Así funcionaba la mayor fábrica de perfumes falsos de Europa desmantelada en Girona

  • Desarticulada en La Selva (Girona) una macrofábrica capaz de producir hasta cuatro millones de perfumes falsos al año.
  • Intervenidos 1,21 millones de frascos de más de 50 marcas de lujo y 150.000 litros de producto, valorados en 94 millones de euros.
  • Cuatro naves industriales entre Fogars de la Selva, Sant Feliu de Buixalleu y Arbúcies, con una red logística que distribuía por toda Europa.
  • Siete detenidos, once investigados y una pareja de presuntos cabecillas huida, en una investigación internacional aún abierta.

Operación contra la mayor fábrica de perfumes falsos de Europa

Una investigación conjunta de los Mossos d’Esquadra, el Servicio de Vigilancia Aduanera y la Aduana francesa ha sacado a la luz una auténtica industria clandestina de fragancias de lujo falsificadas en Girona. Lo que en apariencia era un negocio mayorista de cosmética escondía, según los investigadores, la mayor fábrica de perfumes falsos detectada hasta ahora en Europa, con una capacidad de producción que rivaliza con la de muchas plantas legales.

El complejo, ubicado en la comarca de La Selva, estaba preparado para producir hasta cuatro millones de frascos al año, unos 16.000 envases diarios, de más de 50 marcas de lujo. En los registros se han intervenido 1.210.000 perfumes ya terminados y una enorme cantidad de materias primas y envases, con un valor estimado de 94 millones de euros si hubieran sido originales, lo que da una idea de la magnitud del negocio ilícito.

Una red industrial oculta tras una fachada legal

Según han explicado los responsables del operativo, la red operaba desde hace años bajo la cobertura de una sociedad mercantil dada de alta como comercio de perfumería y droguería. De puertas para fuera, las naves de Fogars de la Selva aparentaban ser un almacén mayorista con oficinas y estanterías llenas de frascos a modo de muestra, pero en la trastienda se escondía una cadena de producción completa.

La empresa se constituyó en 2020, comenzó a trabajar en 2021 y fue creciendo hasta llegar a controlar cuatro naves industriales en la provincia de Girona. Dos de ellas se encontraban en Fogars de la Selva, comunicadas entre sí por una puerta oculta; una tercera se localizó en Sant Feliu de Buixalleu; y la cuarta, en Arbúcies, hacía las veces de gran centro logístico para la distribución internacional.

En la planta principal de Fogars, los agentes hallaron siete líneas de producción y una organización propia de una fábrica legal: zona de mezcla del producto en grandes bidones, área de embotellado con siete máquinas, sector de tapado con tres equipos, espacio de envasado y montaje de cajas, cinta de embalaje con film y un área de impresión de cajas con logotipos de firmas exclusivas. Todo diseñado para que el resultado final imitara al máximo los perfumes de alta gama.

Además de las fragancias ya listas para la venta, se intervinieron 150.000 litros de producto y grandes reservas de alcohol desnaturalizado y elixires aromáticos, junto con frascos vacíos, tapones, pulverizadores, etiquetas de precios, sistemas de alarma y planchas con logotipos. En una nave anexa se acumulaban palés de envases y miles de perfumes ya listos para cargar en camiones y furgonetas.

Del hallazgo de una furgoneta a la operación Fragile

La investigación arrancó a mitad de octubre, cuando la Aduana francesa interceptó cerca de la frontera de La Jonquera una furgoneta cargada con 2.600 frascos de perfumes falsificados. Las cajas iban rotuladas con la inscripción en francés «FRAGILE» o «très fragile», un detalle que se repetiría en otros vehículos intervenidos y que acabaría dando nombre a la operación Fragile.

A partir de ese primer aviso, la información se compartió con el Servicio de Vigilancia Aduanera y la unidad de investigación criminal de Girona. Meses de seguimientos permitieron detectar movimientos constantes de camiones y furgonetas hacia varias naves de la comarca de La Selva, especialmente en Fogars de la Selva y Sant Feliu de Buixalleu. Sobre el papel, las instalaciones figuraban como almacenes mayoristas de perfumería, pero los investigadores empezaron a notar incoherencias en la documentación y en los albaranes.

El 27 de enero, las autoridades francesas volvieron a interceptar, esta vez en territorio galo, varias furgonetas con matrícula rumana que habían cargado mercancía en Girona. En su interior se encontraron 6.955 frascos de perfumes falsificados, embalados también en cajas con la misma rotulación. Estas actuaciones reforzaron la tesis de que detrás de esos envíos había una infraestructura estable en Cataluña.

Al día siguiente, 28 de enero, el Servicio de Vigilancia Aduanera decidió entrar en dos naves de Fogars de la Selva que llevaban semanas bajo vigilancia. La intención inicial era localizar un gran almacén logístico; sin embargo, los agentes se toparon con una auténtica fábrica en pleno funcionamiento. En el momento del registro había nueve personas trabajando en la producción: siete de ellas, de origen latinoamericano y sin contrato ni permiso de trabajo, fueron detenidas; las otras dos quedaron en calidad de investigadas.

Cuatro naves conectadas y una logística de estilo multinacional

El descubrimiento de la planta de Fogars fue solo el primer paso. En una nave contigua comunicada mediante una puerta secreta se localizaron 3.224 frascos ya preparados para un envío a Francia, además de palés con envases de distintas marcas, tapones, cajas, alarmas electrónicas y material de embalaje listo para su distribución. Todo el contenido tuvo que ser retirado en varios camiones y trasladado al depósito judicial.

