La fluidez verbal, un valioso activo de seducción

Ser-Un-Mejor-Seductor

La belleza física y el éxito social no son suficientes para hacer que un hombre se convierta en un auténtico Don Juan. De todas las cualidades de la seducción, la fluidez verbal ocupa indiscutiblemente el primer puesto en cuanto a la importancia y a la cronología.

Fluidez y seducción en el arte de la seducción

El éxito social no es en sentido estricto una cualidad que pueda hacer de un hombre un seductor empedernido. En realidad, los hombres optan por este tipo de estrategia de seducción y son rápidamente víctimas de una decepción amorosa.

La razón es que las mujeres aparentemente conquistadas por esta errónea forma de seducción, no tienen en cuenta la situación social de la persona. El hombre no es amado por sí mismo y la mujer se aburre rápidamente.

La belleza física es un bien de poca importancia en la seducción. Sin lugar a dudas, puede hacer que el corazón le lata a una mujer para seducir, sobre todo cuando el hombre le lanza repetidamente miradas de amor. Pero la mujer no da este primer paso a pesar de su deseo por conocer al caballero en cuestión.

El hombre debe actuar si no quiere perder la oportunidad en el amor. Su éxito dependerá de su capacidad por hacer reír a la gente. Teniendo en cuenta todo esto, la fluidez verbal es la primera cualidad que caracteriza a los grandes seductores.

Fluidez verbal, o cómo seducir con palabras

La fluidez oral es el primer signo revelador de la confianza del hombre. Sea cual sea su aspecto físico y su estatus social, un hombre sabiendo cómo usar este valor puede seducir a cualquier tipo de mujer. El control del verbo es la ventaja absoluta en relación con el sexo contrario. Todo es posible para él a través de su palabra. Sin palabras, es sólo una sombra de sí mismo.

Sin embargo, es importante saber que el hombre seduce a la mujer de quien se siente atraído. Sin la imposición de esta regla, el hombre se convierte en un bruto que sólo busca la satisfacción de sus deseos sexuales.


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