La jornada del 3 de noviembre sitúa en primer plano el enfoque One Health o «Una Sola Salud», un marco que subraya que la salud humana, animal y ambiental están entrelazadas y requieren respuestas coordinadas. Lejos de ser un eslogan, es una guÃa operativa para anticipar riesgos y reforzar la prevención.
En Europa, un grupo de agencias y organismos internacionales ha hecho un llamamiento para acelerar su adopción. La prioridad es clara: actuar de forma integrada frente a amenazas intensificadas por el clima, la contaminación, el uso del suelo y cadenas de suministro cada vez más complejas.
Qué significa «Una Sola Salud» y por qué importa
La Organización Panamericana de la Salud define este enfoque como una vÃa integrada y holÃstica para gestionar riesgos en la interfaz entre personas, animales y ecosistemas, equilibrando y optimizando la salud de forma sostenible.
En la misma lÃnea, la OMS destaca que «Una Sola Salud» abre espacio para que veterinarios, médicos, epidemiólogos, ambientalistas y comunidades trabajen sin compartimentos estancos ante amenazas de gran impacto.
La Organización Mundial de Sanidad Animal recuerda que el 60% de los patógenos humanos provienen de animales y que el 75% de las infecciones emergentes tiene origen zoonósico, lo que obliga a reforzar prevención, vigilancia y bioseguridad.
Este movimiento moderno tiene raÃces que se remontan al Protocolo de Manhattan (2004), que impulsó la colaboración multisectorial y transdisciplinar como norma ante epidemias y crisis ambientales.
Europa llama a actuar: prioridades y medidas
Nueve organismos (ECDC, EMA, EFSA, EEA, ECHA, FAO, UNEP, WOAH y OMS), como parte del Grupo Interinstitucional de la UE y del Diálogo Cuatripartito Europa-Asia Central, piden reforzar la gobernanza y la coordinación para implementar «Una Sola Salud» a escala regional, nacional y local.
El contexto es exigente: el verano de 2025 fue el más cálido registrado, con olas de calor marinas en gran parte del Mediterráneo y una temporada de incendios que superó con creces el promedio histórico, comprometiendo ecosistemas y medios de vida.
Las agencias alertan de temporadas más largas de mosquitos y expansión del Nilo Occidental, dengue y chikungunya en Europa, además de presiones sobre los sistemas sanitarios y riesgos para el bienestar animal por lengua azul, dermatosis nodular contagiosa o gripe aviar.
Entre las medidas propuestas figuran la armonización del Marco de Acción Interinstitucional de la UE, inversión en capacidades, liderazgo colaborativo, intercambio de datos y convertir la cooperación intersectorial en la norma.
La Comisión Europea subraya también la amenaza de la resistencia a antimicrobianos (RAM), con unas 35.000 muertes y un coste aproximado de 11.700 millones de euros al año en la UE/EEE, y apoya a los Estados miembros con financiación, revisión normativa y objetivos de reducción de uso.
Clima, biodiversidad y riesgos para la salud
Las evidencias cientÃficas muestran un calentamiento sostenido de la atmósfera y de los océanos, pérdida de hielo y alteraciones hidrológicas que agravan incendios, sequÃas y precipitaciones extremas en el continente.
En 2024 se estimaron casi 63.000 muertes relacionadas con el exceso de calor en 32 paÃses europeos, con mayor impacto en personas vulnerables, y un incremento de enfermedades transmitidas por vectores hacia latitudes antes libres de riesgo.
Se han documentado registros inéditos, como la detección de mosquitos en Islandia, asociada a episodios cálidos, y un aumento de episodios de lluvias torrenciales en áreas mediterráneas que pone a prueba la gestión del agua y la planificación urbana.
La degradación ambiental, la pérdida de hábitat y el uso insostenible del suelo intensifican el contacto entre fauna silvestre, ganado y humanos, elevando la probabilidad de eventos zoonósicos y brotes transfronterizos.
Zoonosis y resistencia: dos frentes urgentes
La covid-19 evidenció la facilidad con la que un patógeno puede saltar entre especies y propagarse globalmente. A ella se suman ébola, MERS, SARS, gripe aviar, fiebre amarilla, dengue, zika, mpox o rabia, además de salmonelosis, tuberculosis y otras infecciones bacterianas, fúngicas y parasitarias.
La OMS relaciona salud ambiental y bienestar: la contaminación del aire causa millones de muertes y pérdidas económicas sustanciales cada año, lo que refuerza la necesidad de polÃticas integrales de calidad del aire y movilidad sostenible.
En paralelo, la RAM avanza: en 2019 se atribuyeron 1,27 millones de muertes a la resistencia antimicrobiana y, sin medidas firmes, la cifra podrÃa escaparse en las próximas décadas. Uso prudente, vacunación y bioseguridad son barreras decisivas.
Organismos internacionales recuerdan que mejorar la bioseguridad en granjas y estándares veterinarios costarÃa una fracción de las inversiones extraordinarias de la pandemia, con alto retorno sanitario y económico.
Lecciones de iniciativas internacionales
Más allá de Europa, paÃses como Tanzania están desplegando proyectos con apoyo del Fondo para Pandemias, fortaleciendo laboratorios, vigilancia y equipos de respuesta bajo el paraguas de «Una Sola Salud».
AllÃ, la labor de agentes comunitarios y la cooperación de FAO, OMS y UNICEF se centra en equipamiento, comunicación de riesgos y detección temprana, claves para cortar cadenas de transmisión y recuperar la confianza.
En Bolivia, el proyecto PROTECT, liderado por la OPS y financiado por el Fondo para Pandemias del Banco Mundial, impulsa la modernización de la vigilancia, la red de laboratorios (INLASA y CENETROP) y la coordinación intersectorial con enfoque Una Sola Salud.
Estos ejemplos confirman que la preparación exige sistemas de información ágiles, vigilancia basada en eventos y participación local, además de reglas claras para compartir datos entre sectores.
Qué pasos concretos necesita España y la UE
Los expertos y agencias consultadas convergen en una hoja de ruta que prioriza prevención, evidencia y cooperación para reducir riesgos sanitarios y económicos.
- Reforzar la gobernanza intersectorial, con liderazgo claro, estándares comunes y financiación estable.
- Ampliar la vigilancia integrada humano–animal–ambiental, con intercambio de datos en tiempo real y red de laboratorios resiliente.
- Impulsar la bioseguridad agroganadera, el seguimiento de zoonosis y la trazabilidad alimentaria.
- Desplegar planes urbanos frente al calor extremo, control de vectores y polÃticas de aire limpio.
- Acelerar la estrategia frente a la RAM: uso prudente de antibióticos, vacunación y alternativas preventivas.
- Invertir en comunicación de riesgos y participación comunitaria para combatir desinformación.
Hay un amplio consenso en que la mitad del PIB mundial depende de la naturaleza y que ecosistemas sanos sostienen millones de empleos, de modo que proteger el capital natural también es polÃtica industrial y laboral.
La idea central es sencilla: si se cuidan animales y ecosistemas, mejora la salud de las personas. Y si se invierte en prevención, se reduce el coste de futuras emergencias y se gana resiliencia social y económica.
Con un enfoque coordinado desde la UE y los Estados miembros, la agenda de «Una Sola Salud» pasa de la teorÃa a la práctica: gobernanza sólida, ciencia aplicada y cooperación para anticipar riesgos climáticos, zoonósicos y de resistencia, y proteger la salud en España y en toda Europa.
