F1: la película arrasa con cuatro nominaciones a los Oscar

  • "F1: la película" logra cuatro nominaciones a los Oscar, incluida Mejor Película.
  • El filme compite en Montaje, Sonido y Efectos Visuales, pero queda fuera de Dirección y Actuación.
  • La cinta, protagonizada por Brad Pitt y coproducida por Lewis Hamilton, supera los 600 millones de dólares de taquilla.
  • Su éxito consolida a la Fórmula 1 como reclamo cinematográfico global, con fuerte impacto en Europa y España.

Cartel de F1 la película nominada a los Oscars

La irrupción de «F1: la película» en la carrera hacia los premios de la Academia ha dado un giro inesperado a la temporada. El largometraje centrado en la Fórmula 1, protagonizado por Brad Pitt y respaldado por Apple, se ha colado entre los títulos más comentados al conseguir cuatro nominaciones a los Oscar, incluida la disputadísima categoría de Mejor Película.

Lejos de ser una simple cinta para amantes del motor, la producción dirigida por Joseph Kosinski y coproducida por el siete veces campeón mundial Lewis Hamilton se ha convertido en uno de los fenómenos comerciales recientes. Tras su estreno en cines en verano y su posterior llegada al catálogo de Apple TV, la película ha superado con holgura los 600 millones de dólares de recaudación global, situándose entre las obras originales más taquilleras de los últimos años.

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Cuatro nominaciones y un hueco entre las grandes favoritas

El anuncio de la Academia de Hollywood confirmó lo que muchos empezaban a sospechar: «F1: la película» peleará por cuatro estatuillas. La cinta aspira al premio de Mejor Película y completa sus opciones en tres apartados eminentemente técnicos: Mejor Montaje, Mejor Sonido y Mejores Efectos Visuales.

En la categoría reina, el drama automovilístico compartirá cartel con producciones de alto perfil como Los pecadores, Una batalla tras otra, Frankenstein, Hamnet, Marty Supreme, Bugonia, El agente secreto, Valor sentimental y Sueños de trenes. No lo tendrá fácil, ya que compite con títulos que acumulan más nominaciones y un recorrido de premios muy sólido, sobre todo en el caso de «Los pecadores», que llega con 16 candidaturas, y «Una batalla tras otra», con 13.

En los apartados técnicos, la cinta de Kosinski se mide a auténticos pesos pesados. En Mejores Efectos Visuales, por ejemplo, comparte nominación con superproducciones como Avatar: fuego y ceniza y Jurassic World: el renacer, mientras que en Mejor Sonido se encontrará frente a rivales de la talla de Frankenstein, Sinners, Sirât o Train Dreams. El premio de Mejor Montaje se decidirá entre Marty Supreme, One Battle After Another, Sentimental Value, Sinners y la propia «F1», una categoría donde el cine de motor ya ha brillado en el pasado.

No deja de llamar la atención que, a pesar de este reconocimiento amplio, la película no haya entrado en el apartado de mejor director ni en las categorías interpretativas. Ni Joseph Kosinski figura entre los aspirantes a la estatuilla de dirección ni Brad Pitt ha logrado hacerse un hueco en la lucha por el Oscar al mejor actor, donde sí aparecen nombres como Timothée Chalamet, Leonardo DiCaprio, Ethan Hawke, Michael B. Jordan y Wagner Moura.

Un proyecto que mezcla Hollywood, Fórmula 1 y Apple

La génesis del filme ha sido larga. Según ha reconocido el propio Pitt, llevaban dos décadas intentando sacar adelante una película de carreras con la ambición de mostrar el automovilismo de élite “como nunca se había visto”. El impulso definitivo llegó cuando Joseph Kosinski y Jerry Bruckheimer, recién salidos del éxito de Top Gun: Maverick, plantearon la idea de rodar la película de Fórmula 1 más realista posible, apoyándose en el creciente tirón mundial del campeonato.

