Estilo de Úrsula Corberó: moda, pelo y beauty a fondo

  • Úrsula Corberó ha evolucionado de icono juvenil a referente global de estilo manteniendo una fuerte personalidad.
  • Su armario mezcla alta costura, prendas urbanas y toques punk, con apuestas arriesgadas en alfombras rojas.
  • Cortes como el mullet o el pixie y maquillajes con piel luminosa y labios potentes son claves de su imagen.
  • Marcas de lujo la eligen por su autenticidad, magnetismo y capacidad para conectar con el público joven.

estilo de ursula corbero

Úrsula Corberó se ha ganado a pulso ser uno de los grandes iconos de estilo españoles. Si al principio muchos la conocieron como la Ruth de Física o Química, hoy su nombre está ligado a alfombras rojas internacionales, campañas de lujo y looks virales que se analizan al milímetro. De actriz juvenil de serie de instituto ha pasado a musa de firmas como Loewe, Bottega Veneta, Miu Miu o Prada, sin perder nunca su desparpajo ni su aire canalla.

Con el tiempo, su imagen ha evolucionado desde una estética dulce y algo naïf hasta un registro ultra sofisticado, experimental y muy personal. Juega con el pelo como pocas, arriesga con maquillajes potentes, se atreve con transparencias extremas, vestidos cut out, trajes oversize o looks de inspiración punk, y siempre termina haciendo que parezca fácil. Vamos a desgranar con calma su estilo en moda, pelo y maquillaje, y cómo ha ido cambiando desde los días de Zurbarán hasta su consolidación como estrella global gracias a La casa de papel, El cuerpo en llamas o Chacal.

La evolución del estilo de Úrsula Corberó: de Ruth a estrella internacional

look de ursula corbero

En sus inicios en Física o Química, Úrsula encajaba en el prototipo de adolescente de finales de los 2000: melena larga rubia con bucles, mechas más claras para dar luz, vestidos con vuelo, lentejuelas por la noche y vaqueros con camisetas algo grunge para el día. Su imagen de Ruth era muy tierna y algo aniñada; tanto personaje como actriz compartían ese aire dulce, con diademas, rizos marcados y un maquillaje muy sencillo centrado en el lápiz negro dentro del ojo, que hacía el ojo algo más pequeño pero que entonces era tendencia total.

A partir de 2009 empiezan los primeros giros. Pasa del rubio a castaños con matices cobrizos y pelirrojos, experimenta con el color y se aleja de la imagen de muñeca. En eventos de moda tempranos la veíamos con blusas de cuadros, faldas vaqueras oscuras y un aire más casual, pero ya asomaban vestidos ajustados, espaldas al aire y escotes más marcados en alfombras como los Premios Cosmopolitan. Ahí se intuye ya a la mujer que estaba por llegar.

Entre 2010 y 2012, el flequillo se convierte en su seña de identidad: primero recto, luego tipo cortina, siempre acompañado de colores entre el castaño y el pelirrojo suave. Deja los bucles perfectos y abraza ondas más abiertas, menos pulidas. Empieza también a incorporar recogidos trenzados, coronas boho, moños despeinados… y a jugar más con el contouring, iluminadores suaves y labios algo más subidos de tono. El look se vuelve más maduro sin perder frescura.

Hacia 2013-2014 se produce un salto clave: la melena se acorta y llega el corte midi por encima del hombro, con capas que aportan textura y movimiento. Desaparece el aire de niña buena y asoma una estética más rockera: cuero, pitillos negros, tops ajustados, labios rojos intensos y un lenguaje corporal mucho más seguro. Es también la época en la que su presencia en photocalls de marcas de moda se dispara y empiezan a contar con ella como invitada relevante.

En 2017, con el estallido de La casa de papel, llega el gran punto de inflexión. El corte bob a la mandíbula con baby bangs —ese flequillo cortísimo y tupido— que luce como Tokio se convierte en icono pop. Más tarde se atreve con un pixie todavía más radical y, por un tiempo, con un rubio platino polar. Aunque esa fase nórdica le dura poco, consolida la idea de que puede hacer prácticamente lo que quiera con su imagen sin perder identidad.

El armario de Úrsula: arriesgado, sensual y siempre un paso por delante

outfit de alfombra roja de ursula corbero

Los estilistas que han trabajado con ella coinciden: el estilo de Úrsula Corberó es una mezcla explosiva de riesgo, sofisticación y sensualidad. Le encanta probar fórmulas nuevas, mezclar registros y jugar al límite sin perder elegancia. Equilibra piezas clásicas con toques vanguardistas, combina alta costura con guiños urbanos e incluso punk, y no le tiembla el pulso a la hora de lucir transparencias o cortes extremos en la alfombra roja.

