El tatuaje de Rihanna diseñado por sus hijos que ha dividido a sus fans

  • Rihanna se ha tatuado en la pierna un diseño basado en garabatos hechos por sus tres hijos con A$AP Rocky.
  • El tatuaje se realizó en el estudio Bang Bang de Nueva York y fue compartido en redes por el propio tatuador.
  • La pieza, de estilo infantil y abstracto, ha generado opiniones encontradas entre fans y medios.
  • El gesto refuerza la imagen de Rihanna como madre volcada en su familia y añade un capítulo más a su amplia colección de tatuajes.

tatuaje de Rihanna diseñado por sus hijos

Rihanna ha vuelto a ser tema de conversación en redes sociales, pero esta vez no por un lanzamiento musical ni por un nuevo look de alfombra roja, sino por un tatuaje en la pierna inspirado directamente en dibujos hechos por sus hijos. La artista de Barbados, convertida desde hace años en icono global de la música, la moda y la belleza, ha querido llevarse a la piel una pieza que tiene más carga emocional que pretensiones estéticas.

El resultado ha provocado un auténtico debate entre sus seguidores: mientras muchos aplauden el gesto como uno de los homenajes maternos más personales que ha mostrado una celebridad, otros se han quedado desconcertados por la apariencia del tatuaje, más cercana a un garabato infantil que a una composición pulida. En cualquier caso, el diseño se ha hecho viral y ha vuelto a situar a Rihanna en el centro de la conversación cultural.

Un tatuaje familiar con los dibujos de RZA, Riot y Rocki

detalle del tatuaje de Rihanna diseñado por sus hijos

La propia historia del diseño es lo que ha convertido este tatuaje en algo especial. Según han relatado tanto medios internacionales como el estudio donde se realizó la pieza, Rihanna llegó al local del tatuador Bang Bang con una hoja de papel llena de rayas de colores y pegatinas infantiles. Ese papel no era un boceto profesional, sino un dibujo hecho en casa por sus tres hijos, RZA Athelston, Riot Rose y la pequeña Rocki Irish, fruto de su relación con el rapero A$AP Rocky.

Los pequeños, de 3, 2 años y apenas unos meses respectivamente, habían llenado la hoja con garabatos espontáneos en tonos morados, rojos, amarillos, verdes y azules, muy propios de un juego infantil más que de una ilustración planificada. En algunos vídeos difundidos por el estudio Bang Bang Tattoo se llega a ver la hoja original, decorada con pegatinas de La patrulla canina (Paw Patrol), como cualquier dibujo de guardería que termina en la nevera de casa.

A partir de ese “lienzo” improvisado, el tatuador Keith “Bang Bang” McCurdy —uno de los artistas de tatuaje más solicitados por las celebrities— se encargó de transformar los trazos en una pieza permanente. El tatuaje se ha situado en la parte posterior de la pierna izquierda de Rihanna, a la altura de la rodilla, respetando el carácter caótico y libre del dibujo original para que pareciera que los niños hubieran pintado directamente sobre su piel.

Dependiendo de la fuente, se describe el tatuaje en dos variantes: en algunos vídeos se aprecia cómo se reproducen los colores brillantes de los rotuladores infantiles, mientras que otros relatos apuntan a una versión exclusivamente en blanco y negro, con líneas de distinto grosor que mantienen el espíritu del garabato. En cualquier caso, la intención es la misma: capturar un momento de la infancia de sus hijos sin “corregir” sus imperfecciones.

La sesión en el estudio Bang Bang: entre bromas, dolor y un nuevo piercing

El proceso de tatuaje se llevó a cabo en el conocido estudio Bang Bang de Nueva York, un espacio al que Rihanna acude con cierta frecuencia cuando quiere ampliar su colección de tinta. El propio Keith McCurdy compartió varios clips en Instagram con un mensaje claro: “Tatuajes familiares. Diseñados por sus bebés”, dejando claro desde el principio el componente emotivo de la pieza.

En uno de los vídeos se ve a Rihanna tumbada en la camilla, con sudadera extragrande negra con capucha y gafas de sol oscuras, grabando un selfie mientras el tatuador trabaja en su pierna. La artista, de 38 años, aparece relajada, aunque no puede evitar algún gesto de dolor cuando la aguja pasa repetidas veces por la misma zona. En otro momento de la sesión, se la escucha quejarse con humor y soltar una frase que ha corrido como la pólvora por redes: “¿Qué hice para merecer esto? ¡Las contracciones no fueron tan fuertes!”.

