Aeroyoga

Aeroyoga

El aeroyoga también es conocido como antigravity yoga o yoga aéreo. Como su propio nombre te indica, es una práctica derivada de esa disciplina milenaria que procede de India. Por tanto, también se asocia con hábitos de meditación de las religiones tradicionales de Asia. Asimismo, las fusiona con teorías ancestrales de ejercicios en suspensión.

No debes confundirla con la llamada danza aérea que puedes ver en algunos espectáculos de circo. En este caso, se persigue la pura belleza estética, mientras que el en aeroyoga hay un componente esencial de espiritualidad. Para que te animes a probarlo, vamos a explicarte todo lo que necesitas saber acerca de esta disciplina.

¿Cómo se practica el aeroyoga?

Practicando aeroyoga

Una persona en plena práctica de aeroyoga

Lo primero que debes saber es que el aeroyoga potencia y estimula tanto el aspecto físico como el espiritual e incluso las emociones. Asimismo, combina de forma armónica conceptos de yoga tradicional con otras disciplinas como el pilates, la gimnasia, la danza y la relajación.

Por otra parte, se adapta a todas las personas, de tal forma que puedes practicarlo tanto si eres deportista profesional como si te gusta el yoga clásico. Ni siquiera tiene límite de edad. Es una disciplina válida para todas. Cuenta con distintos niveles y también es flexible para potenciar una u otra de sus ventajas. Por ejemplo, hay ejercicios de aeroyoga más orientados a la relajación, otros más tonificantes o unos terceros más deportivos.

De hecho, ni siquiera hace falta estar colgado durante toda la sesión, se pueden realizar descansos y, sobre todo, ajustar las posturas. En cuanto a esto, hay tres grados de complejidad. El nivel cero es el básico y tiene fines restaurativos. Pueden hacerlo personas con problemas óseos o de movilidad. También es bueno para embarazadas.

Respecto al nivel uno, consiste en realizar distintas posturas, pero en contacto con el suelo. Es ya el tercer nivel el que se hace de forma acrobática. Si te decides a practicarlo, tu cuerpo estará la mayor parte del tiempo suspendido en el aire o en inversión. Es decir, con la cabeza hacia abajo.

El columpio

Columpio

El columpio de aeroyoga

En cualquier caso, el instrumento común para practicarlo es el columpio. Recibe este nombre una amplia tela que se suspende en el techo y en la que se realizan los ejercicios. Como sucede con otras herramientas destinadas a la práctica deportiva, han ido apareciendo columpios más perfeccionados. Así, en la actualidad, los tienes antideslizantes o con tela de paracaídas con objeto de que resista pesos elevados sin romperse.

Además, ahora incorporan complementos para que puedas realizar diferentes ejercicios colocando la tela en distintas posiciones. Por ejemplo, una correa multifuncional para el trapecio que te permite hacer terapias de inversión con las cuales se descomprime la columna vertebral.

Al margen de todo esto, el columpio se sujeta al techo mediante unas fijaciones a las que se une la tela mediante correas de extensión. De este modo, puedes retirarlo cuando no lo utilices. Pero más importante que sus instrumentos son los beneficios que te aporta el aeroyoga.

Beneficios del aeroyoga

Una alumna de aeroyoga

Una alumna se prepara para la clase de aeroyoga

Frente al yoga, la disciplina milenaria de la que procede, esta práctica es mucho más reciente. No obstante, también se inspira en conocimientos ancestrales. Como ya te hemos dicho, a diferencia de su hermano mayor, sus ejercicios se realizan en suspensión sobre el columpio.

Además, combina lo físico y espiritual con lo puramente artístico debido a su plasticidad. Por tanto, también es muy divertido. De hecho, quienes han comenzado a hacerlo se han enganchado rápidamente. Y es que, además, tiene muchos beneficios para tu salud.

Así, mejora ciertos problemas de circulación. Como tendrás las piernas elevadas en el columpio, hace efecto de drenaje linfático. Con ello, por ejemplo, disminuye la celulitis. Además, al exigirte distintos movimientos, fortalece la columna vertebral y alivia las molestias de espalda. Si tienes un trabajo en el que pasas mucho tiempo sentado, te vendrá perfecto para eliminar contracturas.

Asimismo, como todo ejercicio físico, mejora la respiración, pero también fortalece las articulaciones y hace más fuertes tus abdominales. Los ejercicios de equilibrio y acrobacia son perfectos para estos músculos. Y todo ello sin forzar las posturas ni sobrecargar la musculatura.

Por otra parte, si quieres perder peso, también es una disciplina perfecta. Durante una sesión de cincuenta minutos, puedes quemar en torno a trescientas veinte calorías, las mismas que caminando una hora a buen paso. Y, por si esto fuera poco, te ayuda, igualmente, a redefinir tu silueta. Asimismo, el aeroyoga es bueno para terapias de rehabilitación muscular.

Pero también sirve esta práctica como ayuda para el espíritu y el estado de ánimo. Al igual que sucede con el yoga tradicional, contribuye a reducir el estrés y la ansiedad. En otro sentido, te ayuda a concentrarte mejor y a que tengas un equilibrio adecuado entre mente y cuerpo. Con todo esto, estimula tu claridad mental e incluso tu capacidad creativa.

Pero, sobre todo, el aeroyoga es muy divertido. Si lo realizas, ten por seguro que saldrás de tus rutinas habituales y lo pasarás bien. No obstante, si nunca lo has hecho, debes ponerte en manos de instructores profesionales. Porque, si bien no necesitas formación previa, no es fácil y podrías sufrir una lesión.

Dónde practicar aeroyoga

Gimnasio

Muchos gimnasios y centros deportivos ya ofrecen clases de aeroyoga

En nuestro país hay muchos centros donde disfrutar de esta disciplina. De hecho, según su página web, el creador del aeroyoga es el español Rafael Martínez, quien lo registró como inventor. No obstante, cualquiera que tenga la formación adecuada puede impartir sesiones de esta práctica.

Por tanto, tienes espacios de aeroyoga en casi todas las ciudades de nuestra nación. En algunas serán centros especializados, mientras que, en otras, se tratará de gimnasios que lo incluyen entre sus actividades. Pero, en cualquier caso, no te costará ningún trabajo encontrar clases de esta disciplina en tu ciudad. Lo que sí debes comprobar es que quien imparte las sesiones sea una persona debidamente cualificada para ello.

En conclusión, el aeroyoga es una práctica que combina el deporte y lo espiritual. No en balde, procede de la disciplina india que le da nombre y se remonta a tiempos muy antiguos. Es un ejercicio muy bueno para tu salud física y emocional. Pero, sobre todo, resulta muy divertido y es más sencillo de lo que crees. Anímate a practicarlo y compruébalo.


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