Todo el mundo ha tenido invitados en casa. Es un momento ideal para sorprenderles con una mesa bien puesta y un ambiente cuidado. Para conseguirlo, conviene conocer una serie de consejos para saber cómo decorar la mesa para una cena con amigos. Existen trucos sencillos que ayudan en esos momentos de encuentros y que permiten transformar una cena corriente en una experiencia muy especial.
Elegir el tipo de cena: sentados o estilo buffet
La primera cosa que se debe hacer es elegir si se quiere que los invitados estén sentados o preparar una cena estilo buffet, que se mancha menos y ayuda a ganar espacio. Esta decisión marcará el resto de la decoración, la elección del mantel, la cantidad de vajilla que colocar sobre la mesa y hasta la iluminación.
Si se opta por una cena sentados en la mesa principal, conviene tener en cuenta los espacios. Hay que intentar que cada invitado tenga el espacio suficiente para desplazarse con soltura y que nadie tenga que sentarse con la pata de la mesa enfrente. Lo recomendable es dejar una distancia aproximada de 50 cm entre comensales para que todos puedan moverse con comodidad, apoyar los brazos y manejar los cubiertos sin molestarse.
En una cena de tipo buffet, la prioridad es que el flujo de personas alrededor de la mesa sea cómodo. Lo ideal es que la mesa no esté pegada a la pared, de forma que los invitados puedan rodearla y acceder con facilidad a todos los platos y bandejas. Además, es importante agrupar los alimentos por zonas (entrantes, platos principales, postres) y dejar un área separada para la bebida y la cristalería, evitando así aglomeraciones.
Planificar la mesa: tema, colores y estilo
Antes de colocar un solo plato, ayuda mucho tener claro el estilo de la mesa y la atmósfera que se quiere crear. Incluso en una cena informal con amigos se puede jugar con un hilo conductor que aporte coherencia visual y haga que todo parezca más cuidado.
Una opción es escoger una mesa temática: mediterránea, tropical, rústica chic, minimalista elegante o incluso industrial e informal, inspirada en un chiringuito de playa o en un ambiente tipo fast-food pero cuidado. Cada tema influye en los colores, los materiales y los pequeños detalles decorativos.
Sea cual sea el estilo, es recomendable definir una paleta de colores con dos o tres tonos principales y alguno de contraste. Los colores neutros como blanco, beige o gris transmiten serenidad y son perfectos para combinar con detalles más vivos, mientras que los tonos intensos (azules, verdes, amarillos, corales o tonos pastel) aportan un aire más festivo y desenfadado.
Los materiales también ayudan a marcar el carácter de la mesa. El lino y el algodón transmiten naturalidad y elegancia relajada; la madera aporta calidez; el cristal añade luz; y las fibras naturales como el mimbre, ratán o rafia dan un toque muy acogedor, especialmente en cenas informales.
Organizar a los invitados y marcar los sitios
Para tener éxito a la hora de montar una mesa para cenar con amigos, se puede intentar mezclar a los invitados, procurando que se sienten juntos los que tienen más puntos en común entre sí. Esta simple decisión favorece la conversación y garantiza que todo el mundo se sienta integrado.
Para ello, se puede realizar el típico soporte en el que se escribe el nombre de cada invitado. El resultado puede ser divertido y diferente, y con mayor razón si los invitados no se conocen entre ellos. Estas tarjetas, además, se convierten en un pequeño detalle decorativo más sobre la mesa.
Si no se quieren usar los típicos soportes con los nombres, se puede optar por algo más original, como por ejemplo, imprimir una foto de cada uno de los invitados presentada con el mismo formato. También se pueden usar elementos naturales, como hojas con el nombre escrito a mano, pequeñas pizarras o etiquetas atadas a la servilleta con cuerda o cinta de lino.
El mantel, caminos de mesa e individuales
Se puede optar por un mantel de un solo color, por ejemplo blanco. Además de ser elegante, se puede combinar con servilletas de otro color, lo que dará mayor dinamismo al conjunto. Un mantel neutro permite que destaquen la vajilla y los centros de mesa, y es ideal si se quiere jugar con vajillas estampadas o coloridas.
Otra alternativa muy actual es emplear manteles de lino, que aportan un aire natural, fresco y algo desenfadado, perfecto para cenas informales. Los tonos beige, arena o piedra combinan bien con casi cualquier estilo decorativo y permiten lucir tanto vajilla sencilla como piezas más especiales.
Los caminos de mesa son una opción versátil cuando no se desea cubrir por completo la superficie. Se pueden colocar en el centro de la mesa o cruzados, lo que ayuda a dividirla en secciones y facilita la organización de los platos. Sobre una mesa de madera bonita, incluso se puede prescindir del mantel y utilizar solo caminos de mesa y manteles individuales para un efecto más ligero.
