Exfoliante facial casero

Incluir un exfoliante facial casero en tu rutina de aseo te ayudará conseguir un rostro más limpio y saludable, tanto si tienes barba como si no.

Muchos hombres piensan que la exfoliación es una cosa insustancial, quizá debido a que la propia palabra suena bastante presuntuosa. Pero lo cierto es que funciona. La piel del rostro luce mucho mejor, ya que son fundamentales para eliminar los puntos negros y las células muertas.

Ventajas de los exfoliantes faciales caseros

Dado que se emplean ingredientes que generalmente todo el mundo tiene en casa (algunos incluso ya usados como veremos más adelante), la primera ventaja es que permiten ahorrar dinero en caros exfoliantes.

A diferencia de los sintéticos, los exfoliantes caseros nos permiten controlar todos los ingredientes. Así es más fácil evitar el contacto con sustancias químicas que pueden provocar irritación y otras reacciones adversas en la piel.

Tanto los exfoliantes sintéticos como los naturales previenen los vellos encarnados y los picores en la barba. Estos productos despegan los vellos y eliminan las células muertas y otras impurezas, promoviendo la renovación de la piel que se encuentra bajo la barba.

¿Cuándo se debe exfoliar la cara?

La exfoliación del rostro se puede practicar en cualquier momento del día. No obstante, hacerlo antes de la ducha o durante la misma te permitirá ahorrar tiempo. Y es que lavarse la cara con agua tibia para que se abran los poros es parte de la preparación para la exfoliación. De la misma manera que para terminar es necesario aplicar crema hidratante.

Lo que sí se considera importante es no aplicar ningún tipo de exfoliante facial antes del afeitado. Intenta separar en el tiempo estas dos acciones potencialmente irritantes para permitir que tu piel se recupere entre una cosa y otra.

¿Cuántas veces se puede exfoliar la cara?

A diferencia de otros cosméticos (crema hidratante, stick antiojeras, etc.), los exfoliantes faciales no se utilizan todos los días. Se considera que dos veces a la semana es la frecuencia ideal en la mayoría de los casos.

Una vez a la semana es una frecuencia que también puede funcionar. Cuando se trata de la piel del rostro, es importante poner empeño en conocerla a fondo y saber qué cuidados necesita y cuándo. Esto puede llevar tiempo, pero una vez lo descubras tu rutina de higiene será más sencilla y sólida.

Exfoliante facial casero de café

Si eres un enamorado del café (especialmente de su aroma), te encantará este exfoliante facial casero. Además es una estupenda forma de reciclar los posos del café.

El café es antiinflamatorio y vigorizante, dos propiedades de las que puede beneficiarse mucho la piel si te lo dejas unos minutos a modo de mascarilla.

Ingredientes:

  • 3 cucharadas de posos de café
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de miel (opcional)

Direcciones:

  • Mezcla todos los ingredientes en un bol hasta que se integren bien. Aplica el exfoliante facial casero de café en la cara y el cuello con movimientos suaves y circulares.
  • Si tienes barba, es una zona en la que vale la pena insistir durante un minuto. El propósito es acceder a las células muertas que se acumulan bajo el vello facial.
  • Deja el exfoliante sobre la piel durante 3-4 minutos antes de lavarte la cara con agua. Sécate con una toalla teniendo cuidado de no aplicar demasiada presión.

Nota: Si no lo utilizas todo, guárdalo en el frigorífico dentro un tarro para la próxima vez. En estas condiciones la mezcla puede conservarse en buen estado durante varias semanas.

Exfoliante facial casero de limón y sal

El limón y la sal forman un gran equipo, y no sólo a la hora de beber tequila. Estos dos ingredientes exfolian, limpian y suavizan la piel.

Este exfoliante facial casero tiene propiedades antibacterianas. De esta manera, puede ayudarte a mantener a raya el acné y otras imperfecciones faciales.

También es una excelente idea si tienes la piel grasa, ya que se considera que el limón es efectivo para eliminar el exceso de sebo.

Ingredientes:

  • Zumo de 1/2 limón
  • Sal marina

Direcciones:

  • Vierte en un bol pequeño el zumo de limón. Añade sal hasta conseguir el espesor deseado. No tiene que quedar muy líquido ni muy espeso, aunque es una cuestión de preferencias personales.
  • Utiliza un disco de algodón para aplicar este exfoliante casero sobre la piel de la cara y el cuello. Dibuja pequeños círculos durante 2-3 minutos.
  • Vuelve a empapar el disco en la mezcla tantas veces como sea necesario durante el tiempo estipulado.
  • Lávate la cara con agua tibia. Ve con cuidado para que el limón y la sal no entren en contacto con los ojos. Utiliza la misma meticulosidad a la hora de secarte, ya que a eso hay que sumarle que la piel se queda especialmente sensible durante un rato después de realizar una exfoliación.

Nota: A pesar de que es beneficioso, es importante no emplear demasiado limón en la mezcla. Para asegurarte utiliza dos partes de sal por cada una de limón.



Esteta por naturaleza. La moda pasada y presente y esos pequeños detalles que a menudo pasan desapercibidos dan forma constantemente a mi concepto de estilo.

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