Entre sus prendas fetiche destacan las blazers y chaquetas oversize. Estos americanas amplias, muchas veces combinadas con pantalones de tiro recto o con minis muy cortas, le dan un sutil aire masculino que ella compensa con tops palabra de honor, bralettes o camisetas ajustadas. En su día a día, tira mucho de sudaderas amplias, camisetas crop con estética 2000, vaqueros rectos y zapatillas chunky, siempre con un toque muy callejero.

Sobre la alfombra roja, los vestidos negros han sido uno de sus grandes aliados. Los ha llevado de todos los tipos: mini, largos al suelo, en cuero, satén, con cut outs laterales o transparencias estratégicas. Uno de los más celebrados fue el diseño de Diane von Fürstenberg que lució en el Festival de Cannes 2018, sofisticado y con ese punto sexy que la caracteriza. Más reciente es el naked dress de Armani que llevó a la postparty de los Oscar, con escote en V, corte sirena y lentejuelas que parecían liquidas sobre la piel.

No solo se queda en el negro. En el Festival de Venecia ha apostado por blanco de aires vintage de Prada, en rojo pasión con siluetas ajustadas y en tonos arena combinados con accesorios inesperados, como los zapatos peludos morados de Loewe en su desfile de otoño-invierno 2024/25. También ha deslumbrado con el vestido de crochet de papel con pompones de Bottega Veneta en los Premios Feroz 2024: una pieza translúcida, efecto segunda piel, que fusionaba artesanía y vanguardia.

Otro look muy comentado fue su mono marrón chocolate con cut outs laterales para el desfile de Lacoste en París, que combinó con gabardina satinada oversize, medias oscuras y stilettos negros de charol. El resultado era sexy, deportivo y sofisticado al mismo tiempo, un resumen perfecto de cómo entiende ella la moda: sin reglas rígidas, pero con un ojo quirúrgico para el equilibrio.

Firmas fetiche y colaboraciones de lujo

ursula corbero con firmas de lujo

El salto internacional de La casa de papel no solo llevó a Úrsula a rodar en Los Ángeles junto a actores como Eddie Redmayne; también la colocó en el radar de las grandes casas de lujo. Loewe, Miu Miu, Bottega Veneta, Prada o Yves Saint Laurent han apostado por ella como imagen, invitada estrella o musa en sus desfiles y campañas. Lo que buscan es precisamente ese magnetismo natural que proyecta: una belleza poco convencional, muy expresiva, con actitud y cero miedo a arriesgar.

Bottega Veneta se ha convertido prácticamente en una extensión de su armario «de alfombra roja». Recordado es su total look informal de la firma en el Festival de Venecia con tank top de algodón blanco, pantalón capri de rayas y sandalias blancas con detalles dorados, rematado con gafas rectangulares y el clásico bolso de ante con patrón trenzado Intrecciato. Un look aparentemente sencillo que, en ella, resultaba extremadamente cool.

En el terreno más vanguardista, destaca el vestido palabra de honor vintage de Olivier Theyskens que llevó a la fiesta del centenario de la colección Trinity de Cartier en París: cuerpo encorsetado, ligero drapeado y un aura gótica y romántica que encajaba a la perfección con el zeitgeist de la moda actual. Detrás estaba la mano de la estilista Helena Tejedor, con la que colabora a menudo y que también ha firmado estilismos icónicos de otras artistas como Rosalía.

La relación con Loewe es otro capítulo aparte. Su look en tono arena con zapatos peludos morados para el desfile de la casa fue uno de los más comentados en redes: un conjunto aparentemente sobrio roto por un accesorio surrealista, muy en línea con el universo de Jonathan Anderson. Esa capacidad de defender prendas difíciles sin que la ropa se la «coma» es uno de los motivos por los que tantas marcas quieren asociarse a su imagen.

En resumen, las firmas la eligen porque representa justo lo que buscan: autenticidad, modernidad y conexión con un público joven y global. Su presencia trasciende la pantalla: no es solo una actriz, es una figura de moda con criterio propio y capacidad para viralizar cualquier look, desde un vestido de Alta Costura hasta un simple tank top blanco.

Los looks más potentes de Úrsula Corberó en alfombras rojas

Si tuviéramos que hacer una lista de los momentos estelares de Úrsula en alfombra roja, habría que empezar, sin duda, por el ya mencionado naked dress de Armani en los Oscar. Ese vestido semitransparente, repleto de lentejuelas y con escote profundo, la situó en listas internacionales de mejor vestida y demostró que podía jugar en la liga de las grandes divas de Hollywood sin complejos.

