La capital andaluza se ha volcado para acoger una de las bodas más comentadas de la temporada en Sevilla, como la boda de Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan: el enlace entre Luis Domecq Carrión y Myriam Gonzalo González. Una ceremonia religiosa en pleno centro histórico, un banquete en una hacienda señorial y una larga lista de invitados de la alta sociedad han convertido esta cita en uno de los acontecimientos sociales del año.
Con el buen tiempo asomando y la primavera a las puertas, Sevilla ha inaugurado su temporada de bodas por todo lo alto, al igual que otras celebraciones destacadas como la boda secreta de Luis Medina y Clara Caruana. La combinación de tradición religiosa, elegancia discreta y apellidos muy conocidos del mundo empresarial, ecuestre y taurino ha despertado una notable expectación entre medios y curiosos.
Una ceremonia en el corazón de Sevilla
El “sí, quiero” se celebró en la Real Parroquia de Santa María de la Magdalena, uno de los templos barrocos más emblemáticos de la ciudad, situado en pleno casco histórico, muy cerca del río Guadalquivir. El entorno, ya de por sí monumental, se llenó de invitados llegados de Sevilla, Madrid y Jerez, hasta rondar los 450 asistentes, según el listado manejado por la organización.
El novio, Luis Domecq Carrión, llegó temprano al templo, vestido con un clásico chaqué de corte tradicional y chaleco en tono beige albero. A pie de iglesia, no dejó de saludar a familiares y amigos, mostrando una actitud cercana y relajada que marcó el tono de la jornada.
Junto a él tuvo un papel protagonista su madre y madrina, Fátima Carrión López de la Garma, que optó por un conjunto en rojo intenso con gran sombrero a juego, prescindiendo de la mantilla. Su estilismo, muy comentado entre los presentes, aportó un punto de color al ambiente solemne de la parroquia.
La celebración religiosa se fijó para las 13:30 horas y, fiel a la costumbre, la novia se hizo esperar unos minutos. Myriam llegó al templo en un automóvil clásico acompañada por su padre, que ejerció de padrino, despertando una gran expectación entre quienes aguardaban para ver de cerca su vestido y los detalles del look nupcial.
Fueron los hermanos de los novios quienes leyeron las lecturas durante la misa: Ángela Gonzalo por parte de la novia, y Nacho y Patricio Domecq por parte del novio. Este gesto familiar contribuyó a dar a la ceremonia un carácter íntimo, a pesar del elevado número de asistentes.
La homilía y los momentos más emotivos del enlace
El sacerdote que ofició la misa demostró conocer bien a la pareja y subrayó durante la homilía que llegaban al matrimonio “preparadísimos” para esta nueva etapa. En su intervención, insistió en la idea de que el matrimonio cristiano debe sostenerse en el amor, la alegría y la vida compartida, invitando a los novios a cuidar siempre su relación y a mantener un hogar abierto a familiares, amigos y también a quienes han tenido menos oportunidades.
Entre los momentos de mayor simbolismo destacó el tradicional rito del velo, cuando se colocó la mantilla sobre la cabeza de la novia y los hombros del novio, siguiendo la costumbre. Otro instante solemne fue la Consagración, acompañada por las notas del Himno de España, que resonó en el interior de la iglesia reforzando el carácter ceremonial del acto.
La parte musical tuvo un protagonismo especial gracias a la Escolanía de Los Palacios “Voces Blancas”, que interpretó un repertorio muy cuidado. Además de piezas litúrgicas habituales, sonaron temas poco frecuentes en bodas pero muy apreciados por la pareja, como fragmentos de La vida es bella, la ópera Los cuentos de Hoffmann, Los chicos del coro, Hallelujah, el Ave María de Caccini, el Ave Verum Corpus de Mozart, Panis Angelicus de César Franck o el Canticorum Jubilo de Händel.
Al término de la ceremonia, el sacerdote leyó la Bendición Apostólica concedida a los esposos, un gesto que añadió un componente aún más solemne al enlace. El cierre religioso vino acompañado de la Salve Rociera, interpretada también por la escolanía para poner la celebración bajo la protección de la Virgen.
Tras las firmas de los contrayentes y de los testigos, los recién casados salieron del templo entre aplausos, pétalos y vítores de los allí presentes. A la salida, posaron brevemente antes de subir al coche clásico que los conduciría al lugar del banquete, iniciando así la segunda parte de la jornada.