La investigación se amplió a una tercera nave, situada en Sant Feliu de Buixalleu, donde se encontró el grueso de las materias primas. Los agentes decomisaron 315 garrafas de 25 litros y 100 bidones de 100 litros de elixires aromáticos etiquetados con diferentes fragancias, junto a 119 depósitos de 1.000 litros de alcohol desnaturalizado. En este mismo punto se intervinieron también 5.861 cajas con 872.850 frascos de 33 ml de perfume, ya llenos y pendientes de volver a la planta para ser etiquetados con los logotipos de las marcas.

En paralelo, los días 6 y 7 de febrero, patrullas de los Mossos detectaron en la zona industrial de Puigcerdà tres camiones que daban vueltas sin una justificación clara y pretendían recoger mercancía con documentación irregular. Al revisar los vehículos hallaron unos 10.000 envases de perfume sospechoso, con albaranes incoherentes que remitían a empresas ajenas al sector de la perfumería. Los conductores declararon como testigos y la mercancía quedó retenida.

Esas comprobaciones llevaron a los investigadores a una cuarta nave en Arbúcies, utilizada como centro logístico de almacenamiento y expedición. En el registro, realizado el 8 de febrero, se intervinieron alrededor de 350.000 perfumes ya envasados, además de documentación logística, albaranes, sistemas de codificación y materiales de etiquetado. Según los investigadores, desde esta instalación se organizaban los envíos por carretera hacia distintos países europeos.

La red criminal, coinciden Mossos y Vigilancia Aduanera, funcionaba “como una multinacional”: subcontrataba empresas de transporte, utilizaba documentación aparentemente formal para camuflar la carga y mantenía una estructura industrial y logística consolidada que le permitía mover grandes volúmenes de mercancía sin llamar la atención.

Un golpe millonario al mercado de las falsificaciones

El balance provisional del operativo es contundente: 1.210.000 perfumes falsificados intervenidos, junto con materiales, envases y materias primas suficientes para fabricar centenares de miles de frascos adicionales. El valor económico se ha calculado tomando como referencia el precio de los productos auténticos en el mercado: más de 94 millones de euros en marcas de lujo que habían sido copiadas con un nivel de detalle muy elevado.

Entre las firmas imitadas figuran nombres de alta perfumería como Chanel, Dior, Louis Vuitton, Yves Saint Laurent o Xerjoff, entre otras muchas. Los agentes destacan que se trataba de copias muy logradas, hasta el punto de que, a simple vista, podían pasar por originales tanto por el diseño del frasco como por el empaquetado y los sistemas de alarma incorporados. Algunos de los perfumes falsificados alcanzan los 400 euros por botella en su versión auténtica, un dato que deja claro la importancia de diferenciar entre eau de toilette y perfume.

Una de las claves del caso es que el circuito de venta no se dirigía al típico comercio callejero o al mercado ambulante. Según subrayan los investigadores, no era producto pensado para el “top manta”: la mercancía viajaba a otros países europeos para ser comercializada al mismo precio que el original, con el objetivo claro de engañar al consumidor final y maximizar el beneficio de la organización.

Los frascos y parte del material de embalaje procedían de China, mientras que las esencias se adquirían en Francia. A partir de ahí, la red se encargaba de mezclar, embotellar, etiquetar y empaquetar el producto en las naves de Girona, generando un flujo constante de salidas hacia Francia, Alemania, Bélgica, Italia, Países Bajos y Rumanía, entre otros destinos.

Detenidos, cabecillas huidos y una investigación aún abierta

La operación se ha saldado, por ahora, con siete personas detenidas y once investigadas por delitos de pertenencia a organización criminal, contrabando y contra la propiedad industrial. Entre los arrestados figuran trabajadores de la planta, varios de ellos sin documentación en regla, que se encontraban en plena jornada cuando los agentes irrumpieron en la nave de Fogars de la Selva.

Los presuntos administradores del entramado serían, según la investigación, una pareja de origen marroquí afincada en la comarca, sin antecedentes policiales, que se encargaba de dirigir tanto la parte productiva como la comercial. Ella sería la responsable de las mezclas y formulaciones de las fragancias, mientras que él habría asumido la gestión de la red de distribución y la relación con transportistas y clientes en otros países europeos. Ambos se encuentran en situación de búsqueda y captura, aunque fuentes cercanas al caso apuntan a que podrían entregarse.

La causa está dirigida por el Juzgado de Instrucción de Arenys de Mar y cuenta con la participación de unidades de Vigilancia Aduanera de Girona y Barcelona, el Grupo de Reacción e Intervención (GRI) y la Dirección Nacional de Inteligencia e Investigaciones Aduaneras (DNRED) de Francia. Las autoridades remarcan que se trata de una investigación de largo recorrido, con múltiples ramificaciones y una fuerte dimensión internacional.

Además de la parte penal, los investigadores están trabajando en un análisis patrimonial exhaustivo para seguir el rastro del dinero generado por esta economía sumergida. Se están examinando documentación contable, soportes digitales y movimientos de mercancía con el objetivo de reconstruir el volumen de negocio real, identificar a posibles intermediarios y determinar si existían otros puntos de producción o almacenamiento fuera de Cataluña.

Este caso pone el foco en el impacto de las falsificaciones en el mercado europeo del perfume, un sector que mueve miles de millones y que se ha convertido en objetivo prioritario para redes que intentan reproducir el lujo al margen de las normas. El desmantelamiento de esta macrofábrica en Girona supone un golpe importante para una organización que, según los investigadores, había convertido la comarca de La Selva en uno de los principales centros de producción de perfume falso de Europa, y abre la puerta a nuevas líneas de trabajo para frenar un negocio ilícito tan rentable como difícil de detectar.

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