Lejos de tratarse de una visita rápida, la jornada en el estudio dio para más. Además del tatuaje, Rihanna aprovechó para hacerse un nuevo piercing en la oreja, también registrado en vídeo. Entre risas, comentarios y algún suspiro de sufrimiento, la sesión deja claro que, aunque está más que acostumbrada a pasar por el dolor de la aguja, sigue viviendo cada tatuaje como una pequeña “tortura” que se toma con bastante sentido del humor.

En otra de las grabaciones compartidas por Bang Bang, Rihanna revisa el resultado final frente a un espejo, poniéndose de puntillas para ver bien cómo ha quedado el dibujo en la parte posterior de su pierna. La pieza tatuada aparece fotografiada junto al dibujo original en papel, lo que permite apreciar hasta qué punto se han respetado los trazos infantiles y la composición general.

El tono cercano de los vídeos y la complicidad entre la cantante y el tatuador encajan con la larga relación profesional que les une. McCurdy ha firmado varios de los tatuajes más conocidos de Rihanna, y no es la primera vez que cuenta anécdotas sobre cómo la artista aguanta —o no— el dolor: llegó a explicar que, cuando le tatuó un halcón egipcio en el tobillo, se le escaparon algunas lágrimas debido a lo sensible que es esa zona.

Reacciones encontradas: del gesto más tierno al “esto podría haberse quedado en papel”

Como suele ocurrir con casi todo lo que hace Rihanna, el tatuaje no ha pasado desapercibido. Las redes sociales se han llenado de comentarios que van desde la admiración absoluta hasta la incredulidad. Entre sus fans más entusiastas, abundan los mensajes que destacan el componente afectivo del diseño y lo consideran uno de los gestos de maternidad más bonitos vistos en una figura pública.

Algunos usuarios se imaginaban a la artista dentro de unos años, mirando el tatuaje cuando sus hijos sean adultos, y escribían cosas del estilo: “Imagínate verlo cuando sean mayores, la mamá más linda” o “el significado más hermoso”. Otros reparaban en los detalles del dibujo original y se divertían con las pegatinas de Paw Patrol que decoraban la hoja, señalando lo cotidiano y sencillo del punto de partida.

Sin embargo, no todo han sido halagos. Una parte de la comunidad de seguidores se ha mostrado bastante crítica con el resultado estético del tatuaje. Comentarios como “Rihanna… esto podría haberse quedado solo en papel” o “Dime que estás mintiendo, ¿esto es real?” sintetizan la reacción de quienes esperaban un diseño más elaborado o simbólico. Hubo incluso quien lo comparó con una raspadura, asegurando que parecía la marca de un accidente de moto.

Varios usuarios cuestionaron también el momento elegido para convertir en tatuaje los dibujos de los niños, argumentando que quizá habría sido mejor esperar a que fueran un poco mayores y pudieran crear imágenes más reconocibles: casitas, árboles, soles u otros motivos habituales de la infancia. Desde esta perspectiva, el tatuaje se percibe casi como una decisión precipitada, tomada cuando los pequeños todavía solo hacen rayas sin forma.

A pesar de las críticas, el debate ha servido para poner sobre la mesa una cuestión que va más allá de Rihanna: la idea de los tatuajes como recuerdo emocional frente a pieza estética. ¿Debe primar la belleza del diseño o el significado personal? La elección de la cantante apunta claramente a lo segundo, y ese enfoque es lo que ha despertado tanta conversación.

Un gesto que encaja con la etapa vital de Rihanna como madre

Más allá del ruido en redes, el tatuaje diseñado por sus hijos se entiende mejor si se encuadra en el momento vital que atraviesa la artista. Rihanna y A$AP Rocky son padres de tres niños pequeños: RZA Athelston, nacido en mayo de 2022; Riot Rose, llegada en agosto de 2023; y Rocki Irish, nacida en septiembre de 2025. En apenas unos años, la pareja ha pasado de ser uno de los dúos más comentados de la escena musical y de moda, a formar una familia numerosa en tiempo récord.

En diferentes entrevistas, la fundadora de Fenty Beauty ha explicado cómo la maternidad ha cambiado su forma de priorizar el tiempo y los proyectos. Lejos de renunciar a su faceta de empresaria y figura pública, ha ido integrando su rol de madre en su identidad, lo que se refleja también en decisiones como este tatuaje: no se trata solo de lucir un diseño llamativo, sino de llevar literalmente a sus hijos consigo.

El gesto, de hecho, no encaja tanto con una estrategia de imagen como con una forma de documentar un momento muy concreto de la vida familiar. Los garabatos infantiles, que en otra casa podrían terminar olvidados en una carpeta, aquí se convierten en una pieza visible y permanente. Es una forma de fijar en la memoria la etapa en la que los tres niños son aún muy pequeños, sin importar que el resultado se salga de lo que se suele considerar un tatuaje “bonito”.