El vestido de novia: diseño made in Spain con sello T.ba

Si había un detalle que generaba curiosidad antes del enlace era el vestido elegido por Myriam Gonzalo. La novia confió en la firma española T.ba, dirigida por la diseñadora Sol Prado López de Carrizosa, una casa con gran presencia en el universo nupcial europeo y que ha vestido anteriormente a mujeres como Victoria de Hohenlohe-Langenburg, duquesa de Medinaceli, o Ana Sainz, hija del piloto Carlos Sainz.
El look diseñado para Myriam se ha descrito desde el entorno de la firma como “único y diferente, atemporal, eterno e innovador”. Lejos de los excesos, el traje combinaba una silueta fluida con un patrón muy estudiado. La base del conjunto estaba formada por dos piezas: un corsé estructurado, sello característico de T.ba, y una falda larga confeccionada en crepé, totalmente forrada con capas de gasa y organza de seda que aportaban movimiento y ligereza.
Sobre esa estructura se superponía un tecido semitransparente que cubría el escote y se prolongaba hacia los hombros y las mangas, dando como resultado una especie de capa etérea que convertía el diseño en una opción muy adecuada para una ceremonia religiosa. El efecto final, entre lo romántico y lo contemporáneo, se apreciaba especialmente cuando la novia caminaba hacia el altar.
La falda terminaba en una cola larga y fluida, elaborada también en crepé y gasa, que seguía cada uno de sus pasos y estilizada la figura sin recargar el conjunto. Para completar el look, la novia lució un velo de doble seda, un guiño diferente frente al tul tradicional, que reforzaba la sensación de caída suave y natural del vestido.
En el apartado de belleza, Myriam apostó por un recogido bajo tipo moño de bailarina, con raya en medio y acabado pulido, que despejaba completamente el rostro. El maquillaje se movió en una paleta de tonos tierra y neutros, con especial atención a la mirada y unos labios en nude mate, generando una imagen sobria y muy alineada con el aire refinado del traje.
En cuanto a accesorios, la novia optó por la contención: solo llevó unos pendientes largos y finos y un anillo, piezas discretas que aportaban luz sin competir con el vestido. El ramo, elaborado con rosas y flores silvestres en tonos suaves y ramas de esparraguera, reforzaba ese punto campestre y natural que encaja con los gustos de la pareja.
Hacienda Torrequemada: banquete y celebración

Tras la ceremonia, los novios y sus invitados se trasladaron a la Hacienda Torrequemada, situada en el término de Bollullos de la Mitación, a unos 16 kilómetros de Sevilla. Esta finca de aire señorial, con amplios jardines y espacios al aire libre, se ha consolidado como uno de los escenarios preferidos para grandes celebraciones en Andalucía.
La organización del día corrió a cargo de las wedding planners de Eme&Jota Eventos, responsables de coordinar los tiempos y la logística de una boda con centenares de asistentes. Desde el transporte de los invitados hasta la decoración de los diferentes ambientes, su trabajo permitió que la jornada transcurriera con fluidez y sin grandes sobresaltos.
El banquete fue servido por el catering Alda&Terry, firma bien conocida en el circuito de eventos de alto nivel. En los jardines de la hacienda se ofreció un cóctel de bienvenida que dio paso a la comida y, más tarde, a la fiesta. La propuesta gastronómica, basada en productos de calidad y cocina de inspiración local, completó la experiencia para los asistentes.
La finca, con patios, salones y zonas ajardinadas, permitió combinar momentos más formales con espacios pensados para el baile y la celebración. A medida que avanzó la tarde y cayó la noche, la iluminación del recinto y la música fueron transformando el ambiente, pasando del protocolo inicial a un tono festivo y distendido.
En conjunto, la segunda parte de la boda mantuvo la línea marcada por la ceremonia: un evento elegante pero sin estridencias, centrado en el disfrute de los novios y su entorno más cercano, sin grandes artificios más allá del propio escenario sevillano.
Los invitados: alta sociedad, mundo del toro y polo
Como era de esperar por los apellidos de los contrayentes, la lista de invitados reunió a numerosas figuras destacadas de la alta sociedad española. Entre las familias con mayor presencia se encontraban los Domecq, los Carrión y los Entrecanales, que tuvieron un peso central en el enlace.
Entre los primeros en llegar al templo se vio al matrimonio formado por José Entrecanales y Claudia Osborne, hija menor de Bertín Osborne. Ella eligió un conjunto de Etro con estampado colorido y primaveral, que combinó con un abrigo en tono crudo y sandalias doradas, un look muy acorde con la fecha y el entorno sevillano.