El respaldo de Apple resultó determinante. La compañía, que cofinancia y distribuye la cinta a través de su plataforma, vio en el proyecto una oportunidad para consolidarse en el terreno del cine de gran presupuesto. Hamilton, por su parte, se implicó como productor y como asesor en cuestiones deportivas, garantizando cierto rigor en la representación del paddock, los equipos y la vida de un piloto, aunque la película se toma licencias creativas notables en lo reglamentario y en la fidelidad a algunas dinámicas reales del campeonato.

Esta combinación de Hollywood, tecnología, F1 real y poder de las plataformas explica que el rodaje se integrara en el propio calendario del Mundial. El equipo ficticio APXGP compartió espacio con las diez escuderías reales en el pit lane, y buena parte de las escenas se rodaron durante fines de semana de Gran Premio de las temporadas 2023 y 2024, con monoplazas reales en pista y el ambiente genuino de la competición como telón de fondo.

El resultado es un producto que, sin llegar a contentar a todos los aficionados más puristas de la Fórmula 1, ha sido considerado por muchos como una de las aproximaciones más inmersivas al mundo de la competición que se han visto en la gran pantalla, con especial énfasis en la sensación de velocidad, el estruendo de los motores y el caos controlado de los muros de boxes.

Argumento, reparto y guiños para el aficionado al motor

En lo narrativo, la película se centra en Sonny Hayes, un expiloto de Fórmula 1 que, tras años lejos de la parrilla, recibe la propuesta de regresar a la competición. El dueño de la escudería APXGP, un viejo amigo suyo en apuros, le ofrece una última oportunidad para volver a los circuitos con un objetivo doble: mentorar a un joven talento y rescatar al equipo del fondo de la tabla.

Brad Pitt encarna a Hayes, mientras que Damson Idris da vida al piloto novato —Joshua Pearce o Noah, según las distintas versiones del guion que se han ido conociendo—, que comparte garaje con el veterano. Kerry Condon asume el papel de ingeniera de pista y Javier Bardem se pone en la piel del jefe de equipo y amigo del protagonista, aportando una presencia española de peso a una historia claramente orientada al mercado internacional, pero con guiños apreciables para el público europeo.

La trama mezcla drama deportivo clásico —redención personal, rivalidades internas, presión mediática— con una puesta en escena muy centrada en los detalles técnicos de los monoplazas, el trabajo en los garajes y la logística interminable del campeonato. Aunque algunos elementos se han simplificado o exagerado para favorecer el ritmo y la espectacularidad, el filme intenta mantener un equilibrio entre entretenimiento masivo y cierta verosimilitud para quienes siguen la Fórmula 1 cada fin de semana.

Uno de los aspectos más comentados entre los aficionados ha sido la banda sonora compuesta por Hans Zimmer, con motivos musicales inspirados en la propia atmósfera de la F1 contemporánea. Pese a que muchos analistas daban por hecha su presencia en la categoría de Mejor Banda Sonora Original, la música de «F1» se ha quedado fuera de los Oscar, mientras que obras como Bugonia, Frankenstein, Hamnet, Una batalla tras otra y Sinners sí han sido reconocidas.

Del éxito en taquilla al escaparate de los grandes premios

En términos económicos, la película ha roto varias barreras. Se ha convertido en la cinta original más taquillera de su año, con una recaudación que supera los 600 millones de dólares y que, según algunas estimaciones, ronda ya los 630 millones. Esto la sitúa como el mayor éxito comercial de la carrera de Brad Pitt, por encima de títulos como Guerra Mundial Z, y la coloca en el Top 10 global de taquilla de 2025, por delante de franquicias tan asentadas como Superman, Misión Imposible: Sentencia final, Wicked Parte II o varias producciones de Marvel.

