Pulseras de hilo, ¿cuándo son demasiadas?

Pulseras de hilo

Las pulseras de hilo se mantendrán este año como uno de los accesorios más populares. Y no es de extrañar. Para empezar, son muy asequibles. Podemos encontrarlas en cualquier mercadillo por alrededor de un euro, o incluso podemos fabricarlas en casa, abaratando todavía más su coste.

Además, se dice de ellas que traen buena suerte al portador. En este sentido, incluyen símbolos (algunos religiosos) que les otorgan una casi irresistible doble función: pulsera + amuleto. Y por supuesto, no hay que olvidar que algunas simbolizan la amistad.

En tercer lugar, las pulseras de hilo son realmente cómodas de llevar. No sólo pesan poco y podemos meterlas bajo el grifo sin ningún temor, sino que además ocupan poco espacio. Sin embargo, esto, unido a que ciertamente crean adicción, puede llevarnos a perder un poco el norte en cuanto al número.

No cabe duda de que son baratas, traen buena suerte y son cómodas, pero no hay que dejar que las pulseras de hilo se adueñen de tu antebrazo por razones tanto estéticas como estilísticas. Está bien llevar una, dos, tres y hasta diez (contando que sean finas), pero cuando rebasamos esa cantidad se asemejan más a un amasijo de hilo que a un accesorio estéticamente agradable.

En lo referente al estilo, también existen razones para mantener bajo control la cantidad de pulseras de hilo que llevamos en la muñeca. Y es que cuando son demasiadas, pueden arruinar tu look, y no sólo lo decimos pensando en los trajes, sino también en otros estilismos menos elegantes, como el de inspiración hippie, que es el que a priori mejor encaja con estas pulseras, los cuales pueden igualmente verse perjudicados por el desvío de atención que representan.


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