigma, la coordinación asistencial y la innovación en la gestión, así como la medición de resultados en salud.
Entre las medidas más destacadas figura la intención de extender las unidades de rehabilitación psiquiátrica hospitalaria a todas las áreas sanitarias. De igual modo, se impulsará la hospitalización a domicilio y se incrementarán los equipos de continuidad de cuidados. El objetivo, explican desde Sanidade, es potenciar un modelo comunitario que favorezca la integración social y laboral de los pacientes con trastorno mental grave, evitando su aislamiento.
Más psicólogos en atención primaria y atención a la infancia
Una de las apuestas más concretas es la consolidación de la Red de Psicología Clínica de Atención Primaria. Este año, con la incorporación de 21 nuevos profesionales, la red cuenta ya con 28 facultativos que ofrecen intervenciones individuales y grupales para abordar ansiedad, depresión leve o moderada y otros trastornos adaptativos. La previsión es alcanzar el medio centenar de especialistas en 2030, con especial incidencia en la detección temprana en los centros de salud.
En lo que respecta a los más jóvenes, el plan contempla ampliar progresivamente la edad de atención infanto-juvenil hasta los 18 años, así como impulsar programas de transición a la vida adulta para casos de alta complejidad. También se crearán nuevas unidades de hospitalización para esta franja de población, comenzando por el área de A Coruña. El programa YAM de prevención del suicidio, que ya ha llegado a más de 15.600 escolares, se mantendrá como una herramienta clave en este ámbito.
Inversiones en infraestructuras y refuerzo a entidades sociales
El plan reserva una partida de 12 millones de euros para obras de ampliación y adecuación de dispositivos asistenciales. Entre ellos, se prevé la construcción de un nuevo centro de salud mental específico para la atención a las adicciones en el futuro centro de salud de Noia. Este contará con 170 metros cuadrados en planta baja, acceso independiente y áreas para la dispensación de metadona, consultas de psiquiatría y psicología, así como un despacho de trabajo social.
Además, desde el pasado 1 de enero, las 13 Unidades Municipales de Atención a las Drogodependencias están integradas en la estructura del Sergas. Estas unidades atendieron en 2025 a más de 7.400 personas y cuentan con una financiación directa de 4,8 millones de euros este año. A esta cantidad se suman otros ocho millones de euros en subvenciones anuales para entidades sin ánimo de lucro que trabajan con personas con adicciones.
El presupuesto destinado a plazas en residencias especializadas y pisos para pacientes de salud mental experimentará también un aumento, hasta alcanzar los 27,5 millones de euros. El objetivo, según la Consellería, es promover la autonomía personal y la inclusión sociolaboral. Se busca así una atención integral que combine la excelencia clínica con el apoyo social, tal como recomiendan los organismos internacionales y la Organización Mundial de la Salud.
El Colegio Oficial de Psicología de Galicia ha valorado positivamente el anuncio, aunque advierte de que la comunidad sigue por debajo de los estándares recomendados, con una ratio de entre siete y ocho psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes. La entidad considera prioritario reducir las listas de espera, que en algunos casos pueden superar el año, aunque reconoce que el incremento de personal y recursos es un paso en la dirección correcta.
Con este plan, la Xunta pretende consolidar un sistema de salud mental accesible, humanizado e innovador hasta 2030, que dé respuesta al incremento sostenido de la demanda asistencial y tenga en cuenta las particularidades demográficas y geográficas de Galicia. La salud mental se consolida así como una prioridad estratégica en la agenda política gallega, con una hoja de ruta que combina la ampliación de recursos con la innovación asistencial y la coordinación entre los ámbitos sanitario, social y educativo.
