Todo lo que necesitas para limpiar tus zapatillas en casa

Nike Air Max 90 blanco

Devolver a tus zapatillas el aspecto que tenían cuando las sacaste de la caja es imposible, pero te puedes acercar mucho a ese efecto limpio y deslumbrante. Sólo tienes que limpiar tus zapatillas en casa de manera regular, como una vez por semana si las usas todos los días.

En total, no te llevará más de diez minutos. El verdadero trabajo consiste en conseguir todos los utensilios necesarios, aunque, como podrás comprobar, en algunos casos se pueden emplear alternativas que todos tenemos en casa:

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Mantener unas hormas de madera en el interior de las zapatillas durante todo el proceso de lavado y secado ayudará a que conserven su forma original frente a la humedad. El secado, que debe ser al aire, también será más rápido con ellas dentro.

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Algunas manchas se eliminan fácilmente con agua, pero la mayoría necesitan un producto limpiador. Puedes comprar uno como este (compatible con toda clase de materiales) o prepararlo tú mismo en casa. Sólo tienes que disolver detergente en polvo (los granitos te ayudarán a arrancar mejor la suciedad) en una cantidad pequeña de agua.

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El papel del cepillo es muy importante en el lavado de tus zapatillas. Lo ideal para la parte superior es alternar uno suave con otro de dureza media, utilizando el primero para las zonas más delicadas, como mallas y ante, y el segundo para el cuero. Eso sí, siempre con extrema delicadeza, sea el material que sea. Para asegurarte de maltratar lo menos posible las partes ultracríticas (por ejemplo, las cámaras de aire) una buena idea es utilizar un bastoncillo del oído.

Nota: Hay personas que emplean un cepillo de dientes y obtienen unos resultados excelentes.

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Y llegamos a las suelas. Primero humedécelas con agua abundante, lo que eliminará la primera capa de suciedad. A continuación extiende el producto limpiador ayudándote de un cepillo de dureza alta. Si tienes suerte, no tendrás que hacer nada más. Pero lo más habitual es quede una tercera capa. Pequeñas piedras y restos de suciedad se adhieren de manera muy resistente en las pequeñas grietas de la suela. Retíralos con una espátula de cutículas. Actúa con delicadeza para no perforar la suela.


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