La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) dio un paso más en su política de control al ordenar la prohibición de uso, venta y distribución de varios productos cosméticos y de cuidado personal que se comercializaban sin cumplir los requisitos sanitarios exigidos. Las decisiones se publicaron en el Boletín Oficial a través de distintas disposiciones y afectan a todos los canales de venta, incluidas las plataformas online.
El organismo argentino concluyó que los artículos implicados presentaban , ausencia de registro sanitario y utilización indebida de datos de habilitación, lo que impide conocer con certeza su origen y calidad. Esta situación llevó a las autoridades a ordenar su retirada completa del mercado y a iniciar sumarios sanitarios para determinar responsabilidades.
Foco en Laboratorio Ruefenacht y sus cremas cuestionadas

El núcleo de las medidas recayó sobre tres productos cosméticos fabricados bajo la denominación Laboratorio Ruefenacht, que se ofrecían como y el alivio de molestias musculares. Mediante la Disposición 793/2026, la ANMAT prohibió su uso, comercialización, publicidad y distribución en todo el territorio argentino.
El primer artículo alcanzado por la decisión fue «RUCREM CURATIVA», promocionado como crema cicatrizante y antiséptica. Al revisar la documentación, la autoridad sanitaria comprobó que el producto no estaba inscripto en el registro de cosméticos y que en la etiqueta se incluían datos de habilitación que no coincidían con el establecimiento elaborador, lo que impide verificar quién lo fabricó realmente.
La misma disposición afectó a «RUCREM BLOQUEADOR SOLAR RB FPS 80», un . En este caso, la ANMAT confirmó que el laboratorio no contaba con antecedentes de habilitación en el rubro cosmético y que el número de legajo impreso en el envase correspondía a otra empresa, la cual negó cualquier participación en la elaboración o comercialización del producto.
El tercer cosmético vetado fue «ATO-FLEX FORTE», una crema desinflamante indicada para dolores musculares y articulares. Según el organismo, este producto tampoco figuraba en los registros oficiales y se desconocía el lugar real de fabricación, un dato clave para asegurar que se elaboró en condiciones adecuadas de higiene, seguridad y control de calidad.
En los tres casos, la medida sanitaria establece que la prohibición abarca todas las presentaciones, lotes, fechas de vencimiento y contenidos netos, además de su presencia en plataformas de comercio electrónico. Es decir, no se permite su circulación bajo ninguna forma ni canal, ya sea en tiendas físicas, farmacias, depósitos o venta por internet.
Por qué ANMAT considera que estos productos son un riesgo
Según la información difundida por el organismo, el problema de fondo no se limita a un fallo administrativo: , la utilización de datos falsos o incompletos y la ausencia de trazabilidad suponen un riesgo directo para las personas que usan estos productos de forma cotidiana.
Cuando un cosmético no está correctamente registrado, la autoridad competente no puede comprobar la procedencia del producto, el proceso de fabricación ni el cumplimiento de las normas de calidad. Además, resulta imposible confirmar que se haya realizado una , algo especialmente relevante en artículos que se aplican sobre la piel y pueden usarse a diario.
En cremas cicatrizantes, protectores solares o productos desinflamantes de uso tópico, estas irregularidades pueden traducirse en reacciones alérgicas, irritaciones cutáneas o fallo en la protección esperada. Un protector solar, por ejemplo, que no cumpla lo que promete en su etiquetado podría dejar a la persona expuesta a quemaduras solares y aumentar el riesgo asociado a la radiación ultravioleta.
Además, el uso de números de legajo o habilitaciones que pertenecen a otros establecimientos representa un engaño tanto para la administración como para el consumidor. Este tipo de prácticas impide saber quién responde por la calidad del producto y dificulta que las autoridades puedan actuar con rapidez en caso de incidentes.
Retirada de nataclor OXY POOL y bloqueo del producto Verrugol
Las medidas adoptadas por ANMAT no se limitaron al segmento de cosmética, aunque el eje de la noticia está en los productos de cuidado personal. En paralelo, el organismo ordenó retirar del mercado el desinfectante para agua de piscinas «nataclor OXY POOL», tras detectar rótulos no autorizados, datos de registro incorrectos y discrepancias entre las dosis aprobadas y las indicadas al consumidor.
Este tipo de desinfectantes, si no están correctamente regulados, pueden provocar problemas de seguridad tanto por exceso como por defecto en la concentración recomendada. Un uso inadecuado puede generar irritación en la piel y los ojos de los bañistas o, por el contrario, dejar el agua sin la desinfección necesaria frente a microorganismos.
Por otro lado, mediante la Disposición 802/2026, la autoridad sanitaria prohibió el uso y la comercialización del producto «Verrugol». La ANMAT lo consideró una especialidad medicinal sin las habilitaciones requeridas, lo que significa que se vendía como tratamiento sin haber demostrado su seguridad y eficacia en los canales oficiales de evaluación.
En el caso de Verrugol, la decisión implica que no puede seguir ofreciéndose en farmacias, herboristerías, tiendas físicas ni entornos digitales. La intención es evitar que las personas utilicen un producto sin controles adecuados para tratar lesiones en la piel, donde la aplicación de sustancias inadecuadas podría empeorar el cuadro o enmascarar problemas más graves.
Alcance de las disposiciones y contexto regulatorio
Las distintas resoluciones publicadas en el Boletín Oficial detallan que estas prohibiciones se extienden a todos los canales de comercialización y se acompañan de la apertura de sumarios sanitarios contra los responsables, además de la notificación a las autoridades de cada jurisdicción para que colaboren en la fiscalización.
En el caso de los cosméticos y productos de cuidado personal, la ANMAT viene reforzando en los últimos años la vigilancia sobre artículos vendidos por internet y en comercios no especializados, donde es más habitual encontrar cremas, lociones o tratamientos que se promocionan con supuestos efectos terapéuticos sin estar debidamente acreditados.
Aunque las medidas se dictan en el ámbito argentino, el tipo de control que ejerce la ANMAT guarda similitudes con el que realizan autoridades europeas como la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) o las distintas agencias nacionales de la Unión Europea. En todos estos casos, el objetivo común es que los cosméticos cuenten con un expediente de seguridad, un etiquetado transparente y un fabricante identificado, de modo que se pueda actuar de inmediato si se detectan efectos adversos.
Para los consumidores, tanto en América Latina como en Europa, estas actuaciones envían un mensaje claro: no todo lo que se vende como “natural”, “terapéutico” o “de alta protección” está avalado por las autoridades sanitarias. Por ello se recomienda revisar siempre la información del envase, desconfiar de productos sin datos claros del fabricante y priorizar aquellos que estén registrados en los organismos oficiales de cada país.
Con este paquete de prohibiciones, la ANMAT busca reforzar la idea de que la seguridad debe estar por delante del marketing cuando se trata de artículos que se aplican sobre la piel o se utilizan a diario en el entorno doméstico. El control del etiquetado, la verificación de registros y la retirada rápida de productos irregulares son herramientas clave para reducir riesgos y garantizar que lo que llega al consumidor cumpla, como mínimo, los estándares básicos de calidad, seguridad y trazabilidad establecidos por la normativa sanitaria.