Otro look legendario es el vestido crochet de Bottega Veneta en los Premios Feroz 2024. Transparencias calculadas, pompones gigantes en tonos grises y azules y una silueta ajustada al cuerpo que creaba un efecto de piel desnuda envuelta en artesanía contemporánea. No es un modelo fácil y, sin embargo, en ella funcionaba a la perfección, equilibrando sensualidad y sofisticación.

En los Goya, uno de sus estilismos más aplaudidos fue el vestido de Teresa Helbig de 2015, femenino y poderoso, que marcó un antes y un después en la forma en la que se percibía su elegancia en España. Años más tarde, repetiría con la firma con un vestido corto con plumas en los hombros y lentejuelas para un aniversario de Vogue, demostrando que también se mueve como pez en el agua en el terreno de los minis festivos.

Los vestidos negros de inspiración clásica también forman parte de sus greatest hits. En Cannes 2018 llevó un diseño de Diane von Fürstenberg que condensaba toda su nueva etapa: escote favorecedor, caída impecable y esa actitud entre rockera y glam que la diferencia de otras actrices. Y en Venecia, con un diseño rojo ajustado, volvió a dejar claro que el rojo es uno de los colores que mejor le funcionan sobre la alfombra.

Especial mención merece también su aparición en la fiesta posterior a los Oscar con un vestido de Armani en tono aguamarina, semitransparente y completamente bordado en lentejuelas, que dialogaba a la perfección con un maquillaje centrado en una piel hiper luminosa y unos labios protagonistas. Un ejemplo magistral de cómo coordinar estilismo y beauty para crear un todo coherente.

Estilo urbano y casual: cómo viste Úrsula en su día a día

Más allá de focos y alfombras, el estilo de calle de Úrsula Corberó también tiene mucha miga. Es ahí donde se ve su lado más relajado, pero igualmente estudiado. Le encantan las prendas de aire dosmilero: crop tops, pantalones de tiro bajo o medio, cazadoras bomber, sudaderas amplias y deportivas voluminosas. A menudo combina prendas aparentemente «normales» con algún detalle inesperado: un bolso de firma, unas gafas muy marcadas o un zapato de tacón afilado.

En looks más casual, las blazers oversize vuelven a ser protagonistas. Las combina con vaqueros rectos, camisetas básicas y zapatillas, o con minis y botas altas cuando quiere un punto más sexy. Es habitual verla con gafas de sol rectangulares, cadenas finas, pendientes pequeños pero numerosos y bolsos medianos que no roban protagonismo al resto del conjunto.

Cuando apuesta por looks monocromáticos, suele tirar de marrones, negros, blancos rotos y beiges, que luego rompe con detalles de color muy concretos: un labio rojo, un zapato flúor o un bolso en tono vibrante. Esa paleta neutra cortada por un acento potente hace que sus estilismos sean fácilmente imitables pero nunca aburridos.

En su faceta más sport, no faltan las sudaderas con capucha, los pantalones amplios tipo jogger y las camisetas de tirantes mínimas. Todo ello, mezclado con joyería delicada y un peinado trabajado aunque parezca improvisado, crea ese efecto de «acabo de salir de casa así, sin pensar», que en realidad es el resultado de una estética muy definida.

Su calzado favorito para el día a día oscila entre zapatillas con aire chunky, botas militares y sandalias planas con tiras finas. Nada demasiado aparatoso, pero siempre con carácter. Y cuando la ocasión lo requiere, cambia a tacones de punta, muchas veces en charol o con detalles brillantes, que estilizan aún más su figura y refuerzan el lado sofisticado.

El pelo de Úrsula: del rizo adolescente al mullet más viral

Si hay un terreno donde Úrsula juega sin límites es el de los cortes y peinados. Su cabello se ha convertido prácticamente en un personaje más de su carrera. De los rizos rubios de Física o Química pasó a melenas midi castañas, flequillos rectos, cortes bob, pixies y, cómo no, al mítico mullet de Tokio en La casa de papel, que reactivó la fiebre por este corte noventero entre la generación más joven.

La estilista de makeup & hair Justina Dubarry ha analizado muchas veces su evolución: se ha atrevido con el mullet, el pixie, el shaggy, distintos tipos de flequillo y los famosos baby bangs. Cada uno de esos cortes refuerza una faceta distinta de su personalidad, desde la más gamberra y punk hasta la más refinada y minimalista. No le asusta un cambio radical justo antes de una promoción o un rodaje, y eso la hace tremendamente camaleónica.