Los manteles individuales, especialmente los de fibras naturales como mimbre, ratán o bambú, son perfectos para cenas informales, ya que marcan el espacio de cada comensal y añaden textura. También se pueden usar modelos de algodón o lino en colores lisos o con estampados discretos para un toque más personal.
Servilletas, vajilla, cubiertos y copas
Otro de los puntos importantes es la colocación de los cubiertos y de las copas. Cada uno de estos objetos sirve para una cosa y, según el protocolo, tienen su propio espacio. Aunque se trate de una cena con amigos o de una cena informal, no se deben descuidar estos detalles, pues contribuyen a que la mesa se vea ordenada y armoniosa.
Las servilletas de tela son una excelente forma de añadir un toque de elegancia a una cena informal. Se pueden doblar de manera sencilla sobre el plato, colocarlas dentro de la copa o sujetarlas con un servilletero. No tienen por qué ser del mismo color que el mantel; de hecho, un contraste bien elegido aporta mucho estilo.
En cuanto a la vajilla, se puede optar por piezas sobrias y lisas si el mantel y el resto de la decoración son más llamativos, o por vajillas estampadas (por ejemplo, con motivos florales o geométricos) cuando el textil es neutro. Lo importante es evitar una “batalla cromática” entre colores y estampados que compitan entre sí.
La cristalería también influye en el resultado final. Las copas de líneas sencillas y el cristal transparente aportan luz y elegancia, mientras que los vasos con relieve o de colores son ideales para ambientes distendidos. Es fundamental que estén impecables, sin huellas ni marcas, para que la mesa se vea cuidada.
Centros de mesa, flores e iluminación
Para la decoración de la mesa, se coloca un centro sencillo, con pocas flores y objetos que no sean de mucha altura. Una vela sencilla o un jarrón con una flor campestre son ideales para una cena informal. Lo importante es que el centro de mesa no entorpezca la visión ni la conversación entre los invitados.
Si hay suficiente espacio, se pueden añadir pequeños arreglos florales repartidos a lo largo de la mesa, utilizando vasos o tarros de cristal con agua y flores cortadas. Las flores aportan alegría y un toque bohemio a la decoración, pero conviene recordar que muchas veces menos es más: mejor pocos elementos bien seleccionados que una mesa recargada.
La iluminación es esencial para crear un ambiente agradable. Las luces han de ser cálidas y, preferiblemente, indirectas. Se pueden combinar lámparas de techo suaves con velas distribuidas a lo largo de la mesa, farolillos o pequeñas luces tipo guirnalda, que aportan un aire muy acogedor en cenas nocturnas.
En mesas de estilo más industrial o informal, las velas en recipientes sencillos de cristal o metal encajan muy bien. En cambio, para un efecto más rústico chic, funcionan mejor los portavelas de madera, rafia o cerámica, siempre cuidando que la altura no moleste a los comensales.
Cenas informales e ideas de presentación creativa
Una cena con amigos no tiene por qué ser formal para resultar especial. Se puede organizar una mesa muy desenfadada pero con un estilo cuidado, inspirándose, por ejemplo, en un chiringuito de playa, en un ambiente industrial o en un bistró moderno. La clave está en la coherencia entre el menaje, los colores y los pequeños detalles.
En cenas tipo buffet o de “picoteo”, es práctico utilizar platos y bandejas de diferentes tamaños y alturas para dar dinamismo a la presentación, y acompañarlos con servilletas de papel de colores coordinados. También se puede jugar con platos que imiten cajas de comida para llevar, recipientes metálicos o tablas de madera para servir, siempre que el conjunto mantenga un estilo común.
Los cojines de silla añaden comodidad y, al mismo tiempo, pueden convertirse en un elemento decorativo más si se eligen en tonos que armonicen con el mantel y la vajilla. Texturas suaves como el algodón o el lino harán que los invitados se sientan a gusto durante toda la cena.
Para darle un aire todavía más personal a la reunión, se pueden incluir pequeños detalles como tarjetas con mensajes, miniflores sobre cada plato, lazos de cuerda o rafia en las servilletas o pequeños objetos relacionados con el tema elegido (conchas en una mesa marinera, hojas y piñas en una mesa otoñal, etc.).
Con unos pocos elementos bien pensados, una combinación acertada de colores y materiales y atención a la comodidad de los invitados, cualquier cena con amigos puede convertirse en un momento memorable en el que la mesa, además de funcional, sea el reflejo de tu estilo y tu hospitalidad.
