Esponja sin pelos

No hay nada más desagradable al entrar en la ducha que ver la esponja, sí esa misma que utilizas para lavarte el cuerpo, llena hasta arriba de pelos. No es lógico que nos preocupemos por limpiar diariamente nuestra piel, tanto la del cuerpo como la de la cara, y que el utensilio que utilizamos para ello no esté en condiciones. Si bien es cierto que una esponja llena de pelos no merma sus cualidades de limpieza, visualmente sí que incumple muchos de los cánones éticos. Ni que decir tiene que el día que algún invitado entre a tu ducha y vea semejante esperpento quedará marcado, por muchas cremas y productos que tengas en el armario.

Una solución es quitarle los pelos que en ella se queden atrapados cuando terminemos de ducharnos. Pero por mucho que intentemos quitar todos los pelos siempre quedará alguno “viviendo” en ella. Además los días que tengamos prisa seguro que este proceso quedará en último orden de importancia (no lo haremos).

Otra opción es utilizar una esponja que no acumule los pelos. Las esponjas de la marca Carizzia cumplen con este objetivo. Están forradas con la misma tela que las toallas de baño y evita que los pelos se enreden con el material. Cuenta con el añadido de que se puede meter en la lavadora y así mantenerla en perfectas condiciones. Si además se puede conseguir en cualquier supermercado y el precio es irrisorio, se convierte en un elemento que no puede faltar en nuestra ducha.


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