Bajo el título «Helbig Archive 96-26: 30 años de Teresa Helbig», la muestra pone el foco en la evolución de su lenguaje estético, su apuesta por la artesanía y su particular forma de entender la feminidad. Además, incluye algunas de sus colaboraciones más mediáticas, como los uniformes diseñados para Iberia, integrados ya en el relato de su carrera.
Una retrospectiva de 30 años en el Museo del Traje
La exposición, organizada por el Museo del Traje. Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico, dependiente del Ministerio de Cultura, se puede visitar en la primera planta del museo y permanecerá abierta hasta el 27 de septiembre. El acceso es gratuito, lo que facilita que tanto profesionales como público general puedan acercarse sin barreras a la obra de la diseñadora catalana.
El recorrido se articula como una mirada amplia a la historia de la marca Helbig desde 1996 hasta la actualidad, sacando a la luz vestidos de desfile, piezas de archivo, documentación, fotografías y materiales inéditos. La idea no es solo mostrar prendas llamativas, sino explicar cómo se construye una trayectoria de forma constante, casi como un taller en movimiento.
La muestra propone un viaje que arranca en su primer diseño icónico, el vestido de 1996 que dio origen a la firma, y llega hasta colecciones recientes como «Savage Swans» (Cisnes salvajes). Esta última ya aludía en pasarela a aquel primer vestido que la propia Helbig confeccionó junto a su madre para acudir a una boda, una anécdota que en la exposición se convierte en hilo conductor de su evolución.
Helbig ha explicado en distintas entrevistas que este proyecto supone “volver al origen con la calma y el oficio que dan los años”, reivindicando la madurez creativa sin renunciar a la misma pasión del inicio. En las vitrinas y maniquíes se percibe precisamente esa mezcla de instinto inicial y depuración técnica que ha marcado su carrera.
El Museo del Traje refuerza así su papel como uno de los principales espacios de referencia para la moda y el diseño contemporáneo en España, consolidando una línea expositiva que no solo mira al pasado, sino también al presente de la creación de autor.

Cerca de 50 diseños, archivo y materiales inéditos
Uno de los puntos fuertes de «Helbig Archive 96-26» es la selección de cerca de medio centenar de modelos de desfile, escogidos para mostrar la evolución del estilo Helbig a lo largo de treinta años. No se trata solo de piezas icónicas, sino de un conjunto que permite ver cambios de siluetas, técnicas y materiales utilizados en distintos momentos.
Junto a los vestidos se exhiben documentos de archivo, fotografías y materiales nunca antes mostrados, que ayudan a entender mejor el contexto de cada colección. Bocetos, pruebas de tejidos, referencias visuales y detalles de patronaje completan la visión de una firma que ha ido construyendo su propio imaginario a fuego lento.
La exposición también dedica espacio a las glasillas, prototipos de algodón que se usan para estudiar volúmenes y estructuras antes de confeccionar la prenda definitiva. Estos modelos de prueba, pocas veces visibles fuera del taller, permiten al visitante asomarse al proceso más técnico: cómo se ajusta una manga, cómo se define un vuelo de falda o cómo se corrige una espalda.
A través de estos materiales, el público puede identificar los elementos constantes del universo Helbig: el gusto por los tejidos preciosistas, la obsesión por el detalle, un punto de teatralidad controlada y una visión de la mujer poderosa pero sin estridencias. Todo ello se presenta de manera ordenada para que el recorrido sea claro tanto para quien conoce su trabajo como para quien se acerca por primera vez.
El resultado es un mapa bastante completo de la evolución creativa de la firma, desde una escala casi artesanal en sus primeros años hasta la consolidación de una marca con presencia nacional e internacional, sin perder el carácter de taller de costura de autor.
Artesanía, slow fashion y trabajo con artesanos
Otro de los ejes centrales de la muestra es el énfasis en la artesanía y la filosofía de slow fashion que vertebran el proyecto de Teresa Helbig. La exposición insiste en que, detrás de cada vestido, hay muchas horas de trabajo manual y una red de talleres y profesionales textiles con los que la diseñadora colabora desde hace años.
La firma apuesta por producción bajo pedido, uso responsable de materiales y conocimiento del origen de los tejidos. Muchas de las prendas están pensadas como piezas atemporales que no responden a la inmediatez de las tendencias, sino a la idea de un armario que pueda pasar de generación en generación.
En varias vitrinas se explican las técnicas artesanales empleadas, desde bordados hechos a mano hasta tratamientos específicos de tejidos y aplicaciones minuciosas. El visitante puede observar de cerca puntadas, acabados, forros y estructuras internas que normalmente quedan ocultas en pasarela.