Para muchos seguidores europeos, acostumbrados a ver a Rihanna sobre todo en claves de moda y música, este tipo de decisiones aporta una cara más doméstica y cercana de la artista. En lugar de un nuevo logo, una frase motivacional o un símbolo críptico, elige algo que podría salir del cuaderno de cualquier niño, algo que, precisamente por eso, puede resultar fácil de entender para cualquiera que tenga hijos o sobrinos en casa.

Un capítulo más en una colección de tatuajes ya icónica

El nuevo tatuaje no llega en un vacío. Rihanna lleva años construyendo una de las colecciones de tatuajes más comentadas del panorama pop, donde conviven símbolos espirituales, guiños personales y piezas de gran tamaño. Buena parte de ellos han sido obra del propio Bang Bang, lo que explica la confianza con la que la artista acude a su estudio.

Entre los tatuajes más conocidos de la cantante se encuentran el símbolo de Piscis detrás de su oreja derecha, el contorno de una estrella en la oreja izquierda, una oración en sánscrito en la cadera, una cascada de estrellas que desciende desde la nuca por la columna vertebral y la imponente figura de la diosa Isis en las costillas, que suele verse cuando luce tops o vestidos con escote profundo.

También lleva en el tobillo derecho su año de nacimiento, 1988, y, en la clavícula, la frase “never a failure, always a lesson” (nunca un fracaso, siempre una lección) tatuada al revés para poder leerla correctamente frente al espejo. Son piezas que combinan mensaje personal, estética cuidada y cierto componente de marca personal, hasta el punto de haberse convertido casi en seña de identidad visual para muchos seguidores.

En este contexto, el tatuaje diseñado por sus hijos puede interpretarse como una evolución lógica: pasa de símbolos y frases que hablan de su trayectoria artística y vital a un gesto centrado en su papel de madre. Es menos “instagrameable” en términos de composición, pero más íntimo en cuanto a significado. Y, precisamente por eso, se distingue del resto de su colección.

El hecho de que el diseño mantenga los trazos infantiles sin embellecerlos encaja con una tendencia más amplia dentro del mundo del tatuaje, también presente en Europa y España, donde cada vez más personas eligen tatuarse dibujos hechos por sus hijos tal y como son, sin reinterpretación artística. Lo que para muchos es un simple rayón, para otros es un recuerdo irremplazable de una etapa de la vida que pasa muy rápido.

Del estudio de tatuaje a la alfombra roja de la Met Gala

La noticia del nuevo tatuaje se conoció apenas unos días después de que Rihanna y A$AP Rocky aparecieran juntos en la alfombra roja de la Met Gala 2026, uno de los eventos de moda más seguidos en Europa y en todo el mundo. La cantante llegó con un vestido metalizado de Alta Costura de Maison Margiela, diseñado por John Galliano, acompañado de un peinado escultórico y joyas aplicadas tanto en el cabello como en el rostro.

A su lado, A$AP Rocky lució una chaqueta de esmoquin rosa de Chanel, consolidando a la pareja como uno de los dúos más fotografiados y comentados de la velada. No era la primera vez que la artista acaparaba titulares por su presencia en la Gala del Met, pero en esta ocasión el contraste entre el despliegue de alta moda y el gesto íntimo del tatuaje ha llamado especialmente la atención.

Según algunas fuentes, Rihanna incluso tuvo que lidiar con un pequeño percance de vestuario antes de pisar la alfombra roja, que consiguió resolver sin que trascendiera demasiado más allá de los círculos de prensa especializados. Después de esa aparición estelar, cerró la semana en el estudio de Bang Bang, cambiando el foco de los flashes a un momento mucho más personal.

Este juego de contrastes —entre el glamour extremo de eventos como la Met Gala y la cotidianeidad de unos niños haciendo garabatos— es, en parte, lo que explica el interés que despierta cada movimiento de la artista. Su imagen pública oscila entre la superestrella inaccesible y la madre que guarda dibujos en un cajón, y el tatuaje diseñado por sus hijos viene a inclinar la balanza, al menos por un momento, hacia ese lado más humano.

En conjunto, el nuevo tatuaje de Rihanna diseñado por sus hijos funciona casi como una declaración de intenciones: más que buscar el aplauso unánime, prioriza el valor sentimental y refuerza la idea de que, por encima del espectáculo y la moda, su centro de gravedad está ahora en su familia. Que el resultado guste más o menos es casi secundario; lo que queda claro es que para ella esos garabatos valen lo suficiente como para llevarlos siempre encima.