El mullet que luce en La casa de papel es, probablemente, su peinado más icónico: nuca despejada, capas cortas en la parte superior y flequillo corto y desfilado. Este corte, tan asociado a los años 80 y 90, ha vuelto a ponerse de moda en parte gracias a ella, adaptado a un contexto actual mucho más estilizado. Le da un aire rebelde, de chica que no se corta ni un pelo, que encajaba a la perfección con el carácter de Tokio.

También ha llevado pixies ultra cortos, shaggys desestructurados y melenas con capas muy marcadas. En algunas etapas ha apostado por tonos más claros, como el platino polar, y en otras se ha mantenido fiel a castaños profundos que realzan sus rasgos. Lo interesante es que rara vez cae en el pelo «correcto» y ya está; siempre hay un matiz rompedor: una textura muy rota, un flequillo extremo, un volumen extraño…

Para el día a día, la vemos alternar entre acabados pulidos con brillo espejo y texturas más matizadas y despeinadas. No tiene problema en aparecer con el pelo efecto mojado engominado hacia atrás en un evento nocturno, y al día siguiente con ondas suaves y flequillo ladeado en un paseo informal. Esa versatilidad hace que su pelo sea una fuente inagotable de inspiración para salones y clientas.

Claves beauty: piel impecable, labios protagonistas y foxy eyes

En maquillaje, la línea general de Úrsula es clara: piel muy trabajada pero con acabado fresco y luminoso, cejas definidas y labios a menudo en tonos potentes. No es de las que va recargada de productos, pero se nota el cuidado extremo por la textura de la piel, el difuminado de los contornos y el punto exacto de iluminador en pómulos, tabique nasal y arco de cupido.

Una de sus señas de identidad son los labios perfectamente perfilados, muchas veces en rojos intensos, frambuesa, borgoñas o incluso malvas profundos. Ese gesto, que empezó a incorporar cuando dejó atrás la imagen juvenil de Ruth, se ha convertido casi en una firma. En ocasiones especiales, coordina el tono de labios con detalles del vestido o los accesorios, logrando un efecto muy redondo.

En la mirada, Justina Dubarry señala como esencial el delineado tipo foxy eyes: un trazo que alarga el ojo hacia la sien, a veces muy sutil, otras más marcado, pero casi siempre presente. Las cejas se mantienen gruesas, bien peinadas y naturales, sin ese efecto hiper esculpido que hemos visto en otras tendencias. En general, sus ojos tienen un aire felino y poderoso, incluso cuando el resto del maquillaje es mínimo.

No falta tampoco el trabajo de piel impecable y luminosa: bases ligeras pero cubrientes donde hace falta, correctores bien difuminados, algo de bronzer para calentar el rostro y rubores en tonos melocotón o rosados según el look. El iluminador se usa con control, buscando más un brillo sano que un efecto metalizado evidente.

Uno de los beauty looks más comentados fue el de la fiesta posterior a los Oscar: piel jugosa, labios como punto focal del maquillaje, ojos solo sutilmente delineados y un moño alto recogiendo todo el cabello hacia atrás a la altura de la coronilla. Un look que respiraba poder y seguridad, sin necesidad de artificios exagerados.

Lo que hace único el estilo de Úrsula Corberó

Mirando todo su recorrido, se entiende por qué tantas marcas y medios la señalan como uno de los grandes referentes de estilo de su generación. Ha sabido pasar de estrella adolescente a actriz internacional sin quedarse encasillada ni en papeles ni en estética. Se permite fases más dulces, etapas rockeras, momentos ultraminimalistas y otros de exuberancia total, pero siempre manteniendo algo reconocible: actitud, frescura y una rebeldía controlada.

En temas de belleza, su gran baza es la combinación de sofisticación con atrevimiento. No tiene miedo a probar cortes extremos, colores de pelo arriesgados o maquillajes con mucha personalidad, pero nunca pierde el equilibrio. Lo mismo sucede con la moda: puede ir de negro minimalista a crochet translúcido lleno de pompones sin que parezca disfrazada.

Su forma de entender la moda y la imagen encaja con una generación que busca autenticidad, versatilidad y un punto de irreverencia. No vive pegada a cada microtendencia, pero sí capta el aire del momento y lo adapta a su gusto. Ya sea en un rodaje, en un desfile de París o en una alfombra roja de premios nacionales, se ha convertido en una figura capaz de marcar conversación, inspirar cambios de look y demostrar que atreverse, cuando se hace con criterio, casi siempre compensa.