Este enfoque entronca con una manera de entender la moda más cercana al oficio que a la producción masiva, algo que el Museo del Traje también reivindica en su discurso expositivo. Helbig se sitúa así dentro de una corriente de autor que pone por delante el tiempo, la calidad y la durabilidad frente a la rotación constante de prendas.
La exposición deja claro que la trayectoria de la marca se ha construido sobre la colaboración constante con artesanos textiles, cuya aportación es fundamental. Sin esos talleres y manos especializadas, muchas de las piezas que se ven en la sala sencillamente no existirían.

Los uniformes de Iberia como parte del legado Helbig
Entre las piezas seleccionadas para la exposición tienen un peso especial los uniformes de Iberia diseñados por Teresa Helbig, presentados por primera vez en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid en febrero de 2020. Estas prendas, que ya forman parte del día a día de la aerolínea, se integran aquí como un capítulo clave dentro de su trayectoria.
Actualmente, este vestuario lo utilizan más de 4.500 empleados de Iberia en los servicios a bordo de sus aviones, lo que convierte el proyecto en uno de los trabajos de mayor impacto público de la diseñadora. Ver estos uniformes en el contexto del museo permite apreciar detalles que quizá pasan desapercibidos en un entorno aeroportuario.
La colección incluye más de una veintena de prendas y complementos para hombre y mujer: vestidos, faldas, pantalones, blusas, camisas, abrigos, chalecos, bufandas, corbatas y diversos accesorios. La propuesta buscaba equilibrar elegancia, funcionalidad y comodidad para largas jornadas de trabajo, algo que se refleja en los cortes y en la elección de materiales.
En cuanto al color, los uniformes se construyen sobre una paleta cromática muy ligada a la identidad de Iberia: azules, rojos, amarillos y tonos crudos. El azul marino se asocia al equilibrio y la serenidad; el rojo, a la pasión y la entrega del servicio; el amarillo introduce energía y dinamismo; y los crudos aportan naturalidad y un punto de sobriedad elegante.
Con este proyecto, Teresa Helbig se convirtió en la primera mujer diseñadora en crear el uniforme de Iberia, tomando el relevo de nombres históricos de la moda española como Manuel Pertegaz, Elio Berhanyer o Adolfo Domínguez. La compañía ha definido esta colaboración como una “reinterpretación contemporánea” de su imagen, apostando por prendas atemporales que no queden desfasadas en poco tiempo.
La participación de la aerolínea en la muestra se enmarca en la iniciativa #TalentoABordo, programa con el que Iberia pretende apoyar y dar visibilidad al talento creativo español tanto dentro como fuera del país. De este modo, el proyecto de uniformes no se entiende solo como un cambio de imagen corporativa, sino como parte de una estrategia más amplia de apoyo a la cultura.
Trayectoria, premios y proyección internacional
La exposición del Museo del Traje también sirve para contextualizar la trayectoria de Teresa Helbig en el panorama de la moda española. Desde que en 1996 pusiera en marcha su taller en Barcelona, la firma se ha especializado en alta costura y vestidos nupciales, construyendo un sello muy reconocible.
A lo largo de estas tres décadas, sus diseños han vestido a personalidades tan mediáticas como la reina Letizia, Macarena Gómez u Úrsula Corberó, entre muchas otras, lo que ha contribuido a que su nombre suene dentro y fuera de España. Esta visibilidad pública se mezcla con un trabajo intenso de taller que la exposición refleja con bastante fidelidad.
En los últimos años, Helbig ha consolidado su proyección internacional con desfiles en ciudades como Madrid, Barcelona, Nueva York y París. Un hito reciente fue su primer desfile en la capital francesa con la colección otoño-invierno 2024/25, para el que Iberia llegó a fletar un avión con el nombre de la diseñadora, dentro de una acción conjunta de apoyo al talento español.
Su trabajo ha sido reconocido con varios galardones de peso en el sector. En 2023 recibió el Premio Nacional de Diseño de Moda, la distinción más relevante que puede obtener un creador de moda en España. En 2025 se sumaron el Premio Academia de la Moda a la Mejor Colección y el Premi Ciutat de Barcelona, consolidando su posición como una de las figuras clave de la moda de autor.
Todo este contexto profesional se integra en la muestra no como un listado de méritos, sino como un marco para entender qué significa cumplir 30 años de carrera manteniendo una línea estética coherente. Las salas del museo recogen esa mezcla de oficio, perseverancia y capacidad de adaptación a los cambios del sector.
Al final del recorrido, queda la sensación de estar ante un proyecto creativo sólido y muy personal, levantado a base de puntadas, decisiones lentas y una confianza firme en la belleza hecha sin prisas. La exposición «Helbig Archive 96-26» ofrece una oportunidad poco frecuente de ver de cerca cómo se construye, pieza a pieza, la historia de una de las diseñadoras más reconocidas de la moda española contemporánea.