Más allá de los números, el filme ha ido ganando presencia en la temporada de premios. Acumuló siete nominaciones en los Critics’ Choice Awards, donde se llevó los galardones a Mejor Edición y Mejor Sonido, y también sumó candidaturas en los Globos de Oro, con una doble nominación en aquella ocasión. Su recorrido se ha completado con la inclusión entre las aspirantes al premio del sindicato de productores (PGA), uno de los termómetros habituales de cara a los Oscar.

En ese contexto, las cuatro nominaciones de la Academia suponen la culminación de un año especialmente exitoso para un proyecto que, sobre el papel, parecía arriesgado: una superproducción centrada en un deporte muy técnico que, a pesar de su crecimiento, sigue siendo minoritario en algunos mercados. El empujón de la Fórmula 1 en Europa —con España, Reino Unido, Italia o Países Bajos como plazas clave— y el auge de las series documentales sobre el campeonato han contribuido a que el público llegue ya “educado” a este tipo de relatos.

De cara a la gala, muchos analistas consideran que las opciones más sólidas de «F1» pasan por las categorías de Sonido y Montaje, históricamente propicias para las películas de motor. Películas como Le Mans ’66 (Ford v Ferrari) ya demostraron que este tipo de propuestas pueden imponerse en los apartados técnicos, incluso aunque no partan como favoritas al premio principal.

Un hito para el cine de automovilismo y un paso más para la F1

La nominación de «F1: la película» a Mejor Película supone un salto significativo para las historias centradas en el automovilismo. Aunque ha habido títulos destacados en el pasado, no es habitual que un drama deportivo de este tipo se cuele entre los principales contendientes a la estatuilla más importante de la noche.

Hasta ahora, el referente reciente era «Le Mans ’66», que también firmó un buen papel en los Oscar con cuatro nominaciones y dos victorias —en Montaje y Sonido—, marcando el camino que ahora sigue la cinta de Kosinski. La diferencia es que en esta ocasión la historia se enmarca plenamente en la Fórmula 1 moderna, con su calendario global, su despliegue tecnológico y su peculiar mezcla de deporte, negocio y espectáculo.

La participación de Lewis Hamilton como productor añade otro elemento simbólico: el británico entra en un reducido club de deportistas de élite que han dado el salto con éxito al terreno cinematográfico, un recorrido similar al que en su día emprendió Kobe Bryant cuando ganó el Oscar al mejor cortometraje de animación. En el caso de Hamilton, la nominación llega por su papel en la producción de un largometraje que, más allá de los premios, sirve también de herramienta de promoción global para la F1.

Para Europa y, en particular, para países con fuerte tradición automovilística como España, Italia, Francia, Reino Unido o Alemania, el eco de la película tiene un doble impacto. Por un lado, consolida a la Fórmula 1 como materia prima cinematográfica de primer nivel; por otro, refuerza el vínculo emocional de una afición que, en muchos casos, ha crecido siguiendo tanto las carreras como las representaciones en pantalla de este universo.

Queda por ver cómo valorarán los académicos el equilibrio entre espectáculo, fidelidad deportiva y calidad artística de un filme que ha sido aplaudido por su factura técnica pero cuestionado, en ciertos sectores, por algunas simplificaciones del reglamento o por un guion que prioriza el ritmo sobre la profundidad. En cualquier caso, su presencia en la carrera por el Oscar confirma que el gran circo de la Fórmula 1 también tiene hueco, y cada vez mayor, en el gran circo de Hollywood.

Con la vista puesta en la gala del 15 de marzo en el Dolby Theatre de Los Ángeles, donde se celebrará la 98.ª edición de los Oscar, «F1: la película» llega a la línea de meta de la temporada de premios como un híbrido entre blockbuster de acción, crónica del paddock y escaparate tecnológico, que ha conquistado la taquilla, se ha ganado el respeto en los apartados técnicos y ha logrado, contra pronóstico para muchos, un asiento en la parrilla de salida de la categoría de Mejor Película.