Problemas comúnes de la barba rizada

A diferencia de los afortunados poseedores de lacias barbas y bigotes, su vello facial tiende a rizarse sobre sí mismo y a enquistarse.

El nombre médico es complicadísimo: seudofoliculitis, término que designa el vello que no se enquista al nacer sino que, al contrario, aparece, sale a la luz, y llevado por la curva propia de su rizo, vuelve a meterse en la piel para enquistarse. Aparece como una especie de grano inflamado, irritación y, en el peor y no poco frecuente de los casos, se infecta o forma herida.

La forma más sencilla de evitar este problema es dejarse barba, pero entendemos perfectamente si no te gusta o, por razones sociales o laborales, no puedes permitirte lucirla. En este caso, conviene evitar la acumulación de células muertas a toda costa. ¿La razón? El pelo nace en el folículo piloso, y de ahí tiene que salir hacia el exterior, no sin antes atravesar la capa córnea, esa última capa de la piel compuesta por células muertas que nos aísla del exterior. Cuanto más delgada sea esa capa, más fácil lo tendrá la barba para atravesarla y no volver a enquistarse.

¿Te gustaría dejarte una barba de dos días? ¡Perfecto! En ese caso, recórtala con una maquinilla que mantenga el largo. Esto se consigue usando a diario cremas con AHA’s, siglas que denominan a los ácidos cosméticos que aceleran el proceso de renovación celular para revelar una piel más nueva. Deben ser usadas con precaución por los hombres de piel seca y/o sensible, a quienes puede irritar en exceso.

Precauciones:

  • Si has de afeitarte a diario, evita las hojas de doble filo, pues a veces ese apurado extra sólo consigue cortar en dos el pelo enquistado, empeorando el foco de impurezas.
  • Si aparece un granito, no te empeñes en eliminarlo con las uñas, ya que sólo conseguirás infectarlo y hacerlo aún más grande o incluso crear una cicatriz.

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