No faltó tampoco el empresario José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona y tío del novio, cuya presencia subraya la dimensión empresarial ligada a esta boda. Su relación familiar con Luis procede del matrimonio con María Carrión, hermana de la madre del novio, lo que entrelaza los apellidos Entrecanales y Domecq en varias generaciones.
Del mundo taurino acudieron Julián López “El Juli” y su mujer, Rosario Domecq, prima del novio. Ella apostó por un vestido en tono verde caqui, muy favorecedor, que combinó con una pamela de rafia negra y accesorios coordinados, un estilismo clásico y elegante que destacó entre las invitadas.
Entre los círculos más vinculados al caballo y al polo, la boda congregó a amigos de la familia Domecq y de Ignacio Domecq Urquijo, uno de los jugadores de polo más reconocidos de España. Esta mezcla de invitados de ámbitos ecuestres, empresariales y culturales reforzó la idea de que se trataba de uno de los grandes eventos sociales de la primavera en Andalucía.
Quién es quién: familia, estudios y carrera profesional
Luis Domecq Carrión procede de una familia con larga tradición en el mundo del caballo y el polo. Hijo de Ignacio Domecq Urquijo, jugador destacado de este deporte, ha crecido vinculado a la vida de campo, las competiciones y el entorno ecuestre. A ello se suma el peso del apellido Entrecanales en su familia materna, lo que conecta su historia con el ámbito empresarial.
En el terreno académico, Luis estudió Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Carlos III de Madrid. Su trayectoria profesional ha estado ligada al comercio internacional, la inversión y el emprendimiento. Trabajó en entidades como Bankinter, Barrabés o ITCN antes de cofundar Easygoil, empresa dedicada al reciclaje de aceites vegetales usados, un proyecto que enlaza actividad económica y sostenibilidad.
Su pasión por el polo no se ha quedado solo en la esfera familiar o de ocio. Entre sus logros deportivos destaca el título de campeón del mundo de polo logrado en Wellington en 2022 con la selección española, la primera vez que España se imponía a Estados Unidos en una cita de esta magnitud, un hito muy comentado en su entorno.
Por su parte, Myriam Gonzalo ha desarrollado su carrera en el ámbito de la comunicación y las relaciones públicas, especialmente vinculada al sector de la belleza. Durante más de cuatro años ha trabajado en proyectos relacionados con el lifestyle, la moda y la cosmética, manteniendo siempre un perfil discreto y alejado del foco mediático, pese a moverse en entornos muy expuestos.
Juntos, Luis y Myriam forman una pareja que combina el peso de la tradición familiar con proyectos profesionales propios, vinculados tanto a sectores emergentes como a ámbitos más consolidados del tejido empresarial y creativo español.
Una historia de amor entre caballos, mar y veranos en Sotogrande
La relación entre Luis Domecq y Myriam Gonzalo se remonta a hace varios años, cuando se conocieron en Sotogrande, uno de los destinos de veraneo más habituales para familias vinculadas al polo, la vela y la vida social de alto nivel en España. Fue allí donde empezaron a coincidir y a descubrir que compartían mucho más que círculo social.
Entre los puntos en común que han marcado su historia figuran la afición por los caballos, el amor por el campo y las escapadas en barco. Los dos disfrutan del deporte al aire libre, los viajes y un estilo de vida muy ligado a la naturaleza, algo que se ha reflejado también en los detalles de la boda, desde el ramo de la novia hasta la elección de una hacienda rodeada de jardines para el banquete.
A lo largo de estos años, la pareja ha llevado una relación discreta pero muy consolidada, acompañándose mutuamente en sus proyectos profesionales. Él, desarrollando su faceta emprendedora y su vinculación con el polo; ella, construyendo una trayectoria sólida en comunicación dentro del universo de la belleza y la moda.
Este paso por el altar en Sevilla supone, de algún modo, el punto de unión entre ambas trayectorias y entre sus respectivas familias, muy presentes en cada fase de la celebración. Para muchos de los asistentes, ver a Luis y Myriam casarse en la parroquia sevillana que han elegido ha sido casi la confirmación de una historia que se veía venir desde hace tiempo.
La jornada dejó la imagen de una boda clásica en la forma pero actual en los detalles, que ha situado a la Real Parroquia de Santa María de la Magdalena y a la Hacienda Torrequemada en el centro de la crónica social. Un enlace cuidado, con guiños a la tradición, un vestido muy comentado y una nómina de invitados de peso que refuerzan su condición de una de las grandes citas nupciales de la primavera andaluza.
