Breitling SuperOcean, renovando gama y concepto de marca

Empezaré el post diciendo que detesto a Breitling. Es uno de esos extraños casos en los que uno se plantea a sí mismo por qué tiene una opinión completamente opuesta al resto de la humanidad con respecto a algo. Sin embargo, con este nuevo Breitling SuperOcean mi concepto de buena relojería y el de esta marca parece que comienzan a converger.

Siempre he visto los relojes Breitling como un ejercicio de estética desequilibrada, repletos de brillos y diales recargados, a los que acompañan diámetros absolutamente exagerados que encuentran su fin en biseles inexplicablemente barrocos y toscos. Si a este abanico de “virtudes” le sumamos que son la segunda opción tras Rolex para el nuevo rico no entendido-interesado en relojería, así como para la industria del fake, he de reconocer que hasta ahora no han representado para mí un ejemplo de clase y buen gusto, salvo en casos muy puntuales. (léase Breitling SuperOcean Heritage).

Y es que creo que el problema está en el empeño de esta firma relojera en reincidir una y otra vez en los mismos conceptos estéticos, lo cual con el paso del tiempo ha provocado que sus piezas sean objetivo e imagen de una minoría muy determinada y a mi juicio, algo caduca. Sin embargo, parece ser que la crisis que atraviesa el sector ha afectado positivamente a esta casa, obligándola a renovar parte de sus colecciones y en cierto modo a abandonar esos conceptos grabados a fuego durante décadas, dando paso a nuevos modelos más atractivos y actuales, capaces de llegar a varios tipos de público.

Y no me refiero a varios tipos de público exclusivamente en el aspecto estético, sino también en el económico. Todas las presentaciones realizadas en Basilea por Breitling tienen un denominador común: precios muy ajustados. Y el caso del modelo que nos ocupa y en el que nos metemos de lleno ya, es el mejor ejemplo.

El nuevo SuperOcean que nos presenta Breitling es un reloj tipo diver, con un aspecto desenfadado y actual, y dotado de una cierta agresividad en los detalles (bisel, índices). La principal novedad está en el destierro (por fin) de los antiguos biseles de acero pulido de Breitling, que dejan su sitio a un bisel de caucho más deportivo y refinado, que además resta brillo al conjunto de pulidos que ya de por sí caracterizan a los diseños de esta marca.

Pero esta no es la única novedad. Para garantizar un modelo ya de por sí redondo (no sólo por su forma física), Breitling pone a disposición de sus clientes una gama extensa de diales (hasta 6 colores diferentes) y de correas (dos diseños de caucho, amén del consabido armys professional santo y seña de la marca de las alas) que hacen que cualquier hijo de vecino pueda encontrar en este reloj una combinación que le satisfaga plenamente.

Si además, todas estas posibilidades vienen a sumarse a las prestaciones que ya de por sí acompañan a un reloj Breitling: aceros característicos de la marca, caja de tamaño ideal (42 milímetros), cristal de zafiro abombado con antirreflejos en ambas caras (resultados increíbles los que obtiene Breitling en este aspecto, cristales prácticamente invisibles), calibre propio con certificado COSC (certificación y ajuste cronométrico reconocidos oficialmente), estanqueidad a los 1500 metros de profundidad…y lo mejor de todo, un precio de dos mil euros, creo que podemos anticipar un nuevo superventas de la marca, esta vez con motivos, e incluso hasta con mi bendición.

Lo dicho, os invito a qué opinéis acerca de la pieza, no sin antes dejaros una foto real de ésta para que juzguéis en la medida de lo posible…y de paso poneros los dientes largos, que eso de llevar la procesión por dentro lo dejo exclusivamente para Semana Santa…¡Amén!


3 comentarios

  1.   Héctor dijo

    Caballero!

    Como siempre dejando bien alto el nivel de relojería del blog, que no se diga 😉

    Yo también consideraba a Breitling como marca de “nuevo rico”, pero este modelo tiene muy buena pinta.

    Un abrazo crack!

  2.   Miguel dijo

    Coincido con tu análisis plenamente, solo añadir que Breitling es la única marca en la que todos sus modelos tienen el COSC. con lo que al margen de gustos estéticos, que en el fondo son los que más nos invitan o no a comprar un reloj, es una gran marca de contrastada fiabilidad.

  3.   libertas2001 dijo

    Pues me gusta mas el viejo SuperOcean…. (el que me compre tras aprobar las oposiciones a letrado)
    ¿seré un viejo facha de barrio obrero sevillano?

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